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Fraternidad Sacerdotal: Carta de Adviento del hermano responsable

Escuchemos a los hermanos y hermanas de la Familia de Carlos de Foucauld en todo el mundo celebrando estos días el Centenario.


 
CARTA DE ADVIENTO 2016
HERMANO RESPONSABLE
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS


Queridos hermanos:

No es momento de hacer discursos, o dar brillantes ideas: el Adviento habla por sí mismo y es el tiempo de profundizar en nuestra esperanza. Jesús está cerca, el anunciado por los profetas y el esperado por un pueblo desesperado. Adviento es la palabra dada por los profetas al pueblo, la voz de Juan el Bautista, el mensaje de la vida de hombres y mujeres que, en muchas partes del mundo, dieron o están dando su vida por Jesús. Hoy también es la voz de quienes trabajan por un mundo en equilibrio y armonía.


Escuchemos siempre la voz del portador de buenas noticias, de los cambios que hacen de este mundo el lugar sagrado para todos: la Tierra, con todos los seres humanos, con sus derechos y libertades. La voz que nos transmiten los más pobres que esperan una solución a sus problemas, desde los exiliados por las guerras -inmigrantes a la fuerza-, hasta los hombres y mujeres que están en los campos de refugiados, hospitales, residencias de ancianos, casas de acogida… las personas que encontramos con problemas psíquicos, la gente que acude a nosotros en busca de consuelo: escuchemos su voz.

Escuchemos la voz desde la Palabra, el compromiso de Dios con el mundo. Los textos de cada uno de los domingos de Adviento son una llamada a profundizar en el deseo de Dios, que no deja de encender velas en nuestro corazón.


Escuchemos a los hermanos y hermanas de la Familia de Carlos de FOUCAULD en todo el mundo celebrando estos días el Centenario. Un gozo, otra buena noticia para la Iglesia y para quienes, sin considerarse Iglesia, conviven con nosotros, comparten nuestra mesa, nuestra calle o nuestra amistad: el hermano Carlos es maestro de amistad y de vecindad -misionero pobre entre los pobres-. El Centenario de su Pascua el próximo 1 de diciembre es momento para dar gracias al Señor por este hombre inquieto y buscador de su Voluntad. La semilla que cayó en tierra y germinó y dio fruto, y un fruto que permanece y da más semillas, es pura vida. Cada uno de nosotros, como fraternidad sacerdotal, tenemos que sembrar no consignas religiosas, sino nuestra vida de hermanos entre hermanos, entre la gente a quienes servimos o somos llamados a estar con ellos. La universalidad de su testimonio nos desafía a salir de nuestros esquemas prefabricados y volver a Nazaret: volver siempre al Evangelio como forma de vida, de pensamiento y de amor. La muerte de Carlos de FOUCAULD fue la manifestación de su amor a Jesús hasta el extremo, sin desearla, sin hacer planes sobre su final; simplemente fue un morir para Dios y en el camino de una búsqueda que nunca cesó hasta ese momento, enviado a los últimos, como misionero atípico.

Para la Familia Carlos de FOUCAULD celebrar el Centenario durante este 2016 es recordar el triunfo de Jesús sobre la muerte y compartir la alegría de su resurrección. Nos sentimos inmersos en su Pascua, dentro de este Adviento donde escuchamos también su voz, que en cualquier idioma y diversidad de lenguajes -el de la oración, el de la esperanza, el de la paz, el de la humildad…-, nos recuerda que somos pequeños. Su amistad e identificación con Jesús es una llamada a potenciar en nosotros esa identidad (adoración, desierto, escucha y compartir en la revisión de vida, trabajar para y con los más pobres, su vida en Nazaret, ser hermano…)


Finalizado el Año Jubilar de la Misericordia, el papa Francisco nos anima a seguir construyendo un mundo fuerte frente al mal que hace daño al corazón del ser humano en su Carta Apostólica Misericordia et misera, repartiendo paz, recordando por su título que por Jesús somos perdonados de nuestros “adulterios” e infidelidades a ser hermano de todos, sembradores de paz y de alegría, transmisores del perdón y del amor de Dios. Que nos equivocamos y que somos pecadores -ni mucho más ni mucho menos que la mujer adúltera de Juan 8,1-11-, es evidente si escuchamos nuestro corazón y hacemos un buen examen de conciencia. Pero no es el pecado, la infidelidad o el “adulterio” lo que tenemos que depurar para sentirnos liberados de una culpa: es más importante no tirar piedras, no juzgar, y dedicar toda la energía a construir el Reino y, como fraternidad y grupo de hermanos, poner nuestros esfuerzos a la luz del Evangelio y aprovechar la sinergia de confiar los unos en los otros para hacer algo bueno, que ayude a los demás.


