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De las tumbas abiertas a los nuevos caminos de esperanza

Carta de Pascua de Eric Lozada, responsable internacional de la Fraternidad Sacerdotal a sus hermanos en el mundo. 

"DE LAS TUMBAS ABIERTAS A LOS NUEVOS CAMINOS DE ESPERANZA”

“Me hiciste pasar por muchas angustias, pero de nuevo me darás la vida,
Me harás subir de lo profundo de la tierra” (Sal 71, 20)

“¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo!
Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las sombras” (Is. 26,19)

“Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna y otros para la ignominia, para el horror eterno” (Dan 12,2)

Como dice el Cardenal Luis Antonio Tagle en uno de sus libros, “somos gente de Pascua”. La realidad de la Pascua nos recuerda que, en medio de la violencia, hay en el mundo de hoy una realidad mucho más grande de paz. Esto no es una especie de fórmula mágica sino una conciencia que se expande y se profundiza y que brota de las profundidades de la tierra desbordándose en cada realidad de nuestro mundo.

La forma de aproximarse hacia esta realidad pascual es ver la humanidad y el mundo a través del lente de Dios, quien resucitó a Jesús de entre los muertos. En Dios, el universo entero está naciendo con la alegría de una vida nueva en Cristo Resucitado, a pesar de todo aquello que trata de sabotear esta vida.

Nosotros caminamos como gente de esperanza, maduros hijos de la luz aun cuando la muerte y la oscuridad parecen ser lo predominante en la realidad de hoy. Continuamos siendo embajadores de esperanza en medio de las realidades de la guerra y de la violencia en Ucrania, Myanmar, Haití y Afganistán, en medio de la pobreza y de la desigualdad en los países de África y Asia, en medio de la destrucción ecológica que pone una pesada carga en los sectores más pobres de la población, en medio de la crisis económica, de las revueltas políticas en que las personas tratan de eliminarse unas a otras, en medio de la pandemia que gravemente afecta a los vulnerables y a los pobres a lo largo del globo. La lista continúa.

La esperanza de vida nueva en Cristo Resucitado es un antídoto contra las actitudes que prevalecen frente a la oscura realidad de hoy, como por ejemplo negar o escapar a la realidad; o estar demasiado enredado en nuestra oscura realidad que llegamos a ser prisioneros de una triste y absoluta impotencia; o hacer todo lo posible para sobrevivir, pensando solo en nuestro bien personal sin mirar el bien común y el cuidado de nuestra Casa Común.

La esperanza no es volarse sino caminar a través del oscuro túnel de la realidad con un salto de confianza en el Dador de Vida y Luz, el Dios que está siempre más adelante y más allá. La esperanza es una entrega amorosa a la verdad de que la muerte no es la última palabra de todo, aun cuando el mal parezca tener la superioridad. El desafío de la esperanza hoy día es construir fraternidades de esperanza, gente que camina junta, que se miran unos a otros de manera positiva, que se escuchan unos a otros con respeto y que disciernen donde la humanidad se ha convertido en parte del problema en vez de ser parte de la solución de las enfermedades de nuestro mundo. Como gente de esperanza, caminamos juntos con nuestros hermanos y hermanas hacia el sueño que Dios tiene para nuestro mundo en Cristo Resucitado. Los esfuerzos individuales no bastan. Nuestro mundo hoy está gimiendo por un nuevo orden mundial compartido por todos, enraizado en el mansaje pascual de la esperanza.

Pero primero es lo primero. Ante todo, reconozcamos juntos donde están las tumbas que Dios en Cristo Resucitado, está dispuesto a abrir con nosotros y a través de nosotros. Guerras abiertas, pobreza, destrucción del medio ambiente, migraciones, división mundial, son síntomas de mala voluntad enterrados en las tumbas de los corazones humanos. Codicia, indiferencia, violencia, resentimiento, odio son disposiciones humanas basadas en la falta de respeto, la desconfianza, la distorsión de los valores, la ceguera ante la bondad del otro y del mundo. Estas disposiciones se convierten en actitudes mentales que fomentan estructuras de violencia, injusticia, abuso de poder que nublan la mente e insensibilizan el corazón de los individuos que están dentro del sistema. Colectivamente, se convierten en una cultura donde la no-verdad se convierte en verdad y la oscuridad se convierte en luz de una manera muy distorsionada. La esperanza tiene su raíz en la firme convicción que solo Dios en Cristo Resucitado puede abrir nuestras tumbas y transformar nuestra mala voluntad en buena voluntad. Dejados a nosotros mismos, somos demasiado ciegos, heridos, quebrados e indefensos.

