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Hacia las periferias, a la luz de Carlos de Foucauld (y II)


¿Qué impulsó al vizconde de Foucauld desde el momento de su conversión para que terminase entregando su vida como un hermano en Tamanrasset?                            

Publicado el 20 de Diciembre de 2016 en http://www.diocesismalaga.es




¿Qué impulsó al vizconde de Foucauld desde el momento de su conversión para que terminase entregando su vida como un hermano en Tamanrasset? Carlos de Foucauld descubrió en su conversión que solo merecía la pena vivir para Dios, imitando la vida oculta de Jesús, el pobre obrero de Nazaret; este se convirtió en el modelo único de su vida, al que conoce y de quien se impregna del espíritu:
- «Leyendo y releyendo, meditando y volviendo a meditar sin cesar sus palabras y sus ejemplos (…) para tener siempre ante el espíritu los actos, las palabras y los pensamientos de Jesús con el fin de pensar, hablar y actuar como Jesús».
- Adorándolo en la Eucaristía y alimentándose de ella, donde su fe le dice que Jesús está presente con toda su fuerza salvadora: «Allí donde está la Santa Hostia está Dios vivo; es tu Salvador, tan real como cuando El vivía y hablaba en Galilea y Judea, y como está ahora en el Cielo».
- Reconociéndole y sirviéndole en los más pobres: «no hay una palabra del Evangelio que me haya causado una impresión más profunda y transformado más mi vida que esta: “Todo lo que hacen a uno de estos pequeños, es a mí que lo hacen”. Si pensamos que estas palabras son (…) de la boca que dijo: “Esto es mi cuerpo (…) esta es mi sangre”, con qué fuerza somos llevados a buscar y a amar a Jesús en estos “pequeños” (…) dirigiendo todos los medios materiales que tengamos hacia el alivio de las miserias temporales».
La santidad y el camino de Carlos de Foucauld, se pueden resumir en dos verbos: buscar a Dios e imitar a Jesús, adoración y cercanía al prójimo pobre. Y todo ello vivido desde el discernimiento espiritual.
El amor le llevó a servir a los más lejanos, a los pequeños y excluidos, que no compartían ni su universo religioso ni su cultura. A ellos consagró su tiempo y su energía, buscando desde la amistad ser tenido por hermano de todos, con la esperanza de abrir caminos que pudiesen hacer posible la evangelización.


Su itinerario también puede ser el nuestro, en la medida en que perdamos “el corazón por Jesús” contemplado en su Palabra, celebrado y adorado en la Eucaristía, reconocido y servido en los últimos y excluidos. Una experiencia que nos llevará inexorablemente a la imitación y, por ello, a la cercanía a los más pobres, si lo vivimos acompañados, en un clima de discernimiento espiritual.

2016/12/27: Retiro de Navidad de la Fraternidad Sacerdotal española

Como cada año la Fraternidad Sacerdotal española celebra su retiro de Navidad.                       

Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas de España 
Retiro de Navidad 2016

Fechas: Del 27 de diciembre, 14 horas, al 30 de diciembre, 9 horas.

Lugar: Casa de Ejercicios(Esclavas de Cristo Rey)

Avda. Los Jerónimos,1

30107 GUADALUPE, Murcia
Tel. +34 968 830 509


Organizador: Leonardo TERRAZAS LACAL

Correo: leonardo-terrazas@hotmail.com

Teléfono: 634 848 114

Car­los de Fou­cauld, el bea­to que no que­ría ser sa­cer­do­te

Entrevista de José An­to­nio Cal­vo a Antonio Ramos publicada en www.agenciasic.org el 16 de Diciembre de 2016.    



Sin com­pa­ñe­ros. Ex­tran­je­ro y cris­tiano en el co­ra­zón del Saha­ra. La gue­rra de 1914 deja sen­tir su in­fluen­cia en Ar­ge­lia. El 1 de di­ciem­bre de 1916, trai­cio­na­do por uno de los que él ha­bía ayu­da­do, es apre­sa­do por una ban­da de se­nu­sis­tas. Mien­tras se de­di­can al sa­queo, un mu­cha­cho le vi­gi­la y, ner­vio­so al creer que lle­gan sol­da­dos, le da muer­te de un dis­pa­ro en la ca­be­za. Su cuer­po que­da ten­di­do en la are­na del de­sier­to como un grano de tri­go que mue­re para dar fru­to. Han pa­sa­do cien años.

Del Saha­ra a los Mo­ne­gros

Ha­bla­mos del bea­to Car­los de Fou­cauld con An­to­nio Ra­mos, un sa­cer­do­te dio­ce­sano de Za­ra­go­za, miem­bro de la fra­ter­ni­dad sa­cer­do­tal ‘Ie­sus Ca­ri­ta­s’, que co­no­ció al her­mano Car­los en el se­mi­na­rio, le­yen­do ‘En el co­ra­zón de las ma­sa­s’, del pa­dre Voi­llau­me. Años an­tes, los her­ma­nos de Je­sús se ha­bían es­ta­ble­ci­do en Far­le­te, Ar­ge­lia es­ta­ba a pun­to de de­jar de ser co­lo­nia fran­ce­sa, y los Mo­ne­gros se pa­re­cían al Saha­ra. “Aho­ra, la ciu­dad se pa­re­ce al de­sier­to más que nun­ca”, por eso, afir­ma que “la de Fou­cauld es una es­pi­ri­tua­li­dad para nues­tro tiem­po: las gran­des ciu­da­des son el gran de­sier­to; so­cie­da­des que es­con­den la ten­den­cias sui­ci­das o las jus­ti­fi­can; gen­te des­pro­vis­ta de cual­quier apo­yo, has­ta de la fe”.

