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Bouba

Su nombre te suena, seguro, por las noticias que damos del proyecto WEND BE NE DO en Burkina Faso. Bouba (Aboubakar SAWADOGO) se nos fue el martes, 10 de marzo, por la tarde,y fue enterrado en la noche.
 
Vivía con sus abuelos, inmerso en la pobreza de cualquier familia del país. El proyecto le proporcionaba lo mejor para su vida. Otros chiquillos del proyecto, como él, han ido saliendo adelante, mejorando su salud y estado general. Bouba no. El VIH y la desnutrición, a pesar de todos los esfuerzos, ha acabado con su corta vida: 17 años, aunque su apariencia era la de un niño de 8.

Bouba nos tenía ganado el corazón desde que apareció en la fiesta de los niños en enero de 2012 vestido como en un día cualquiera. Los niños, ese día, se ponen su “ropa de los domingos”; juegan, bailan, reciben sus regalos, comen juntos, se les da caramelos, refrescos… Es uno de los días más importantes en el proyecto tanto para los niños como para los adultos. A la vuelta a su casa, Bouba llevaba media botella de cocacola para su abuelo. Este hecho nos ha hecho reflexionar mucho, profundizar en la calidad humana de personas que no cuentan para nada; nos ha hecho casi “mitificar” a Bouba como ejemplo de generosidad y de alguien por quien merecía la pena partirse la cara por él; nos ha marcado de una manera profunda acerca de nuestro sentido de la posesión de las cosas y qué hacemos con ellas, de a qué personas dedicamos nuestro tiempo y qué respuestas esperamos.
El dolor por su muerte es muy grande: es como perder a un hijo. Sentimientos parecidos como los que vivimos cuando alguien de Torre Nazaret nos deja. Cuesta mucho al principio aceptar que esto ocurra, y piensas en cómo lo podrías haber hecho mejor. En el caso de Bouba te sobrepasa. Queríamos traerlo a España cuando fuera mayor de edad, y proporcionarle aquí un buen seguimiento de su medicación, un hogar, unas relaciones humanas dignas, una alimentación adecuada y unos estudios. Teníamos un reto importante por los problemas para el visado en el espacio Schengen, pero eso nos parecía algo fácil cuando los objetivos son importantes.
Bouba nos ha enseñado, como tanta gente sencilla en el mundo, a olvidarnos de nuestras pequeñas manías personales en el cuidado de nosotros mismos, a no estar atados a nuestras cómodas casas o eficaces medios para el trabajo. Y nos duele, claro que nos duele, que Bouba ya no sea un maestro vivo. Mas gente como él son quienes cambian el mundo para que otros salgamos de nuestra seguridad, comodidad, diversas formas de egoísmo -muchas veces camufladas, enmascaradas en gestos de seres sociales políticamente correctos-; gente como él que nos ayuda y nos seguirá ayudando a apostar una y otra vez por proyectos no brillantes ni con el éxito asegurado. El proyecto ha hecho por él todo lo que ha podido.
 
Buscar culpables sería una insensatez, pero no deja de preocuparnos el porqué en África siguen muriendo niños por hambre, por enfermedades que en Occidente se pueden tratar; niños soldados entrenados para matar a su propia familia -no es el caso de Burkina Faso-, que se les manipula para ser esclavos de un sistema injusto, malo allí y malo aquí, y que traduce nuestra solidaridad muchas veces en un fracaso aparente, cuando no la certeza de que muchos de ellos buscarán el sueño occidental víctimas de la mafia de la trata de seres humanos en su travesía a Europa en pateras o esperando la oportunidad de saltar la valla de Melilla.
 
La muerte de Bouba no es un eslabón perdido en nuestra carrera por atajar el sida, el hambre, la falta de escuelas, etc. Es un aliciente importante en el esfuerzo de cada día para que haya justicia. El proyecto no ha fracasado con Bouba. Perdió su ojo derecho como consecuencia de un citomegalovirus (HHV-5) por su infección de VIH (transmisión madre-hijo) Desde el proyecto se le implantó una prótesis y fue para él una forma de seguridad personal para desarrollar su vida con normalidad. Perder un ojo no fue obstáculo para seguir sus
estudios, desde el plan de escolarización del proyecto, jugar con sus amigos y acudir a las actividades en WEND BE NE DO. Pero la desnutrición y el curso de su enfermedad han sido la causa de su ida.
 
Algunas personas hemos aprendido de las intuiciones de Carlos de FOUCAULD que sólo desde los pequeños y con ellos y ellas se puede llegar a ser feliz y a contagiar a nuestro entorno de esa alegría no exenta tantas veces de lágrimas y dedolor.
 
Recordaremos siempre a Bouba con la camiseta del Real Madrid que le trajo Carlos LLANO y siempre ha estado limpia para la ocasión de vernos y de comunicar tantas cosas sin necesidad de palabras; limpia como su alma y su mirada confiada con un solo ojo; una luz que no se ha apagado ni para nosotros ni para sus compañeros de WEND BE NE DO.

Confiamos en otro mundo posible, en el que nuestros hijos no vean a los niños del Tercer Mundo como seres extraños, sino como iguales. Confiamos en el fin de la pobreza causada por Occidente, desde el tiempo de la colonización, seguida por la sobre-explotación de sus recursos naturales, asegurada por la deuda externa, y como un espacio comercial para las armas, fabricadas todas en nuestros demócratas, desarrollados y civilizados países occidentales. Y Bouba nos va a ayudar a ello.