Recordando nuestro compromiso como equipo internacional de la fraternidad, como escribimos en la Carta de Kansas City, recuerdo a todos la importancia de realizar el CUESTIONARIO de Bangalore, enviado a todos los responsables y permanentemente expuesto en nuestra página iesuscaritas.org Es tarea de cada fraternidad preparar la asamblea mundial en enero 2019, con aportaciones desde la vida, para tener una buena base de trabajo, realista, sin teorías, que hable de nuestra identidad, de nuestra misión como presbíteros diocesanos, a quienes el testimonio de vida de Carlos de FOUCAULD ha dado un sentido y una luz como regalo de Dios, como muestra de amor del corazón generoso y sensible de Jesús que late en cada eucaristía que celebramos, que late en el seno de las familias, de los enfermos, de los más mayores, de los pobres, de los oprimidos. Queremos escuchar en Bangalore el latido de cada hermano, de cada fraternidad.

Quiero invitar, una vez más, a la colaboración con nuestra página iesuscaritas.org que es el medio de comunicación de todas las fraternidades. Enviadme vuestras noticias, artículos, alegrías… También es importante comunicar los eventos para la AGENDA (retiros, encuentros, Mes de Nazaret, experiencias interfamiliares o interreligiosas…) Gracias.

Que en este Adviento 2016, finalizando el Año Jubilar de la Misericordia y el Centenario de la Pascua del hermano Carlos, Jesús nos bendiga y nos llene el corazón de alegría, paz y esperanza.


Así os lo deseo con un gran abrazo fraterno y confiado.

Aurelio SANZ BAEZA, hermano responsable
Perín, Cartagena, Murcia, España, 27 noviembre2016,
primer domingo de Adviento

Carta de Cuernavaca (Fraternidad Sacerdotal)


Con mucha alegría y esperanza les escribimos esta carta al término de nuestra Iª Asamblea Panamericana.                                       
Iª ASAMBLEA PANAMERICANA

DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL
IESUS CARITAS

Cuernavaca, México, 15 al 19 de febrero de 2016
Queridos hermanos:

Con mucha alegría y esperanza les escribimos esta carta al término de nuestra I Asamblea Panamericana. Tres hermanos del Equipo Internacional y Delegados de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, México, Quebec (Canadá) y República Dominicana, nos hemos encontrado en la Casa “Madeleine Chollet” de Cuernavaca para orar, reflexionar y dar un nuevo impulso de vida y misión a las Fraternidades de nuestros países.

Providencialmente, nuestra Asamblea coincidió en parte con la visita del Papa Francisco a México y eso nos permitió situarla dentro del gran movimiento de renovación espiritual y eclesial que el Espíritu Santo está suscitando en nuestra Iglesia a través de los gestos, las palabras y las enseñanzas del Santo Padre. Hay una gran sintonía entre las intuiciones del Hno. Carlos de Foucauld y los planteamientos del Papa. Es un tema que hemos estudiado a fondo a partir de un texto de Javier Pinto(1). Esta reflexión nos ha confirmado la validez y la actualidad de nuestra espiritualidad en un mundo plural, herido por la violencia, las injusticias, el narcotráfico, la corrupción, la exclusión y la impunidad, tal como lo escuchamos el primer día de nuestra Asamblea.

Sentimos, por lo tanto, la responsabilidad histórica de ser los primeros colaboradores de este Pastor venido del fin del mundo, en la construcción de una Iglesia Pobre y para los pobres. Como el Hno. Carlos queremos multiplicar e intensificar nuestra presencia en las periferias geográficas y existenciales de nuestros países, para ser testigos creíbles de la misericordia del Padre Dios. La cercanía, la austeridad, la sencillez, la humildad y la alegría de Jesús de Nazaret deben marcar nuestro estilo de vida y nuestro modo de hacer pastoral.