Algo así le su­ce­día al jo­ven Car­los de Fou­cauld, que no tie­ne re­pa­ros en con­tar cómo era su vida: “A los 17 años era todo egoís­mo, todo de­seo de mal, es­ta­ba como en­lo­que­ci­do. Ja­más creo ha­ber es­ta­do en tan la­men­ta­ble es­ta­do es­pi­ri­tual. Vi­vía como se pue­de vi­vir cuan­do se ha ex­tin­gui­do la úl­ti­ma chis­pa de la fe”.

Cam­bio ra­di­cal


No fue has­ta los 28 años cuan­do cam­bió su vida: una pri­ma le hizo co­no­cer al pa­dre Hu­ve­lin, que le re­co­men­dó con­fe­sar­se y co­mul­gar para des­pe­jar sus du­das: “En cuan­to creí que Dios exis­tía, no pude ha­cer otra cosa que vi­vir sólo para Él. ¡Dios es tan gran­de! Hay tan­ta di­fe­ren­cia en­tre Dios y todo aque­llo que no lo es”.

In­me­dia­ta­men­te qui­so ser re­li­gio­so pero su con­fe­sor le man­dó es­pe­rar tres años y le man­dó pe­re­gri­nar a Tie­rra San­ta. Se hace mon­je en 1890 y, tras vi­vir sie­te años en la Tra­pa de Cheikh­lé en el Im­pe­rio Oto­mano, bus­can­do más po­bre­za y más so­le­dad se va a Na­za­ret, don­de sir­ve como man­da­de­ro de las car­me­li­tas. El obis­po de Vi­viers le or­de­na sa­cer­do­te e in­me­dia­ta­men­te se mar­cha a Béni Ab­bès, en el Saha­ra ar­ge­lino, don­de com­ba­tió lo que él de­no­mi­nó la ‘mons­truo­si­dad de la es­cla­vi­tu­d’. Allí es­pe­ra la oca­sión para en­trar a evan­ge­li­zar Ma­rrue­cos.

¿Por qué tan­to cam­bio? An­to­nio Ra­mos, ad­mi­ra­do, lo atri­bu­ye a su ca­pa­ci­dad de evo­lu­cio­nar se­gún va des­cu­brien­do: “de no que­rer ser sa­cer­do­te, por­que le pa­re­cía de­ma­sia­da dig­ni­dad, a ser­lo para ser­vir me­jor a la gen­te. De que­rer ser fun­da­dor, a vi­vir la so­le­dad y no fun­dar nada”.

Apos­to­la­do de la bon­dad

“Si me pre­gun­tan por qué soy man­so y bueno, debo de­cir: por­que soy el ser­vi­dor de al­guien mu­cho más bueno que yo”, así con­den­sa el her­mano Car­los su mi­sión en Ta­man­ras­set, en­tre los tua­regs. Mon­je de clau­su­ra-mi­sio­ne­ro, ami­go de to­dos, es­tu­dio­so de las cos­tum­bres au­tóc­to­nas, reza mu­cho, come poco -un pu­ña­do de dá­ti­les o de ce­ba­da- y duer­me me­nos -tres ho­ras-, es­cri­be el pri­mer dic­cio­na­rio tua­reg-fran­cés y, ade­más de re­par­tir li­mos­na, es­cu­cha y acon­se­ja.

De­seo de eu­ca­ris­tía

En esta si­tua­ción, su alma es la eu­ca­ris­tía. Lo cree y lo es­cri­be: “¿Hace al­gún bien mi pre­sen­cia aquí? Si la mía no lo hace, la pre­sen­cia del San­tí­si­mo Sa­cra­men­to lo hace cier­ta­men­te y mu­cho. Je­sús no pue­de es­tar en un lu­gar sin irra­diar”. Para Ra­mos, “su fe en la pre­sen­cia real era el de­to­nan­te: la misa, siem­pre que pudo; el sa­gra­rio, mien­tras se lo per­mi­tie­ron; ho­ras y ho­ras de ora­ción; el de­seo de eu­ca­ris­tía, siem­pre. Ahí se prue­ba su aguan­te y obe­dien­cia”.

Fraternidad Sacerdotal: Carta de Adviento del hermano responsable

Escuchemos a los hermanos y hermanas de la Familia de Carlos de Foucauld en todo el mundo celebrando estos días el Centenario.


 
CARTA DE ADVIENTO 2016
HERMANO RESPONSABLE
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS


Queridos hermanos:

No es momento de hacer discursos, o dar brillantes ideas: el Adviento habla por sí mismo y es el tiempo de profundizar en nuestra esperanza. Jesús está cerca, el anunciado por los profetas y el esperado por un pueblo desesperado. Adviento es la palabra dada por los profetas al pueblo, la voz de Juan el Bautista, el mensaje de la vida de hombres y mujeres que, en muchas partes del mundo, dieron o están dando su vida por Jesús. Hoy también es la voz de quienes trabajan por un mundo en equilibrio y armonía.


Escuchemos siempre la voz del portador de buenas noticias, de los cambios que hacen de este mundo el lugar sagrado para todos: la Tierra, con todos los seres humanos, con sus derechos y libertades. La voz que nos transmiten los más pobres que esperan una solución a sus problemas, desde los exiliados por las guerras -inmigrantes a la fuerza-, hasta los hombres y mujeres que están en los campos de refugiados, hospitales, residencias de ancianos, casas de acogida… las personas que encontramos con problemas psíquicos, la gente que acude a nosotros en busca de consuelo: escuchemos su voz.

Escuchemos la voz desde la Palabra, el compromiso de Dios con el mundo. Los textos de cada uno de los domingos de Adviento son una llamada a profundizar en el deseo de Dios, que no deja de encender velas en nuestro corazón.


Escuchemos a los hermanos y hermanas de la Familia de Carlos de FOUCAULD en todo el mundo celebrando estos días el Centenario. Un gozo, otra buena noticia para la Iglesia y para quienes, sin considerarse Iglesia, conviven con nosotros, comparten nuestra mesa, nuestra calle o nuestra amistad: el hermano Carlos es maestro de amistad y de vecindad -misionero pobre entre los pobres-. El Centenario de su Pascua el próximo 1 de diciembre es momento para dar gracias al Señor por este hombre inquieto y buscador de su Voluntad. La semilla que cayó en tierra y germinó y dio fruto, y un fruto que permanece y da más semillas, es pura vida. Cada uno de nosotros, como fraternidad sacerdotal, tenemos que sembrar no consignas religiosas, sino nuestra vida de hermanos entre hermanos, entre la gente a quienes servimos o somos llamados a estar con ellos. La universalidad de su testimonio nos desafía a salir de nuestros esquemas prefabricados y volver a Nazaret: volver siempre al Evangelio como forma de vida, de pensamiento y de amor. La muerte de Carlos de FOUCAULD fue la manifestación de su amor a Jesús hasta el extremo, sin desearla, sin hacer planes sobre su final; simplemente fue un morir para Dios y en el camino de una búsqueda que nunca cesó hasta ese momento, enviado a los últimos, como misionero atípico.

Para la Familia Carlos de FOUCAULD celebrar el Centenario durante este 2016 es recordar el triunfo de Jesús sobre la muerte y compartir la alegría de su resurrección. Nos sentimos inmersos en su Pascua, dentro de este Adviento donde escuchamos también su voz, que en cualquier idioma y diversidad de lenguajes -el de la oración, el de la esperanza, el de la paz, el de la humildad…-, nos recuerda que somos pequeños. Su amistad e identificación con Jesús es una llamada a potenciar en nosotros esa identidad (adoración, desierto, escucha y compartir en la revisión de vida, trabajar para y con los más pobres, su vida en Nazaret, ser hermano…)


Finalizado el Año Jubilar de la Misericordia, el papa Francisco nos anima a seguir construyendo un mundo fuerte frente al mal que hace daño al corazón del ser humano en su Carta Apostólica Misericordia et misera, repartiendo paz, recordando por su título que por Jesús somos perdonados de nuestros “adulterios” e infidelidades a ser hermano de todos, sembradores de paz y de alegría, transmisores del perdón y del amor de Dios. Que nos equivocamos y que somos pecadores -ni mucho más ni mucho menos que la mujer adúltera de Juan 8,1-11-, es evidente si escuchamos nuestro corazón y hacemos un buen examen de conciencia. Pero no es el pecado, la infidelidad o el “adulterio” lo que tenemos que depurar para sentirnos liberados de una culpa: es más importante no tirar piedras, no juzgar, y dedicar toda la energía a construir el Reino y, como fraternidad y grupo de hermanos, poner nuestros esfuerzos a la luz del Evangelio y aprovechar la sinergia de confiar los unos en los otros para hacer algo bueno, que ayude a los demás.


Recordando nuestro compromiso como equipo internacional de la fraternidad, como escribimos en la Carta de Kansas City, recuerdo a todos la importancia de realizar el CUESTIONARIO de Bangalore, enviado a todos los responsables y permanentemente expuesto en nuestra página iesuscaritas.org Es tarea de cada fraternidad preparar la asamblea mundial en enero 2019, con aportaciones desde la vida, para tener una buena base de trabajo, realista, sin teorías, que hable de nuestra identidad, de nuestra misión como presbíteros diocesanos, a quienes el testimonio de vida de Carlos de FOUCAULD ha dado un sentido y una luz como regalo de Dios, como muestra de amor del corazón generoso y sensible de Jesús que late en cada eucaristía que celebramos, que late en el seno de las familias, de los enfermos, de los más mayores, de los pobres, de los oprimidos. Queremos escuchar en Bangalore el latido de cada hermano, de cada fraternidad.

Quiero invitar, una vez más, a la colaboración con nuestra página iesuscaritas.org que es el medio de comunicación de todas las fraternidades. Enviadme vuestras noticias, artículos, alegrías… También es importante comunicar los eventos para la AGENDA (retiros, encuentros, Mes de Nazaret, experiencias interfamiliares o interreligiosas…) Gracias.

Que en este Adviento 2016, finalizando el Año Jubilar de la Misericordia y el Centenario de la Pascua del hermano Carlos, Jesús nos bendiga y nos llene el corazón de alegría, paz y esperanza.


Así os lo deseo con un gran abrazo fraterno y confiado.

Aurelio SANZ BAEZA, hermano responsable
Perín, Cartagena, Murcia, España, 27 noviembre2016,
primer domingo de Adviento

Hacia las periferias a la luz de Carlos Foucauld


Carta abierta de Gabriel Leal, de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, con motivo del Centenario de la muerte de Foucauld.

Publicado el 28 de Noviembre de 2016 en http://www.diocesismalaga.es




El papa Francisco nos invita a ser una Iglesia en “salida”, con las “puertas abiertas”, que se atreva “a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”. Esta fue en otro contexto la pasión de Carlos de Foucauld, cuyo centenario de la muerte celebraremos el próximo 1 de diciembre: «por anunciar el Evangelio estaría dispuesto a ir al fin del mundo y a vivir hasta el fin de los tiempos». Por eso su vida puede ayudarnos a hacer nuestro propio camino hacia las periferias.

El Vizconde Carlos de Foucauld nació en una familia cristiana de buena posición. Huérfano desde los seis años, fue educado cristianamente por su abuelo. En plena adolescencia, lee a los maestros de la sospecha y a los dieciseis años había perdido la fe y sus referencias morales: «yo era todo egoísmo (…), todo deseo del mal».

Ingresó en el ejército de caballería. Fue un militar valiente pero con una vida tan desordenada que fue puesto en situación de reemplazo «por indisciplina y mala conducta notoria».

