Encuentro en Viviers (Francia)Impulsados por la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld se reunieron para rezar y reflexionar juntos..
13-18 de julio de 2015
Impulsados por la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld se reunieron una treintena de sacerdotes, un obispo, un diácono y su esposa, para rezar y reflexionar juntos sobre "su ministerio de sacerdote diocesano al servicio del encuentro entre cristianos y musulmanes". Venían de contextos muy diferentes: de Chad, Níger, Burkina Faso, Argelia, Italia, Suiza, Austria y Francia. Juntos hacen este llamada a la esperanza:
"Mantener
la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Ef 4,3). Estas palabras
del apóstol Pablo expresan lo que nos esforzamos a vivir en nuestro
ministerio, especialmente en las relaciones entre cristianos y
musulmanes. Nuestra voluntad de diálogo se basa en la iniciativa de Dios que entró el primero en diálogo con los hombres. (Cf. Pablo VI, Ecclesiam suam).
Los signos de injusticia, violencia y guerra son cada vez más evidentes. El destino de los cristianos, musulmanes y otras minorías en el Medio Oriente ilustra claramente esta situación. Denunciamos el choque cada vez más visible, en estos primeros años del siglo XXI, entre las
potencias occidentales y países que favorecen el desarrollo de corrientes sectarias y violentas en el seno del mundo musulmán.
En esta situación muy tensa parece
urgente para nosotros el comprometernos
decididamente en el camino de la comprensión mutua y del diálogo. "La ignorancia conduce al miedo y el miedo al odio y el odio a la violencia" (Averroes, siglo XIII).
Frente
a la radicalización y el aumento de los extremismos, hacemos un llamado a
la fraternidad, que permite el respeto a la libertad religiosa, la
lucha por la justicia, la paz y la reconciliación. Esta fraternidad reúne a hombres y mujeres de buena voluntad.
Damos testimonio de que existen relaciones de amistad entre cristianos y musulmanes. Cristianos
y musulmanes se comprometen juntos al servicio de los más pobres en
nuestras sociedades, especialmente en la acogida de los migrantes. En todo el mundo vemos la creación de grupos donde cristianos y musulmanes viven experiencias concretas de
encuentro espiritual y compartir en
una búsqueda común de convivencia.
Este clima de amistad permite un diálogo en la verdad y sólo puede enriquecernos mutuamente y apaciguar el miedo y la tensión. Cristianos y musulmanes creen en eso. Como sacerdotes, nos alegramos de eso. Así nos insertamos en el soplo de amor de Jesús, que vino a derribar todas las barreras entre las personas.
Cada vez más, tenemos que aprender a vivir juntos en lo cotidiano. En
nuestro ministerio sacerdotal, llamamos a nuestras comunidades
cristianas a anunciar el Evangelio viviendo la experiencia del encuentro de amistad con
los musulmanes. Esta experiencia es fuente de acción al servicio de la fraternidad universal, querida por Dios y revelada en Jesús. En
este espíritu queremos desarmar la violencia que hay en nosotros (cf. Christian de Chergé) y frente a cualquier violencia externa a nosotros
mismos, nos mantenemos fieles a nuestro compromiso de "gritar el
Evangelio con toda nuestra vida", lema del hermano de Carlos de Foucauld. Así daremos cuenta de la esperanza que está en nosotros. (1 Pedro 3,15-16)."
Viviers, viernes 17 de julio de 2015 (día del Aíd el Fitr para los musulmanes).