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La vida para el hermano Carlos (III)

Segundo día del Retiro de Pascua 2.020 de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas. España.                                                                     

 
SEGUNDO DÍA
 

jueves, 16 de Abril 


Una vida libre






En este segundo día de retiro pascual vamos a saborear la libertad de los hijos de Dios. Cristo Resucitado nos da la libertad; el que quedó encerrado es ahora libre como el viento. Ningún peso le atrapa ni ninguna venda le impide andar. El hermano Carlos sólo está atado a la voluntad de Dios, la voluntad que va descubriendo en sus búsquedas y su imitación de Jesús: “Para creer hay que humillarse, hay que hacerse pequeño, hay que confesar que se tiene poco espíritu, admitir una cantidad de cosas que no se comprenden...”. Carlos de FOUCAULD, “Escritos Espirituales”. En estos días de “confinamiento pascual” podemos experimentar la grandeza y la pequeñez del mundo donde estamos. Nuestra comunicación con el exterior se reduce a saludarnos “al estilo japonés” y al uso de los dispositivos electrónicos. Echamos de menos los abrazos y, sin embargo, no dejamos de sentir el cariño del propio Dios y de los hermanos.


Es momento de contemplación de toda esta situación. La custodia vacía del hermano Carlos nos puede decir mucho de tantas ausencias, de tantas veces que nos hemos sentido lejos de Dios, de las personas, o de nuestro propio ser interior. Pensamos que Jesús no está, porque lo buscamos en un sepulcro vacío. La ausencia de Dios en tanta gente nos da pena, y quisiéramos acercarle a Jesús, que no ha parado de amarlos, de buscarlos, de abrazarlos. Ausencias que se llenan a veces de algo artificial, de sueños inútiles o de fantasías. Dios es un Dios de vivos, decía Jesús, y es un Dios que nos da la libertad, a pesar de nuestro momento presente de “estar parados” o encerrados en casa. Pronto podremos decir “liberad al confinado”. Nada va a impedir que volvamos a abrazarnos y a saludarnos como siempre hemos hecho. En este momento Jesús no guarda las distancias y nos abraza cuando lo adoramos, Su amor es más fuerte que las limitaciones que ahora nos toca vivir.

El sábado santo ha sido para mí un día de desierto. Es, quizá, el día del año más adecuado para vivirlo así, hasta el momento de la Vigilia Pascual. Un desierto que puede ser repetición de lo que se vive cada día, pero que me situó de nuevo en la inmensidad de Dios, de su llamada, de su invitación a sentirme libre en el momento de Nazaret, que es el del confinamiento. El desierto, que nos hace encontrarnos vacíos de todo y esperándolo todo del Señor. El Assekrem de las cuatro paredes, del jardín, del huerto, de la calle o el campo que vemos desde la ventana…


¿Cómo nos identificamos con este Cristo Vivo, libre, en nuestra misión? “No tenemos la obligación de dar constantemente limosna, o consejos, o de rezar, pero sí la tenemos de dar buen ejemplo, tanto más cuanto que nuestras obras se saben, aunque creamos estar completamente solos...”, Carlos de FOUCAULD, “Escritos Espirituales”. Nuestra misión, el estar junto a la gente en sus momentos difíciles, en lo cotidiano de sus vidas; también dejándonos invadir por su humanidad, por su alegría o su tristeza, sus cosas aparentemente sin importancia, su camino compartido y su fe o falta de ella, es la misión adonde Jesús nos envía. «Jesús, con su obra redentora, nos volvió a regalar la libertad, la libertad de los hijos», (Papa Francisco). Cristo nos da la libertad de dejarlo todo, de poner a un lado el tiempo, la condición de ser un consagrado, la imagen social que tenemos, para decir sí a la persona que nos necesita, a quien podemos hacer el bien, sin “consejos de curas”, sin ser funcionarios de la liturgia o de los sacramentos. No importa las formas externas; lo importante es el amor que ponemos.

“Jesús no vino sólo a cambiar el curso natural de la vida física, sino a infundir en ella un nuevo sentido con la fuerza de su Espíritu y la potencia de su palabra, transmitiendo al ser humano una esperanza siempre viva, fuente inagotable de la verdadera alegría. La piedra sepulcral que los discípulos de Jesús debemos remover es enorme y pesada, pues la losa de la muerte sigue sepultando hoy a miles de muertos en la pandemia mundial del coronavirus y a las masas de los pobres y marginados en toda nuestra tierra.” José CERVANTES GABARRÓN, (sacerdote de la diócesis de Cartagena, España, en una homilía de Cuaresma).
Ante la diversidad de llamadas que recibimos, de los mensajes que desbordan nuestros dispositivos electrónicos en estas semanas, respondamos con la alegría pascual. Mucha gente necesita de nosotros - simplemente - saber que estamos ahí, que somos para ellos más importantes que una mascarilla. Saben que nuestro rostro y nuestras manos no contagian más que el amor de Jesús, y nosotros sabemos que sus personas también son un cántico pascual de alabanza, de acción de gracias. Por eso tenemos que dar las gracias por la gente. Uno por uno, con su rostro y su nombre, ante Jesús en la adoración, poniendo a su lado a quien no vemos, pero sí los sentimos.

“La persona que ama está abierta a las penas de los demás y siente impulsos hacia la compasión y la ayuda, porque siente la unidad con el afligido. Conforta a toda persona a la que ve sufriendo. Sabe que es una con la energía originaria de la que todo participa. Esto ocurre simplemente cuando nos abrimos y entramos en contacto con el otro con piedad.” Willigis JÄGER, “Adonde nos lleva nuestro anhelo. La mística en el siglo XXI”, Desclée de Brouwer (Willigis JÂGER celebró su Pascua en marzo pasado)

La Pascua nos devuelve la alegría de ser salvados, la libertad de ser felices, la esperanza de un mundo más positivo, de valorar el esfuerzo y el trabajo de mucha gente que se deja la piel por los demás. Demos gracias a Dios por este Jesús libertador, pequeño en los pequeños, y muy grande en nuestro corazón. 










Buena y feliz Pascua a todos.

La vida para el hermano Carlos (II)

Primer día del Retiro de Pascua 2.020 de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas. España.                                                                     

 
PRIMER DÍA

miércoles, 15 de Abril 


La vida del que se hace último




Repasando el Cántico de Filipenses (Flp 2,6-11), que en estos días de Semana Santa hemos profundizado, y orado con él, nos situamos con el hermano Carlos en su aprendizaje de anonadamiento, como el discípulo que aprende de su maestro:
“Descendió: descendió toda su vida, descender al encarnarse, descender al hacerse niño pequeño, descender obedeciendo, descender haciéndose pobre, abandonado, exiliado, perseguido, ajusticiado, poniéndose siempre en el último lugar”. Carlos de FOUCAULD, “Escritos Espirituales”.

El aristócrata se hace siervo, el señor del castillo se va a vivir a la aldea, se despoja de su título y se hace hermano. ¿Cómo podemos entender lo del último lugar si nos mantenemos en el lugar de siempre o, incluso, tratamos de trepar, de escalar puestos? ¿Cuántas veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que ya somos humildes?
La imitación de Jesús, como enseñanza de Carlos de FOUCAULD y deseo constante a partir de su conversión, sabemos que consiste en orar, trabajar, amar, acompañar, perdonar, como lo hacía Jesús, y también ser feliz como lo era él, mostrando la misericordia del Padre, en cada gesto, cada palabra. “La misericordia no se fabrica: se recibe. El don de Dios no se compra, no se vende, no devuelve la llamada. Dar gratuitamente sin esperar nada, sin que nadie pierda la esperanza. Arriesgarse a amar hasta el final”. Jacques GAILLOT en “Felices los misericordiosos”, 10 setiembre 2.016 en iesuscaritas.org

Seguramente estamos experimentando en estos días de “vivir en lo oculto”, confinados, sin nada en nuestras agendas, con las velas de nuestros barcos plegadas, a la espera de un viento propicio, un estilo de Nazaret muy especial.

La llamada a ser misioneros debe estar permanentemente en nuestro corazón; no participar de la vida de la gente, visitar a los enfermos, recibir a los amigos y a las personas que vienen a nuestras casas, y tantas cosas que no podemos hacer durante esta pandemia, nos puede ayudar a revisar el sentido de la misión. Es muy probable que echemos de menos a los demás, como nos echamos de menos a nosotros mismos en una situación de normalidad. Nos hemos hecho los últimos por imposición. Debemos ser los últimos porque nuestro Maestro así se hizo, y así lo aprendemos cada día.

Todo esto nos hace ser más conscientes de las realidades de nuestro mundo. Nosotros vivimos en una Europa cómoda que se tambalea, una Europa cerrada sobre sí misma: “Está por construir la Europa de los pueblos. Es el sentido de la Historia. Sacrificando a los hombres en aras de la economía, dejando de lado los países del Tercer Mundo, no se hará la Europa de los pueblos. ¿Cuál será entonces el porvenir de las comunidades inmigrantes? A mí me parece en el Tratado de Maastricht los inmigrantes pagan el pato de una Europa fuerte que da un poco de más altura a sus murallas.”
Jacques GAILLOT, “Me tomo la libertad...”, Nueva Utopía

Esta Europa, que va a sufrir una crisis económica que aún no sabemos su alcance, que va a ser la crisis humanitaria de tanta gente - que realmente es el mundo de los últimos, los que siempre han sido últimos -, aprenderá a estar en su lugar, a saber escuchar mejor, a aplicar una política de mirarse menos el ombligo y mirar al mundo sin miedos. Algo así puede suceder en América del Norte… Y, como Iglesia, podríamos decir lo mismo.

Desde lo pequeño, lo que siempre ha carecido de importancia para los más ricos, el hermano Carlos construye un sueño. Fue algo que no llegó a ver realizado, como una utopía inalcanzable – un desafío del Reino - y, sin embargo, nosotros lo estamos apreciando, porque nos ayuda en nuestras vidas a vivir con sencillez, a compartir, a ser fraternidad, a no mirar a nadie por encima de nosotros, a no ser sumisos al consumo feroz, o como sacerdotes, a celebrar la fe del pueblo, de donde formamos parte, sin aspavientos ni rituales complicados, siendo parte de la historia de la vida de la gente porque son importantes para nosotros. “En la solidaridad con los pobres. Esta Pascua tiene su propio color. Nuestra ambigüedad personal aparece un poco más clara iluminada por los pobres. Algunos que caminan con Jesús se sienten desconcertados por las palabras de denuncia y de exigencia de sus derechos y, en consecuencia, quieren hacer callar la voz de los pobres y de los que se solidarizan con ellos. Los oprimidos también tienen miedo de morir en el desierto como los judíos, y nos piden lo que tenemos. La historia, con sus retrocesos y oscuridades, nos lleva a perder de vista al Dios que parece perdido y alejado en la montaña, mientras a nuestro lado se fabrican ídolos de emergencia recubiertos de oro brillante.” Benjamín GONZÁLEZ BUELTA, “Bajar al encuentro de Dios. La vida de oración entre los pobres”, Sal Terrae

La Pascua, esta Pascua en soledad, en Nazaret doméstico, es una oportunidad para gozar de nuevo con las cosas pequeñas, las buenas noticias, los amigos o la familia que echamos de menos.

La Pascua nos pone en el marco de la alegría de los pequeños, los últimos, donde Jesús está presente siempre, con su puerta abierta para ser convidados a la mesa de los pobres, o la cortina recogida porque no hay ni puerta. No pasemos de largo, pensando en sitios mejores. La adoración de Jesús es ahora esa casa humilde donde estar con él, con todos los pobres del mundo, ante quienes no nos hacen falta las palabras.

Hagamos ahora un tiempo de adoración. No para pensar en lo que he escrito, sino para mirar a Jesús, el que se hizo el último y fue el Bienamado del hermano Carlos.

Para nuestra revisión de vida:

1 ¿Vivo más mi vida (tiempo, trabajo, disponibilidad, recursos personales, potencialidades…) para mí que en función de mi ser misionero, de mi entrega a los demás? ¿Por qué y de qué maneras?