A pesar de la diversidad de idiomas y culturas pudimos entendernos, rezar y trabajar juntos, en una versión actualizada de Pentecostés, aunque no dejaron de pasar cosas divertidas como la imposibilidad de Mark Mertes para pronunciar la palabra “periferia”. Ciertamente el Espíritu Santo nos acompañó e inspiró cada día, desde la adoración eucarística de la mañana hasta la cena de la tarde. El espíritu fraterno, la colaboración, la paciencia para entender la lengua del otro, la alegría y el entusiasmo apostólico que han llenado nuestros corazones durante estos días, son signos inequívocos de su presencia vivificante. Hemos vivido la fraternidad universal, tan propia de nuestra espiritualidad.

Los hermanos mexicanos se desvivieron para atendernos en los más mínimos detalles, lo mismo que la Sra. Edith Montes de Oca y la Sra. María Elena Cruz, quienes cada día nos deleitaba con una deliciosa comida. Todos nos sentimos ahora un poco mexicanos al haber compartido su historia de persecución y martirio, amparados siempre por la Virgen de Guadalupe y sostenidos por una fe firme. Nos sentimos parte de este Pueblo que peregrina en América y queremos compartir cada día más su suerte, sus esperanzas y sus luchas, situándonos como Jesús desde los pobres y excluidos de nuestras sociedades.

Sentimos una llamada a ser más consecuentes con nuestra espiritualidad y ayudarnos unos a otros a vivir los medios de crecimiento espiritual que ella nos ofrece, particularmente el MES DE NAZARET. Queremos revalorizarlo e incentivar a participar en él a todos los hermanos que aún no lo han hecho. Una espiritualidad profunda nos ayudará a ser, como el Hno. Carlos, hermanos universales, respetando de verdad otros caminos de seguimiento de Jesús, particularmente en nuestros presbiterios.

Sólo el contacto permanente y prolongado con nuestro muy amado hermano y señor Jesús y la vida fraterna, nos permitirán una presencia evangelizadora constante, fecunda, alegre y esperanzadora en las periferias humanas a las que desarrollamos nuestros trabajos pastorales.

Sabemos que el carisma del Hno. Carlos es compartido por otros grupos de esta Familia Espiritual: Hermanitos y Hermanitas, laicos consagrados, matrimonios, jóvenes, etc. Queremos estrechar los lazos con ellos y dar a conocer nuestra espiritualidad, especialmente a los jóvenes.


Estamos seguros que el carisma del Hno. Carlos, enriquecido con el testimonio de tantos santos y mártires de América, es un gran aporte para vivir la fidelidad a Jesús y su Evangelio en nuestro continente. Por eso queremos compartirlo con nuestros hermanos de presbiterio invitándolos a conocernos y a participar en nuestras actividades, incluso desde la etapa del Seminario.

Un relato más detallado y sabroso de nuestra Asamblea lo encontrarán en el documento “Crónica de Cuernavaca”. Y un conjunto de propuestas de crecimiento en las distintas áreas de nuestras Fraternidades, vale decir, Espiritualidad, Fraternidad, Misión pastoral, Vínculos con otras entidades eclesiales y Crecimiento, lo pueden encontrar en el documento “Propuestas de crecimiento”. Ambos serán publicados en nuestra página www.iesuscaritas.org.

Finalmente, les anunciamos que hemos elegido por un período de seis años a Fernando Tapia Miranda, presbítero de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, como Responsable Continental para mantener y acrecentar los vínculos y servicios mutuos en América y preparar la próxima Asamblea continental que tendrá lugar dentro de dos años (2018).

Que el Señor Jesús bendiga nuestros trabajos y los haga muy fecundos para el crecimiento de nuestras Fraternidades Sacerdotales en todo el continente. A El sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos.

Los Participantes de la I Asamblea Panamericana

Cuernavaca, 19 de febrero de 2016
 

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1  Javier Pinto Contreras es un teólogo laico, chileno, perteneciente a nuestra Familia Espiritual y actualmente está sacando su doctorado en espiritualidad en el Instituto Católico de París.