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Oda a Cristo resucitado

En homenaje a Antonio López Baeza, sacerdote y poeta archenero Antonio López Baeza.                                                                                                         .
Corresponde a su libro Canciones del hombre nuevo (1983-85), que, al igual que su anterior poemario, Poemas para la utopía (1983), recoge diversas composiciones inspiradas en los Salmos bíblicos. Tal como indica el autor en el prefacio de Canciones del hombre nuevo, la finalidad de estos poemas «no puede ser otra que la de manifestar —y alentar en otros— el testimonio vivo de la Fe cristina» (p. 7). 

Mi corazón se agita con un hermoso canto;
las fibras de mi ser se templan de alegría
para decir la gloria de tu inmensa belleza.

Eres toda la luz que el mundo necesita;
eres todo el amor que el corazón reclama;
eres toda la paz que estalla en armonías.

Avanza victorioso sembrando la justicia
que sólo de ti esperan los pobres y abatidos:
¡destierra para siempre la opresión y el escarnio!

Un pueblo libre surge vitoreando tu paso,
reconociendo, oh Rey, que has vencido a la muerte
y a todos nos conduces a los eternos pastos.

El favor de tu Dios te ensalza y te corona
con la pura alegría de saberte el primero
entre muchos hermanos en tu victoria ungidos.

Eres el que fecunda todas nuestras tristezas;
eres el Nuevo Esposo, portador de ternuras,
que convierte en vergel los más adustos paramos.

En ti toda la verdad nos aguarda y trasciende;
en ti toda bondad nos acoge y eleva;
en ti toda belleza en Dios nos introduce.

Mi corazón se agita con un canto de fiesta:
has tocado mi lengua con tu inasible gracia
y mi carne rebosa de admiración y asombro.


(Salmo 45, 1-10)



Oración del abandono (Victor Godoy y el grupo Pneuma)


El cantautor VÍCTOR GODOY, miembro de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas chilena, compuso un canto a partir de la oración del abandono del hermano Carlos de Foucauld. Lo interpreta el grupo PNEUMA en su nuevo CD.


 
 
 


Padre mío, me abandono a tí:
haz de mi lo que quieras,
lo que hagas de mi te lo agradezco,
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo
con tal que tu voluntad
se haga en mi y en todas tus criaturas:
no deseo nada más,
mi Dios.
 
Pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón
porque te amo,
y es para mi una necesidad de amor
el darme,
el entregarme en tus manos sin medida,
con infinita confianza...
porque tu eres, porque tu eres, porque tu eres
mi Padre.
Amén, Amén.

Oración de todos a nuestro único maestro


Mes de Nazaret 2012

Oración de todos a nuestro único Maestro, salida del corazón, llevada a la eucaristía preparada por los hermanos del Mes de Nazaret en el retiro de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas en Galapagar, Madrid, en agosto de 2012
Jesucristo, no puedo hacer nada sin ti; confío en tu poder, porque me amaste y te entregaste por mí.

Soy débil, pero tú eres mi roca. Sentirme amado por ti es un gozo, una alegría.

Quiero vivir desde lo más entrañable de mi ser cristiano y sacerdote el espíritu de la sencillez, de la humildad, y el incansable servicio a la Iglesia, para irradiar mi alegría a las personas con las que convivo, trato y me encuentro. Gracias por el ministerio que me has regalado.

Quiero volver a enamorarme de ti, volver siempre al amor primero. Nacer de nuevo, sabiendo que Dios me ama en mi debilidad, desde los medios que me da la fraternidad a través de la revisión de vida, la oración-adoración, la opción por los pobres, la humildad, viviendo el evangelio como fraternidad.

Contemplo las consecuencias de tu vida como Modelo, en Teresa de Calcuta, en sacerdotes de Chile, en Mahatma Gandhi, en Martín Luther King, en el padre Alberto HURTADO, en el hermano Carlos de FOUCAULD, en tantos laicos y laicas.

Jesús pobre, tú eres mi único Señor, mi único Maestro. Mira mi minoridad, en el abandono al Padre, en ese Nazaret del olvido de mí mismo, la pobreza, el amor, sólo buscándote a ti, cumpliendo la voluntad de Dios, para escuchar más, para adorarte más.

No te mató tu pueblo: eres el mismo ayer, hoy y siempre, nuestro contemporáneo.
 
Jesucristo, hazme libre para amar, -descendiendo-, para creer, seguir, vivir.
Tú eres lo más importante de mi vida, el único, el centro de todo, por quien merece la pena vivir y morir. Tú, el gran tesoro, como relación personal contigo. Hazme siempre alegre, con optimismo.

Jesús-Amor, quiero escucharte, amarte y seguirte con mayor entusiasmo para anunciarte hoy. Cansado, al final del camino, en ti confío, Señor.

Reajústame, Señor, en esta segunda llamada, en este Nazaret de estar entre la gente sin querer destacar, estando oculto en la masa como uno más.

Amén