2 En el confinamiento y la pandemia que he vivido, ¿qué he aprendido de mi propia experiencia interior y de las experiencias, valores, dolores, vida y muerte de fuera?

3 La Pascua, como toda Buena Noticia anunciada a los pobres, ¿en qué aspectos, actitudes o planteamientos de mi vida es una conversión, un cambio, una llamada? ¿Me lo imagino o lo estoy viviendo? 

La vida para el Hermano Carlos (I)

Introducción al Retiro de Pascua 2.020 de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas. España.                                                                     


 
INTRODUCCIÓN

martes, 14 abril, noche






De esta manera telemática, este retiro de Pascua, -encuentro entre hermanos y momento contemplativo para celebrar a Jesús Resucitado- os ofrezco las reflexiones e invitación a la adoración, Cristo, pan y vino, liberado de la muerte y de la losa, caminante, peregrino con nosotros en este momento difícil de la humanidad… 

Cristo Vivo hoy nos invita a estar estos tres días en retiro gozoso con los seres humanos que tienen en su vida la esperanza de un mundo mejor. Por él fuimos salvados desde la cruz. Por él somos motivados a seguir en el trabajo del Reino. “Todo es de Dios… Le debemos todos los momentos de nuestra vida. Nuestro ser y existir: hagamos todo por Dios”. Carlos de FOUCAULD, “Escritos Espirituales”.

Desde nuestro hermano Carlos, con todos los aspectos y factores de su vida, sus intuiciones y contradicciones, saboreemos la vida, como saborea lo que es pequeño y simple quien es verdaderamente pobre. Se dejó encontrar en la mañana de Resurrección y su gozo nos llega a nosotros, que tratamos de vivir su carisma como hombres de fe. Hagamos en esta Pascua un espacio a la alegría, al sueño - los sueños del hermano Carlos -, la vida, y ésta aprovechada cada instante, con la esperanza de quien sueña un mundo nuevo y los sufrimientos, los propios y los de la humanidad, no son un obstáculo: “Si algún día la tristeza te hace una invitación, dile que ya tienes un compromiso con la alegría y que le serás fiel toda la vida. Donde hay verdad, también hay luz, pero no confundas la luz con el flash”. (Papa Francisco)

La alegría que no siempre es risotada, ni producto de un triunfo personal. La alegría de los discípulos al ver al Señor, junto con los miedos al “qué va a pasar ahora”. Es la alegría del hermano Carlos que se encuentra cada día en Nazaret, en Beni-Abbès o Tamanrasset con la gente, de los que aprende un idioma, una manera de relacionarse, un estar a la escucha, como en Marruecos encontró una fe en los musulmanes que le transmitían la grandeza de Dios. No eran buenos tiempos ni política, ni económicamente para el mundo; la miseria y las epidemias también azotaban a muchos países, de diferentes maneras y con consecuencias dispares, como fue la Primera Guerra Mundial, la expoliación de los recursos en las colonias de Occidente en África, en Asia… ¿Qué mayor pandemia que el egoísmo de los poderosos? ¿Hay vacuna para eso?

He tenido que rehacer todo lo preparado para estos días ante la coyuntura que estamos viviendo, y, siendo realistas, no podemos dejar a un lado la situación de nuestro mundo, el más cercano a nosotros o el que no nos toca de cerca. Es una Pascua muy especial, como creo que hasta ahora no habíamos vivido. A pesar de todo, vivámosla como nos invita la Iglesia y nuestro ser profundo, tal y como cada uno somos.

Especialmente para mí, en estos días de Pascua, van a estar en el corazón hermanos nuestros que ya han celebrado su Pascua plena recientemente: Manolo BARRANCO, Mariano PUGA, Michel PINCHON, Margarita GOLDIE, Antonio L BAEZA… tantos hermanos y hermanas resucitados...


Volvamos en estos a días a dejarnos sorprender por la Buena Noticia de Jesús Resucitado, del que está vivo en los humildes, en los hospitales, los barrios marginales, las cárceles, las aldeas sin luz ni agua en tantos lugares del mundo; de ese Cristo que ha pasado por la cruz, pero que no ha pasado de la gente; el que, desde tantos hombres y mujeres que en estos meses están trabajando por nosotros, nos libera de los miedos y nos tiende la mano.