 
Aurelio SANZ BAEZA
Perín, Cartagena, 15 de marzo 2015

Encuentro con Jean Michel Bortheirie en Burkina Faso




Enero-febrero 2015
 
¡Qué alegría encontrarme en el Monasterio de Jésus Sauveur de Honda en Burkina Faso con Jean Michel! Él se encontraba ayudando a los monjes en su formación teológica durante un mes. Nosotros, los cooperantes españoles del proyecto WEND BE NE DO, María, Carlos y yo, de nuestra Fundación Tienda Asilo de San Pedro, nos detuvimos antes de llegar al proyecto en Bam para saludar a los hermanos del monasterio. Compartimos su mesa y la oración. Invitamos a Jean Michel y la comunidad a participar el domingo, 1 de febrero, en la fiesta de los niños del proyecto, con la bendición del nuevo Centro Polivalente. Una sorpresa que nos llenó de alegría encontrar a este hermano en el África profunda.
 
El Monasterio de Jésus Sauveur, fundado por el hermanito Emmanuel KOLMOGO, ya fallecido, sigue la espiritualidad de San Bernardo y de Carlos de FOUCAULD, y está abierto a personas de paso, con lugares para el silencio y la oración. El estilo sencillo y humilde encarnado en la realidad de Burkina Faso de unos hombres que siguen a Jesús, es su mejor acogida. Jean Michel les ha ayudado en su formación y ha compartido su trabajo cotidiano, ya que el monasterio es autónomo para su mantenimiento y se cultivan los campos que rodean las sencillas casitas que componen este recinto monástico.
 
El 1 de febrero iniciamos la jornada recibiendo a casi doscientos niños, adolescentes y jóvenes atendidos por el proyecto, algunos desde hace diez años, cuando lo iniciamos, en el espíritu de la fraternidad, con el lema “ESTAR CON”, haciendo el Nazaret del día a día con afectados y afectadas por el VIH, en condiciones de pobreza extrema. Nuestra sorpresa fue ver llegar el vehículo del proyecto con un monje y Jean Michel, ya que el conductor voluntario se había desplazado temprano a Honda para recogerlos, iniciativa de Suzanne, la coordinadora de WEND BE NE DO en Burkina. 

Fue una gran alegría compartir la celebración de la eucaristía con Jacques, sacerdote que trabaja en el laboratorio del centro médico diocesano de Bam, con Jean Michel y los adultos y niños del proyecto, con las canciones, la danza, el aire de fiesta y a la vez de respeto. Musulmanes y cristianos alegrándonos en un mismo Dios.
 
Al acabar la eucaristía dominical nos dispusimos para bendecir el nuevo Centro Polivalente del proyecto, construido por la Fundación, que hace posible la realización de actividades con mejores espacios y medios a más de seiscientas personas de todas las edades, afectadas por el estigma del VIH, la desnutrición, el abandono social o sin escolarizar, en el caso de los niños, bastantes de ellos huérfanos o en situación vulnerable. Jean Michel y yo, con dos buenas ayudantes, beneficiarias de WEND BE NE DO, bendijimos el agua y ambos estuvimos bendiciendo los locales, oeste para Jean Michel, este para mí. Recordé la vigilia pascual en mi parroquia, donde todos acabamos mojados por el agua de la vida, la alegría y la esperanza. Fue celebrar la Pascua en Tiempo Ordinario.
 
Después ambos dimos la bendición final en el interior de una de las salas del centro polivalente, junto con Jacques, y se dio paso a la fiesta, donde todos nos hicimos pequeños y gozamos con los juegos, las danzas, la actividad de un árbol de la paz, realizada por los mayores, esos primeros niños que hace diez años comenzaron en WEND BE NEDO una etapa fundamental en sus vidas, y que hoy, en su mayoría, han recuperado salud, dignidad, han vencido a la desnutrición, y tienen la posibilidad de seguir estudiando -el próximo curso empezará en la universidad uno de ellos-, tratamientos y apoyo social y
psicológico.
 
Compartimos la comida de fiesta y en la tarde nos despedimos rodeados de voces, de tam tam improvisados con botes grandes, diciendo también adiós a chavales que venían desde sus aldeas, hasta 30 km alejadas del proyecto; algunos se quedaron en el centro, para pasar la noche y volver a sus casas al día siguiente.

Personalmente ha sido una vivencia de fraternidad y un gran regalo el encuentro con Jean Michel en uno de los lugares del mundo más queridos para mí. He sentido el apoyo de un hermano de la fraternidad que acompaña en el sueño y en la lucha por quienes necesitan mejores oportunidades para mejorar sus vidas. 
Gracias, Jean Michel, por “estar con” nosotros, por haber compartido a Jesús y gozado de su amistad con los más pequeños. Tu experiencia de África en años anteriores ha sido tu mejor credencial y pasaporte; ninguno de los dos somos extranjeros en Burkina Faso. Recuerdo cuando rezamos la Oración de Abandono en Honda, con los monjes y mis amigos españoles, al finalizar la hora de Nona, que sentí la universalidad del mensaje del hermano Carlos y la ausencia de fronteras en la fraternidad. 

Aurelio SANZ BAEZA
Perín, Cartagena, Murcia, España, 11 febrero 2015


Video del proyecto WendBeNeDo en Burkina Faso

Proyecto de solidaridad internacional al que colaboran miembros de la Fraternidad Sacerdotal española: