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Hacia las periferias, a la luz de Carlos de Foucauld (y II)


¿Qué impulsó al vizconde de Foucauld desde el momento de su conversión para que terminase entregando su vida como un hermano en Tamanrasset?                            

Publicado el 20 de Diciembre de 2016 en http://www.diocesismalaga.es




¿Qué impulsó al vizconde de Foucauld desde el momento de su conversión para que terminase entregando su vida como un hermano en Tamanrasset? Carlos de Foucauld descubrió en su conversión que solo merecía la pena vivir para Dios, imitando la vida oculta de Jesús, el pobre obrero de Nazaret; este se convirtió en el modelo único de su vida, al que conoce y de quien se impregna del espíritu:
- «Leyendo y releyendo, meditando y volviendo a meditar sin cesar sus palabras y sus ejemplos (…) para tener siempre ante el espíritu los actos, las palabras y los pensamientos de Jesús con el fin de pensar, hablar y actuar como Jesús».
- Adorándolo en la Eucaristía y alimentándose de ella, donde su fe le dice que Jesús está presente con toda su fuerza salvadora: «Allí donde está la Santa Hostia está Dios vivo; es tu Salvador, tan real como cuando El vivía y hablaba en Galilea y Judea, y como está ahora en el Cielo».
- Reconociéndole y sirviéndole en los más pobres: «no hay una palabra del Evangelio que me haya causado una impresión más profunda y transformado más mi vida que esta: “Todo lo que hacen a uno de estos pequeños, es a mí que lo hacen”. Si pensamos que estas palabras son (…) de la boca que dijo: “Esto es mi cuerpo (…) esta es mi sangre”, con qué fuerza somos llevados a buscar y a amar a Jesús en estos “pequeños” (…) dirigiendo todos los medios materiales que tengamos hacia el alivio de las miserias temporales».
La santidad y el camino de Carlos de Foucauld, se pueden resumir en dos verbos: buscar a Dios e imitar a Jesús, adoración y cercanía al prójimo pobre. Y todo ello vivido desde el discernimiento espiritual.
El amor le llevó a servir a los más lejanos, a los pequeños y excluidos, que no compartían ni su universo religioso ni su cultura. A ellos consagró su tiempo y su energía, buscando desde la amistad ser tenido por hermano de todos, con la esperanza de abrir caminos que pudiesen hacer posible la evangelización.


Su itinerario también puede ser el nuestro, en la medida en que perdamos “el corazón por Jesús” contemplado en su Palabra, celebrado y adorado en la Eucaristía, reconocido y servido en los últimos y excluidos. Una experiencia que nos llevará inexorablemente a la imitación y, por ello, a la cercanía a los más pobres, si lo vivimos acompañados, en un clima de discernimiento espiritual.

Hacia las periferias a la luz de Carlos Foucauld


Carta abierta de Gabriel Leal, de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, con motivo del Centenario de la muerte de Foucauld.

Publicado el 28 de Noviembre de 2016 en http://www.diocesismalaga.es




El papa Francisco nos invita a ser una Iglesia en “salida”, con las “puertas abiertas”, que se atreva “a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”. Esta fue en otro contexto la pasión de Carlos de Foucauld, cuyo centenario de la muerte celebraremos el próximo 1 de diciembre: «por anunciar el Evangelio estaría dispuesto a ir al fin del mundo y a vivir hasta el fin de los tiempos». Por eso su vida puede ayudarnos a hacer nuestro propio camino hacia las periferias.

El Vizconde Carlos de Foucauld nació en una familia cristiana de buena posición. Huérfano desde los seis años, fue educado cristianamente por su abuelo. En plena adolescencia, lee a los maestros de la sospecha y a los dieciseis años había perdido la fe y sus referencias morales: «yo era todo egoísmo (…), todo deseo del mal».

Ingresó en el ejército de caballería. Fue un militar valiente pero con una vida tan desordenada que fue puesto en situación de reemplazo «por indisciplina y mala conducta notoria».

Abandonado el ejército, exploró clandestinamente Marruecos, donde atraído por el testimonio de la religiosidad de los musulmanes comenzó a presentir la grandeza de Dios y su vuelta a la fe.

A su vuelta a Francia, es acogido por su familia «como a un hijo pródigo a quien se le hace sentir que nunca ha abandonado el techo paterno». Sin creer, comienza a frecuentar la Iglesia, orando así: «Dios mío si existes, haz que te conozca». El impulso de la gracia de Dios y la ayuda de un sacerdote le condujeron a la conversión en 1886.

Recién convertido, peregrina a Tierra Santa. En Nazaret descubre la vida oculta de Jesús, pobre obrero en Nazaret. A partir de ese momento solo busca vivir para Dios, imitando la vida oculta de Jesús en Nazaret: «este es el secreto de mi vida: he perdido el corazón por este Jesús de Nazaret crucificado hace 1.900 años y pasó la vida tratando de imitarlo en la medida que lo permite mi debilidad».

Este deseo le llevó sucesivamente a ser trapense, criado del convento de las Clarisas en Nazaret, sacerdote, y marchar hacia los últimos, a Tamanraset, en el desierto argelino. Allí vivió como un hermano entre los tuareg, con la esperanza de preparar camino a la evangelización, hasta su muerte ocurrida durante una revuelta, en la que recibió un tiro.

Carta del Equipo Internacional de la Frat. Sacerdotal (2013)


Al terminar su primer consejo internacional en Vernon, Francia, el Equipo Internacional de la Fraternidad Sacerdotal ha escrito una carta a los miembros de su Fraternidad.

En el trabajo hicieron un repaso por continentes, con sus realidades,por países, valorando el testimonio de muchoshermanos, especialmente los más mayores,que aún pueden enseñarnos con su vidadesde el Evangelio el seguimiento de Jesús yel trabajo por el Reino.  

Ante la fecha de 2016, centenario de la muerte del hermano Carlos, piensan que todo aquello que podamos hacer debe estar en la línea de un espíritu de sencillez, haciendo bien patente la universalidad del mensaje de Carlos de FOUCAULD, su actualidad indiscutible en la Iglesia de hoy como Iglesia de creyentes en Jesús y su Evangelio. 

Su mensaje es un refuerzo de la fraternidad universal en el momento actual de nuestro mundo, con sus crisis, injusticias y violencias. El hermano Carlos no fue un gurú ni un líder espiritual: su vida nos habla de Jesús y sus intuiciones ayudan a las fraternidades y a hombres y mujeres a conocer mejor a Jesús desde la importancia del cultivo de su amistad, estar con los pobres y serlo y la lucha por la justicia y la paz.

Para leer la carta:
http://www.carlosdefoucauld.org/Sacerdotal/CARTA-DE-VERNON-2013.pdf