Abandonado el ejército, exploró clandestinamente Marruecos, donde atraído por el testimonio de la religiosidad de los musulmanes comenzó a presentir la grandeza de Dios y su vuelta a la fe.

A su vuelta a Francia, es acogido por su familia «como a un hijo pródigo a quien se le hace sentir que nunca ha abandonado el techo paterno». Sin creer, comienza a frecuentar la Iglesia, orando así: «Dios mío si existes, haz que te conozca». El impulso de la gracia de Dios y la ayuda de un sacerdote le condujeron a la conversión en 1886.

Recién convertido, peregrina a Tierra Santa. En Nazaret descubre la vida oculta de Jesús, pobre obrero en Nazaret. A partir de ese momento solo busca vivir para Dios, imitando la vida oculta de Jesús en Nazaret: «este es el secreto de mi vida: he perdido el corazón por este Jesús de Nazaret crucificado hace 1.900 años y pasó la vida tratando de imitarlo en la medida que lo permite mi debilidad».

Este deseo le llevó sucesivamente a ser trapense, criado del convento de las Clarisas en Nazaret, sacerdote, y marchar hacia los últimos, a Tamanraset, en el desierto argelino. Allí vivió como un hermano entre los tuareg, con la esperanza de preparar camino a la evangelización, hasta su muerte ocurrida durante una revuelta, en la que recibió un tiro.

Fraternidad Sacerdotal: Carta de Kansas City

El objetivo del encuentro ha sido tomarnos el pulso como fraternidad y estudiar las realidades en los continentes.       

CARTA DE KANSAS CITY
EQUIPO INTERNACIONAL 
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS
27 OCTUBRE 2016 

Queridos hermanos:

Iniciamos nuestro encuentro del equipo internacional con un especial recuerdo hacia Tony PHILPOT, que fue nuestro responsable internacional, y nuestros hermanos fallecidos Giuseppe COLAVERO y Hermann STEINERT. 

Todos los hermanos del mundo habéis tenido un lugar en nuestra oración, nuestro pensamiento y nuestro corazón. 

El primer tema fue dar un repaso a nuestras vidas: cómo hemos vivido y estado desde el último encuentro en Perín, España, en casa de Aurelio, como revisión de vida. 

Estos días en Kansas City han sido muy ricos en contacto y convivencia con la gente de las tres parroquias de Mark; los diversos grupos de laicos, religiosos y religiosas; estudiantes de varias escuelas; la gente sencilla de la que Mark es un buen pastor; un conjunto multiétnico y variado. Esto nos ha llenado el corazón de humanidad. Haber vivido con los pequeños nos recuerda que también somos pequeños. Gracias, Mark, por todo el trabajo de acogida y por facilitarnos las cosas. 
 
También el trato con los hermanos de las fraternidades de Estados Unidos, reunido el Consejo Nacional el 25 de octubre, en Kansas, y haber compartido con Jerry, Joe, Greg, Ron, John y Bob la oración, la eucaristía y la cena, nos ha hecho sentir su cercanía y amistad. Y nos hemos sentido tocados por el dolor de Tom, hermano de la fraternidad y compañero de Mark, de 82 años, atacado y robado al entrar en la casa durante nuestra estancia en Kansas City, y que se recupera en el hospital. 
 
El lugar donde trabajamos, el Sanctuary of Hope, nos ha ayudado a ser fraternidad y trabajar en los diversos temas que llevábamos en agenda. La casa nos ha facilitado vivir en un clima de oración y de trabajo. La liturgia de las horas, la adoración y la eucaristía, y hasta media jornada de desierto, han hecho posible estar cerca de Dios y de vosotros.
 
El objetivo de nuestro encuentro ha sido tomarnos el pulso como fraternidad y estudiar las diversas realidades en los continentes, con los interrogantes que nos plantea el diálogo intercultural, interreligioso, y los desafíos como personas, como Iglesia y como fraternidad que vemos en un mundo amenazado y atacado por los fundamentalismos, el terrorismo, las crisis políticas en muchos países, la falta de respuesta en los gobiernos y el aumento de las políticas populistas: todo lo que hace que nuestras sociedades sean cada vez más cerradas y con miedo a los de fuera. 
 
Repasando las dos asambleas continentales de este año, la primera Panamericana en Cuernavaca, México, y la asamblea de Asia en Cebu, Filipinas, y de cara a la próxima asamblea europea en Polonia, en julio 2017, recibimos y estudiamos todas las llamadas y propuestas hechas al equipo internacional, especialmente para el desarrollo de las fraternidades, nuestras vidas personales como presbíteros diocesanos que siguen el carisma de Carlos de FOUCAULD, profundizando en el carácter misionero y de ida a las periferias que el hermano Carlos nos muestra en la última etapa de su vida y antes de su muerte. De entre todas las reflexiones, estudio, diálogos, etc. podemos deciros que el tema de la próxima Asamblea Mundial en Bangalore, India, entre el 15 y 30 de enero 2019, será: 
PRESBÍTEROS DIOCESANOS MISIONEROS INSPIRADOS POR EL TESTIMONIO DE CARLOS DE FOUCAULD.

Hemos elaborado un cuestionario previo para todas las fraternidades del mundo, que será enviado a los responsables regionales, y publicado en nuestra página iesuscaritas.org, para ser trabajado en las fraternidades locales. Escuchamos y consideramos las propuestas de la Asamblea Panamericana, que nos han dado mucha luz para todo esto.
 
Creemos que se ha encasillado a Carlos de FOUCAULD en un modelo monástico, y nos preocupa la identidad con su carisma desde nuestro ser de presbíteros diocesanos. Por ello queremos recobrar una identidad con su espíritu misionero, contemplativo, y de hombre de la calle, con los musulmanes, en su caso, y con las personas con quienes vivió su Nazaret. 

Esta reflexión nos da pistas para dar respuesta a la llamada de ser misioneros (en el marco de una Iglesia en Misión, de una Iglesia samaritana, que se baja del burro para ayudar y atender a los más necesitados, a un mundo herido, a una humanidad abandonada, a una gente sin esperanza) y en la línea de las intuiciones del hermano Carlos, en diálogo y encuentro con gente de otras religiones, culturas y sociedades. 

Hemos visto la necesidad de crear un Directorio del Mes de Nazaret que sirva para un mejor desarrollo y vida de las fraternidades. Para eso, pedimos la colaboración de tres hermanos que han aceptado este trabajo, reuniéndose y formando pequeña fraternidad en febrero de 2017, en España: Manuel POZO (España), Fernando TAPIA (Chile, y responsable continental de América) y Jean Michel BORTHEIRIE (Francia). Gracias a ellos por este servicio a la fraternidad. El documento deberá ser aprobado en la Asamblea Mundial de Bangalore. Es necesario recuperar materiales de experiencias concretas, algunas expuestas en la última asamblea en Poissy. 
 
Hemos recibido el eco de los diferentes eventos en el mundo con motivo del Centenario de la Pascua del hermano Carlos, en las fraternidades locales, los países, y en comunión con la Familia de Carlos de FOUCAULD -laicos, religiosos, comunidades…- Esto nos llena de alegría y de paz. También el nombramiento de dos miembros de la fraternidad sacerdotal en Asia como cardenales por el papa Francisco, en Myanmar y Malasia, nos alegra y nos fortalece. 

Mark nos presenta el balance económico de la fraternidad mundial. Gracias a las fraternidades que apoyan económicamente cada año. También invitamos a las fraternidades que no colaboran a que hagan un esfuerzo para mantener entre todos lo que es de todos, aunque sea de una manera testimonial. Gracias. Desde este momento necesitamos ahorrar en gastos, por la próxima Asamblea de la India. 

Nuestra próxima reunión del equipo internacional será en Bangalore, en enero 2018, para preparar, concretar y tomar conciencia sobre el terreno de dónde estamos, un año antes de la Asamblea Mundial, y dar cuerpo a esta asamblea que contenga todo lo que los hermanos del mundo quieren decir, proponer y apoyar, intentando ser muy concretos en las actividades, reflexiones y conclusiones que hayan.
 
Queremos deciros a todos que hoy, en el momento presente de nuestro mundo, con sus grandes interrogantes y desafíos, con las situaciones que se nos escapan de las manos y las que podemos abordar; en el momento presente de nuestra Iglesia, con Francisco al frente, como pastor y hombre de Dios, con unas líneas pastorales y espirituales tan distintas, y hasta a veces antagónicas, Carlos de FOUCAULD, a través de su Familia de fraternidades, de nuestras propias vidas, tiene mucho que decir y aportar, con su mensaje de encuentro entre personas y sociedades diferentes, con su llamada a la misión de ser presencia de Jesús, sin miedos, sin reservas, sin evadir responsabilidades, y con confianza abundante. 

Por todo ello, confiamos en vosotros, en vuestro corazón grande y transparente, y os enviamos nuestro abrazo sincero y fraternal.
 
Emmanuel, Jean François, Félix, Mark, Mauricio y Aurelio

Sanctuary of Hope, Kansas City K., Estados Unidos, 27 de octubre de 2016.

El mensaje del Hermano Carlos sigue muy vivo en nuestra Iglesia

Entrevista a Aurelio Sanz Baeza por Encarni Llamas Fortes publlicada en la web de la Diócesis de Málaga.       
Aurelio Sanz Baeza es sacerdote de la Diócesis de Murcia y pertenece a la Fraternidad de Carlos de Foucauld, que este año está de fiesta con motivo del Centenario de la muerte del Hno. Carlos. Es el responsable internacional de la fraternidad y recientemente ha visitado a los miembros de la Familia de Foucauld de la Diócesis de Málaga.
¿Qué significa ser sacerdote de la Fraternidad de Carlos de Foucauld?

Somos curas diocesanos, que pertenecemos a la Fraternidad de Carlos de Foucauld. Estamos sujetos a la obediencia de nuestros obispos, no somos religiosos, sino curas de parroquias. Vivimos el carisma de Carlos de Foucauld desde nuestras realidades ministeriales donde estamos: en parroquias, proyectos, centros y en los que de nosotros depende, en las periferias. Llevamos una vida de fraternidad, contamos con un grupo de curas hermanos, con los que celebramos encuentros mensuales en los que hacemos revisión de vida, adoración, día de desierto... Estamos organizados por fraternidades locales, en diversas diócesis de 60 países del mundo. En la actualidad, yo soy el responsable internacional y voy visitando fraternidades, animando a la gente a ser fieles a Jesús, haciendo equipo…
¿Cuál era el carisma del Hermano Carlos?

En realidad, su carisma es imitar la vida oculta de Jesús en Nazaret, desde la cercanía a los últimos, practicando una pastoral de la amistad y compartiendo las condiciones de vida de los más pobres. Todo ello alimentado con una vida de oración, que supone la adoración día a día antes Jesús Eucaristía y la espiritualidad del desierto, que era para él una prioridad. Sus seguidores vamos a la soledad para facilitar que Dios nos pueda encontrar. Por ello hacemos el desierto en el mayor despojo posible, no llevamos libros, ni Biblia ni nada para escribir, sino que estamos a la escucha, como Jesús en el desierto. Yo siempre digo que el desierto es el lugar donde Dios nos reza, no donde nosotros le rezamos a Dios. No somos nadie especiales ni nadie que tengamos un heroísmo en nuestras vidas, sino que nos enamoramos del Evangelio y de Jesús, e intentamos seguirle y ofrecerle nuestro trabajo entre los más desfavorecidos, a través de proyectos y del día a día de nuestra vida, que no siempre es fácil; con la confianza puesta en las manos del Padre, como el Hermano Carlos nos dice en la oración del abandono.
Cuando un miembro de la Familia de Foucauld llega a un lugar, se hace uno más de esa comunidad, esto llama mucho la atención.

Pues es que, el carisma del Hermano Carlos no es imponer nada a nadie, sino gritar el Evangelio con la vida, como hacía Jesús de Nazaret. La mayor parte de su vida no la dedicó a predicar, ni a curar, ni a sanar, ni a perdonar, sino a escuchar, sino a convivir y hacer vida normal. Hacer presencia de Jesús en la vida, respetando mucho las culturas, las religiones, las ideas; y estando abiertos siempre a lo que día a día nos dice Dios. Por todo ello, la Fraternidad de Carlos de Foucauld somos como una gran familia donde caben todo tipo de personas: religiosos, religiosas, sacerdotes, laicos, consagrados…
Este año están de fiesta: el Centenario de la muerte de Carlos de Foucauld.

El 1 de diciembre de 2016 es la fecha, pero lo estamos celebrando durante todo este año. Nos estamos moviendo para hacer de este Centenario algo, no propagandístico, ni triunfalista, sino algo que nos recuerde que el mensaje del Hermano Carlos sigue muy vivo en nuestra Iglesia. Hasta el papa Francisco hace referencia a él en el número 125 de la Laudato Si´, como un modelo evangelizador. Este hombre hizo presente a Jesús desde la sencillez del día a día, desde el Evangelio.
Responsable internacional, ¿cómo lo hace?

Mi contacto con los hermanos por el mundo no es el contacto del jefe que va a controlar o inspeccionar, sino a estar y compartir lo que vive cada persona y cada fraternidad, en lugares muy diversos. Visito los proyectos que tenemos en marcha, como un hogar para más de 600 enfermos de sida en Burkina Fasso. El contacto con la gente, enriquece muchísimo, se comparte la vida de hermanos que están a miles de kilómetros, pero que sienten como tú. Está claro que, el espíritu de Nazaret, que el Hermano Carlos intuyó y nos transmitió, está vivo y para la Iglesia de hoy es un valor. Ese estilo sencillo, reconocido por el papa Francisco nos ayuda y nos da mucha alegría y esperanza. Como cristianos y como seres humanos.
¿Nos sigue despertando Carlos de Foucauld?

Los cristianos de Europa, de Occidente, estamos muy acomodados. En otros lugares, el cristiano es perseguido: en Sudán del sur, en Nigeria, Siria, Irak… he conocido a hermanos refugiados a los que han maltratado a su familia y cuyos testimonios son escalofriantes. A veces, lo que los medios nos transmiten se queda muy corto ante la realidad de persecución que se vive, no sólo a los católicos, sino a todos los cristianos. Y es muy doloroso que los cristianos estén perseguidos, pero tan doloroso es la no aceptación de los refugiados en Europa, que nos tiene que avergonzar. La Iglesia Española se ha expresado rotundamente al respecto. Los cristianos deberíamos ser en nuestra sociedad un signo de denuncia y de profetismo.

(Publicado en http://www.diocesismalaga.es el 19 de septiembre de 2016)

2016/07/01: Asamblea de la Fraternidad Sacerdotal de Asia

La próxima Asamblea de Asia será en Filipinas, en julio de 2016: Arthur, responsable de Asia, está trabajando en ello con los hermanos de allá. El Mes de Nazaret de Myanmar en julio pasado, ha hecho posible el contacto entre muchos hermanos de Asia, y reforzado los vínculos y la pertenencia a la fraternidad.

Orar para vivir

De  lo que está lleno el corazón habla la boca; ese es el gran  secreto de la oración que es una comunicación amorosa.                                                                 
Diego MELENDO MORENO

El despertador sonó con tiempo suficiente para prepararme e irme al colegio tranquilamente, pero no contaba que en aquella mañana mi hija recién levantada me declarase una guerra de cosquillas en la que terminé inmovilizado entre carcajadas. Quién imaginaría que aquella risa se convertiría en mi oración de la mañana, “estad siempre alegres…”
Fue mi mujer quien dio la voz de alarma, ya no llegaba a tiempo. En el andén leí el evangelio del día, rara costumbre adquirida hace años; “Hombres de poca fe”, resonó en mi interior tras su lectura. A punto de finalizar el trayecto el músico de mi derecha que nos había amenizado el viaje versionando a Fito, pidió como colaboración una moneda o “una sonrisa, que no cuesta nada y ayuda a mirar el día con alegría en esta ciudad tan gris” “Gracias por la sonrisa” me dijo, pues no pude evitar que brotase una sonrisa de mi cara. La fe está compuesta de múltiples dudas, lo importante es la alegría interior, había leído hacía poco tiempo.
Así es como Dios se hace presente; pidiendo una sonrisa.
Llegué justo cuando iba a comenzar el encuentro, tras los saludos iniciales y alguna que otra indicación comenzamos cantando “Ven Espíritu…” él es maestro de oración, el espíritu ora en nosotros… ¡ABBA!


Morar en Dios

Tú, cuando ores, entra en tu habitación…” Mt 6,6.
No se puede orar sin Fe, sin tener deseo de Dios;” De noche iremos, de noche; que para encontrar la fuente, solo la sed nos alumbra”. Pero como encontrar el tiempo, la tranquilidad, la paz, con este ritmo de vida que llevamos ¿nuestro estilo de vida, es propicio para una vida de oración?
Con San Vicente buscamos distintos pasillos para llegar a la habitación; aunque sabemos que su enseñanza sobre la oración no es original, tuvo muy en cuenta las enseñanzas de San Francisco de Sales en su obra “La introducción a la vida devota”, y su modelo de oración fue Jesús de Nazaret. Nuestro único modelo es él.
Entre las muchas cosas que pudimos conocer sobre la oración en San Vicente, sus formas y modos, la preparación de la oración, me llamaron la atención sobre todo sus métodos (trucos) para que cualquiera pueda hacer oración:
  • El truco del pobre de la esquina, nos coloca en la vida real, cuantos pobres vemos a diario, pues ellos nos enseñan a orar, con su perseverancia, su quedarse parados esperando, exponiendo sus necesidades en un cartón, no necesitamos nada más, “ al orar no utilicéis muchas palabras como lo paganos” Quedémonos ante Dios como un pobre…
  • El truco del magistrado, pongamos nuestra agenda ante Dios, que vamos hacer durante el día, a mí siempre me ayudó esta idea “pregúntate que haría Jesús en tu lugar, y hazlo”.El truco de la Virgen María, “su madre guardaba todas estas cosas en su corazón”, María primera creyente es modelo de oración.
  • El truco de la estampita; o como el móvil se puede convertir en aliado de la oración y no en estorbo, ya que miramos tanto el teléfono, llenémoslo con imágenes que nos ayuden a mirar a Cristo.
  • El truco de la lectura; pero no de cualquier libro: la Biblia de principio a fin y especialmente el Evangelio. Me recordó este truco aquellas palabras del Papa Francisco pronunció justamente un año antes en un Ángelus: “ les pido siempre que tengan un contacto cotidiano con el Evangelio, que lean cada día un pasaje, un pasaje, que lo mediten y también que lo lleven con ustedes por doquier: en el bolsillo, en la cartera… Es decir que se alimenten cada día de esta fuente inagotable de salvación.”

Taizé

La acogida es un rasgo esencial del cristianismo, y eso lo han tenido muy en cuenta siempre en la Comunidad Monástica Ecuménica de Taizé. La oración y el canto son sus otras señas de identidad.
Fue en este momento donde comprobamos aquello de San Agustín de que el que canta ora dos veces.
El canto repetitivo de esta oración nos ayudaba a realizar esa ecología de corazón, en ella encontramos equilibrio, armonía, paz. Era la mejor manera de romper la cáscara de la palabra, rumiarla, meditarla; “Bendice alma mía al Señor” “Bless the Lord my soul” del salmo 102.

Después la lectura del Evangelio hizo resonar en mi interior de nuevo “hombres de poca fe”, y el canto vino a recobrarme; “Nada te turbe, solo Dios basta”. La celebración de la eucaristía, me ayudo a encontrar de nuevo mi refugio, mi roca, y saciada el hambre y la sed del alma, nos dispusimos a saciar también al cuerpo.


Lectura Orante

De lo que está lleno el corazón habla la boca”; ese es el gran secreto de la oración; que es una comunicación amorosa, y el amor no necesita muchas palabras, que se lo digan a los enamorados. Pues eso es la oración “estar muchas veces a solas, tratando de amistad con quien sabemos nos ama”.

La oración no es evasión, no es un monólogo, ni escucharnos a nosotros mismos, es escuchar la palabra que Dios tiene preparada para mí, y que transforma mi vida;” Lean un pasaje del Evangelio cada día. Es la fuerza que nos cambia, que nos trasforma: cambia la vida, cambia el corazón.” Decía el Papa en aquel Ángelus. La lectio divina consiste en leer utilizando el ojo de la fe y el ojo del amor; dejarse tocar por la palabra amorosa de Dios que nos dice en la Escritura, cuando hemos leído un fragmento y llega esa palabra que nos toca el corazón no podemos dejar de rumiarla; “hombres de poca fe” resonaba en mi interior…
El fin de la oración es la caridad, el servicio al prójimo, la capacidad de amar a los que tenemos cerca, “lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.
Al final de la vida nos examinarán de amor”.


Orar Realidad

Caminamos por la vida con los ojos tapados, llenos de temor y confianza, pisando las huellas de quienes nos preceden, pero sin ser capaces de disfrutar del paisaje, unas veces no vemos y muchas no queremos ver. “El que me siga no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida”. Pero a todos nos gustaría aprender a mirar como mira Dios. A todos nos gustaría encontrar las señales que Dios nos deja en el camino de la vida.“Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro. Vio y creyó.”

Dios nos va hablando a través de la vida, la lectura orante también se hace en el libro de la vida, en nuestra vida cotidiana, en nuestro Nazaret. Los ojos de la fe siempre son necesarios como necesario es volver a nacer.

De noche iremos, de noche…” como Nicodemo, para nacer de nuevo del agua y del espíritu, y para mirar como Dios, tendremos que hacernos pequeños, accesibles, inocentes, y jugar a ser payasos que nos trasforman la mirada, para poder mirar el mundo con la mirada limpia de los bienaventurados que han sabido hacerse como niños para entrar en el Reino de los cielos, y encender velas que alumbren las tinieblas del mundo.
Aprendamos a hacernos pequeños para hacernos hermanos.

Cuando el día ya iba de caída, invocamos el auxilio del Espíritu, e iluminados por él, regresamos a casa comentando entre nosotros, “¿no ardía nuestro corazón mientras íbamos de camino?”

Me metí en el metro canturreando “Laudate omnes gentes, laudate Domino”. El camino de vuelta estuvo amenizado también por músicos, mientras yo trataba como María “conservar aquellas cosas en mi corazón”.

De regreso a mi Nazaret, mi pequeña familia, nuestra vida cotidiana, solo quedaba compartir la cena y descansar. Fue entonces cuando mi hija me pidió como tantas noches que rezase con ella antes de dormir:
Jesusito de mi vida, que eres niño como yo…”




Diego MELENDO MORENO

Gracias a las reflexiones de: José María Nieto (Sacerdote de la Congregación de la Misión) y al taller de Lectio Divina: José Ignacio Manzano (Monje cisterciense), al taller de Taizé: Grupo de la parroquia Stma. Trinidad de Villalba, Madrid, y al taller de orar la vida: Daniel Roca (Miembro del Equipo de acción social de los CEV) en el Encuentro de Agentes de Pastoral Juvenil Vicenciana que se celebró el pasado mes de Febrero en Madrid; sin las que esta crónica no hubiese sido posible.

Fraternidad Sacerdotal: Carta de Pascua 2016

La Pascua de Jesús venciendo a la muerte es una llamada a vencer todas las muertes, las personales y las sociales.      

CARTA DE PASCUA 2016

FRATERNIDAD SACERDOTAL

IESUS CARITAS

HERMANO RESPONSABLE

Queridos hermanos:

Nuestra Pascua, señalada por los acontecimientos terroristas en Bruselas, Yemen, Irak y últimamente en Lahore, no debe quedar reducida a un conjunto de tristes noticias, de sensaciones de impotencia o de miedos acumulados. Es la Pascua que Jesús nos ofrece venciendo a la muerte, y por tanto una llamada a vencer todas las muertes, las personales y las sociales. Pero sin cerrar los ojos ante la realidad. Quitemos las losas del miedo, la falta de fe, la autocompasión, el prejuicio ante el Islam o los musulmanes de buena fe que todos conocemos. Quitemos las losas que nos atrapan o atrapan a los demás, y pongamos en Jesús Resucitado la mirada, una mirada que no está exenta de miedos, como la mirada de las mujeres que van al sepulcro de Jesús, como la mirada de sus propios discípulos. Miedo humano, comprensible. Les resulta difícil aceptar que la situación ha cambiado, pero el Espíritu les va llevando a mirar a Jesús con la alegría de un buen amigo que se encuentra con otro. Feliz Pascua a todos, a toda la gente con quienes nos relacionamos, a todos los amigos con problemas, a todas las familias y fraternidades. El hermano Carlos escribió el mismo día de su Pascua que hay que morir para dar vida. Su centenario es una llamada continua a contemplar lo que puede carecer de sentido a mucha gente, que sólo vive del dinero, de la seguridad, de estar tranquilos sin que les duela el dolor ajeno. Que Jesús Resucitado nos ayude a convertir el agua amarga en un buen vino que alegre la fiesta y la vida del día a día, la vida de Nazaret.


 

Nuestro hermano Giuseppe COLAVERO vivió ayer en la tarde su Pascua y encuentro con el Padre. Nos sentimos tristes por la pérdida de este hermano querido y luchador por los más necesitados, el fundador y el alma de AGIMI, el buen pastor de su pueblo. Nos unimos a su gente, a la fraternidad de Italia. Desde hace varios meses hemos seguido la evolución de su enfermedad, y el glioblastoma cerebral ha podido con su vida, pero no con su espíritu generoso y combatiente en favor de tanta gente a la que ha ayudado. También hace unas semanas nos dejó nuestro hermano Hermann STEINERT, de Alemania. Ambos están junto al Señor contemplando su rostro y su corazón de Padre. Hermann y Giuseppe nos protegen y ayudan. Su fraternidad con nosotros no ha terminado.


Os animo a vivir esta Pascua con la alegría de los perdonados, de los hijos queridos del Padre, del hermano pequeño que aprende del hermano mayor, Jesús, el Señor. Con la alegría a la que nos invita el papa Francisco. Desde Europa nos sentimos heridos, pero no derrotados; avergonzados por el drama de los refugiados sirios que no encuentran la puerta abierta, como seres humanos con todos sus derechos. ¿Cómo integrar estas realidades dolorosas en nuestro anuncio y misión? Los gobiernos europeos pactan por millones de euros dejar a esta gente al cuidado de otro país. Los pobres molestan, llenan las calles, ensucian, ponen su tienda entre nosotros, se pelean también entre ellos, caen en las mafias que controlan su futuro…

¿Qué decimos como cristianos, como pastores en nuestras parroquias? ¿Quién tiene la palabra exacta para crear esperanza sin falsos discursos, sin traicionar al Evangelio? Os animo a contemplar todo esto en la adoración, ante Jesús, que fue emigrante, que tuvo que huir con su familia, que fue también un refugiado y, antes de su muerte, un preso. Contemplemos cómo en esta Pascua no nos podemos quedar indiferentes ante nadie; nuestro silencio sería una complicidad con la injusticia. Carlos de FOUCAULD, desde su amistad con Jesús, -el abandonado en la cruz, el que nos busca a la orilla del lago, el que vive en la choza del más pobre, en el campamento de refugiados, o junto a una valla de espinos metálicos en las fronteras, o ante el cartel de “prohibido el paso”, o “sólo para socios”-, nos pone a Jesús Resucitado como grano que cae en tierra y da mucho fruto.







Os escribo esta carta acompañando a una enferma en un hospital. Todo me habla de humanidad y de Jesús; en la sonrisa y la mirada de tanta gente; en las caras preocupadas de otras personas; en el silencio de quien calla su dolor y de quien duerme. Os comparto este momento contemplativo como la Pascua de la alegría que vence al llanto, de los valores humanos y cristianos que están en mucha gente y que, desde el silencio y la fiesta en su corazón, nos despiertan la sonrisa, y uno cree que otro mundo es posible, y que esa persona es mi hermano o mi hermana, y que no hay quien haga callar a los amigos de Jesús, que lo aclaman como Señor y como compañero de camino, estén donde estén.


Un gran abrazo de Pascua con la alegría de ser vuestro pequeño hermano.



Aurelio SANZ BAEZA, hermano responsable


 
Hospital Rafael Méndez, Lorca, Murcia, España,
29 de marzo de 2016, martes de la Octava de Pascua