Nos ponemos, pues, en la presencia de Dios, sin olvidar la presencia del dolor, de la esperanza y de las alegrías. Nos ponemos en sus manos, como rezamos en la Oración de Abandono, y la rezamos… “Padre mío, me abandono a ti...”

Con todo el amor de nuestro corazón, con infinita confianza, sigamos creyendo en la vida, iniciando este retiro de Pascua.

“Allí donde yo viva y la vida brote en mi, allí veré al Resucitado y experimentaré a Dios.” Anselm GRÛN, “Buscar a Dios en lo cotidiano”, Narcea. 

Enlace al día siguiente

Carta de Adviento del responsable (Frat. Sacerdotal 2013)




 CARTA DE ADVIENTO 2013

HERMANO RESPONSABLE

FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS



Queridos hermanos:

Cuando tengáis esta carta en vuestras manos estaremos celebrando el aniversario de la Pascua del hermano Carlos, inicio también del Adviento, o ya lo habremos celebrado. La actualidad de su mensaje para nuestra Iglesia hoy es indiscutible. No es solamente un mensaje espiritual, una forma de vivir la fe: es una manera de vivir. Vivir Nazaret junto a creyentes y no creyentes, en la propia cultura o participando de otra totalmente distinta, ser presencia de Jesús vivo no tanto por los signos religiosos, sino por la cercanía a las personas, sin ser nadie especial. Coincidiendo con el carisma del hermano Carlos, el papa Francisco dice que tenemos que ir a las periferias, adonde no se oye hablar de Dios, donde está la gente más abandonada, que ni siquiera expresa su deseo de conocer a Dios, o vive su fe desde religiones distintas a la nuestra, o donde el dios del dinero impone sus normas y su “liturgia”. Cada uno de nosotros sabemos cuáles son esas periferias. El lenguaje y el testimonio del papa llegan de verdad a los pobres, y sabemos que es incómodo para muchos eclesiásticos y poderosos. Otros piensan que es un demagogo y un populista… Las reformas no siempre gustan a todo el mundo, porque nos sacan de nuestra comodidad o instalación. Es una llamada a revisar también nosotros si queremos ser reformados, reciclados, convertidos, y qué resistencias encontramos en nosotros mismos. Volver a Nazaret, hacerse peregrino, aunque vivamos siempre en la misma casa…

Seguimos con preocupación la situación de hermanos con problemas en sus países por diversas causas: Filipinas, Centroáfrica, Honduras… Oramos por ellos y por su gente.

He participado en el mes de junio con la fraternidad de Argentina en su retiro; en octubre, con los hermanos de Chile. Estos hermanos latinos son “bravos” y luchadores. Con esperanza y alegría están dispuestos para colaborar en la preparación de la próxima Asamblea Panamericana, quizá en 2015. En enero de 2014 me encontraré por primera vez con la fraternidad de México en su retiro anual y será otro momento interesante para afianzar nuestros vínculos como hermanos. La fraternidad de Italia me acogió como peregrino en su asamblea en Loreto, Ancona, en noviembre, y pude compartir con ellos sus realidades, sueños, inquietudes: la experiencia de algunos  hermanos mayores que estuvieron en los comienzos de la fraternidad, y que para mí ha sido una lección de humildad y de sabiduría.

En este Adviento, qué momento más adecuado para la reserva de alguna o algunas jornadas para el desierto, en disposición de estar a la escucha, dándole tiempo al Señor en soledad, esperando en él, no en nuestros “montajes” interiores. Giovanni ZANINELLI, hermano de la fraternidad italiana, me confía este pensamiento suyo después del día de desierto en Loreto, durante la asamblea: “El silencio era el lugar de Dios, pero no podía oír su voz. Parecía sentir en mi espíritu una sensación de vacío, pero al mismo tiempo de calma y serenidad: un signo de la cercanía a Dios, de su presencia. Probablemente Dios habla así. Cuando Dios no habla es porque no le damos la oportunidad de hablar. Llenamos todo el tiempo de nuestras peticiones y preocupaciones. Hablamos y no dejamos hablar  Entonces te das cuenta de la pequeña oración de Samuel: "Habla, Señor, que tu siervo escucha". Dios no habla porque no sabemos esperar y esperar en su palabra”.

El desierto es esencial para nuestra vida interior y para la vida de la fraternidad. El desierto y la adoración nos hacen crecer en la amistad con Jesús y en la amistad con los demás. Una fraternidad de amigos-hermanos es el pequeño cenáculo donde no solamente nos reunimos para rezar, sino también para leer nuestras vidas, y dejar que los demás lean nuestro corazón,  como un momento contemplativo.

En el último fin de semana de noviembre hemos celebrado el encuentro de la Familia de Carlos de FOUCAULD de Andalucía y Murcia, en España, y nos ha acompañado Marc HAYET, que fue prior de los Hermanos de Jesús, con el tema “Hacerse pequeño para hacerse hermano”. La experiencia de las fraternidades, de las personas, el compartir la oración, la fiesta y la palabra, y escuchar a Marc, nos ha ayudado a profundizar en la espiritualidad, el mensaje, las opciones y la visión de futuro del hermano Carlos. Nos impresionó especialmente el testimonio de un compañero musulmán de trabajo: “Si quiero perdonar, tengo que cambiar todas mis leyes interiores”. Ahí queda eso…

Santo y vital Adviento para todos. Alegre y fraternal Navidad para todos. Que nuestra vida haga feliz a los demás. Es mi deseo de corazón junto a un abrazo fuerte para cada uno de vosotros.

 

 

Aurelio SANZ BAEZA,
hermano responsable
Perín, Cartagena, Murcia, España,
 26 de noviembre de 2013

Carta del hermano responsable (Pascua 2013)


FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS
 CARTA DE AURELIO,  HERMANO RESPONSABLE, PASCUA, ABRIL 2013



Queridos hermanos:

En este tiempo de Pascua los acontecimientos que nos hacen pensar y sentir, cerca o lejos de nosotros, como la elección del papa Francisco –motivo de alegría y esperanza para todos-, la situación en Centroáfrica, en Siria, con guerras abiertas, las amenazas de Corea del Norte, en Nigeria o Pakistán, donde los cristianos sufren la ira de los fundamentalismos, en lugares donde se sufre, donde las fraternidades de la Familia del hermano Carlos han sido tocadas seriamente, pero donde renace la fe de los cristianos en la misma dificultad que sufren, como fruto de la resurrección, buenas y malas noticias nos interpelan y nos hacen poner a personas, comunidades y fraternidades en nuestra oración ante el Resucitado.

Motivo de gran alegría es el restablecimiento de nuestro hermano Mariano PUGA, operado con éxito de la válvula mitral en Santiago de Chile, donde se le ha incorporado un marcapasos a su corazón, después de sus problemas de salud tras el accidente en Ruanda. Se encuentra bien, recuperando fuerzas para seguir en el camino de anunciar la Buena Noticia de Jesús. Mariano, te necesitamos muchos años más.

En diciembre he compartido con la fraternidad de España esta nueva etapa para mí; en enero con la de Burkina Faso e Inglaterra –donde fue elegido Donald STOCKER responsable regional-; en febrero con los hermanos de Bélgica francófona. Me comprometo a acompañar a las fraternidades desde mi pobre experiencia a profundizar en el espíritu de Nazaret, a reflexionar sobre la pertenencia a la fraternidad, a sentirnos y ser hermanos comprometidos por hacer un mundo mejor.

Durante la primera semana de Pascua he participado en la asamblea que se realiza cada dos años de delegados y responsables de la Asociación Carlos de FOUCAULD, con hermanos y hermanas de ocho nacionalidades, de 16 fraternidades de la Familia en el mundo, en el Seminario de Viviers, Francia, acogidos por las Discípulas del Evangelio. 

Ha sido una semana de auténtica fraternidad universal, de celebración, de escucha, de fiesta, de encuentro con las raíces del hermano Carlos, de comunión con el sufrimiento actual en Centroáfrica –el testimonio de la hermanita de allí nos partió el corazón a todos-, de compartir entre nosotros. Visitamos ND des Neiges, con más de un metro de nieve, para hacer honor a su nombre, donde el hermano Carlos empezó su vida trapense, nos enriquecimos con las conferencias de Antonella, discípula del Evangelio, Pierre SOURISSEAU, documentalista de Carlos de FOUCAULD, Maurice BOUVIER, de la fraternidad sacerdotal y postulador, Claude RAULT, obispo de Ghardaia, en Argelia,  y Xavier GUFFLET, hermano del Evangelio, sobre el estudio y lectura de la Palabra de Dios en el hermano Carlos, nos emocionamos teniendo en nuestras manos escritos originales suyos, sus cuadernos, sus notas, una pieza de su vía crucis, el cáliz de su primera misa… Creo que todos lo hemos comprendido un poco mejor. El contacto con sus cosas personales, fuera de consideraciones fetichistas, ayuda a sentir latir su corazón de amigo de Jesús, su peregrinaje en la búsqueda del último lugar. Elegimos un nuevo equipo coordinador: Antonella, Anne Marie, de la Fraternidad Iesus Caritas, y Josep, de la Comunitat de Jesús, programando nuestro próximo encuentro en abril de 2015, en Castelfranco, Italia, con las Discípulas del Evangelio, y llevando como tema: “Carlos de FOUCAULD, el orante y el trabajador, ¿qué interpretación para hoy?” Todos nos comprometimos a ir estudiando la manera de celebrar el centenario de la muerte del hermano Carlos en 2016. 

Este encuentro de Viviers me ha reforzado personalmente como hermano de una Familia universal, pequeño grano de arena en el desierto o la playa de nuestro planeta, y pequeño grano de mostaza que dará sombra en el huerto de la humanidad y acogerá en sus ramas a quien desee posarse.
 
La fraternidad de Chile ha tenido asamblea nacional y ha elegido a Fernando TAPIA nuevo responsable regional. Junto a su equipo formado por José Agustín TAPIA, Juan BARRAZA y Víctor GODOY. Fuerza y ánimo a estos hermanos que tienen un humilde y gran trabajo a la vez.
Con los hermanos de Asia unimos nuestro mejor deseo por un buen diálogo con el Islam, con las dificultades que atraviesan los cristianos en algunos países, ellos, que acompañan a una Iglesia joven y en crecimiento. Arthur CHARLES, elegido responsable continental en la última asamblea de Asia en Colombo, en enero pasado, anima así a sus hermanos en la Carta de Pascua para Asia.

Releyendo la homilía del papa Francisco en la Misa Crismal, como obispo de Roma, me sugiere este hombre tan esperado para nuestra Iglesia la reflexión acerca de nuestro sentido de ser pastores. Tenemos como sacerdotes diocesanos un estilo que, sin ser único ni especial, es el estilo de Nazaret. El papa ha hablado implícitamente de ese estilo en su homilía. 

No ser funcionarios, ni repartidores de sacramentos: ser pastores con “olor 
a oveja”, y pescadores con olor a pescado. Que no nos avergüence que nos identifiquen con los últimos, o con los que huelen a marginación. Estar con, estar junto a, que la vida de nadie de mi comunidad me sea ajena, que en su lucha yo también ponga mi brazo, y mi hombro para poder llorar. La Pascua de cada día es estar dando vida donde falta la alegría, la esperanza, las ganas de vivir; es recordar a nuestros cristianos acomodados en el rito religioso que creer en Jesús va mucho más allá de una espiritualidad conformista y autocomplaciente, que no nos podemos encerrar en normas y condenas para no ser mirados como gente rara. “Oler a oveja” es dejarme querer por la gente que me rodea, sin ponerme por encima de ella con paternalismos clericales; el Espíritu de Jesús Resucitado nos anima en esta Pascua a cultivar la amistad con nuestra gente, desde la naturalidad, tal y como somos. No sabemos cómo olía el hermano Carlos, si a oveja, a camello… lo que sí olía, bien seguro, es a Jesús.

Ánimo, humildad y mucho amor.

Mi abrazo y mi oración por cada uno de vosotros.

Aurelio SANZ BAEZA, hermano responsable
Perín, España, 10 de abril de 2013