De esta manera, esperamos juntos como hermanos y hermanas de camino. Partiendo por nuestras fraternidades locales, fieles a nuestras prácticas espirituales de revisión de vida, día de desierto, adoración, reunión de fraternidad, regalamos esperanza a nuestro mundo. Nosotros dialogamos y discernimos juntos a dónde el Espíritu nos está conduciendo, personalmente, comunitariamente, globalmente. Ninguno permanece solo. Cada escucha personal es una escucha global. Pero la acción es principalmente la de Dios en Cristo Resucitado. Lo nuestro es escuchar en profundidad y cooperar con la acción salvadora y reparadora de Dios en nuestro hermoso mundo.

La acción de esperanza se enraíza en el regalo de la pasión de Jesús (de la palabra latina passio, que significa no-actividad). Jesús salva el mundo primariamente desde su pasividad en la cruz más que desde su actividad de sanación y predicación. Cuando nosotros nos sentimos golpeados, mal comprendidos, humillados, sin control, maltratados en nuestro ofrecimiento de amor y bondad a los otros, estamos sufriendo nuestra pasión como amantes de la humanidad. Aquí y solo aquí, somos invitados a colocar la pregunta moral: ¿cómo responderemos al mal? ¿Qué tipo de vida estamos dispuestos a dar a nuestro mundo? ¿la que no perdona o la que perdona? ¿enojada o serena? ¿resentida o amorosa? Solamente cuando Jesús libremente ofrece su perdón a la humanidad que rechaza su ofrecimiento de amor, el Padre le da una vida nueva.

Somos invitados a ser mensajeros de esta vida nueva a nuestro mundo herido, violento y fragmentado. Nosotros mantenemos al mismo tiempo nuestras alegrías y nuestros dolores, nuestra indiferencia y nuestro cuidado, nuestros miedos y nuestra disponibilidad para ser enviados. Que nuestro hermano universal, San Carlos de Foucauld, continúe inspirándonos y acompañándonos en nuestro deseo de gritar el Evangelio con nuestras vidas. Que este reconocimiento de su santidad sea un impulso para nuestra Iglesia que se está imaginando a sí misma como hermana de todos, misionera hacia las periferias y profeta del diálogo y del cuidado de nuestra Casa Común.


Eric Lozada
Responsable Internacional

Carta de Pascua a todos los hermanos alrededor del mundo


Carta de Eric, responsable internacional de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas.                                                                         

FRATERNIDAD SACERDOTAL
IESUS CARITAS

CARTA DE PASCUA
A TODOS LOS HERMANOS ALREDEDOR DEL MUNDO


Filipinas, 12 de abril de 2020

“Estoy resucitado, y todavía estoy con ustedes, aleluya” (cf. Ps 139:18)



Amados hermanos,

les escribo desde mi ermita, tal como muchos de ustedes, en cuarentena. Este enclaustramiento impuesto es una excelente invitación para la adoración diaria, la meditación del Evangelio, el día de desierto, la revisión de vida, orando por el mundo, especialmente por los pobres, con fidelidad, intensidad y concentración. Una vida de soledad y de oración de calidad es nuestro humilde acto de caridad para nuestro mundo en pandemia.

Mirando a través de mi ventana estoy observando signos de vida nueva en la naturaleza. Aquí está seco y húmedo pero los pájaros están tocando y cantando su único repertorio de canciones, las mariposas están volando suavemente de flor en flor buscando néctar, los árboles se ven verdes y dan sombra a pesar del golpeante calor. Es asombroso como la naturaleza tiene su propia forma de anunciar la Resurrección. Sin preocupaciones y en completo abandono en Dios que los cuida.

Se supone que nosotros los humanos, somos de una especie superior por nuestra razón, pero ésta ha expulsado sistemáticamente nuestra confianza en Dios en el día a día y confiamos más en nuestro pensar egoísta. Este mismo pensar ha sido la causa de la violencia, el odio y la desconfianza. La Resurrección está ofreciéndonos perdón, amor y confianza. El mundo tiene que elegir.


Estamos en cuarentena hasta el 3 de mayo, pero a los sacerdotes se les ha dado salvoconductos para las labores litúrgicas y caritativas. Los he estado usando cada día para visitar las personas que me han invitado a acompañar a los moribundos y a las familias en sus pérdidas, para facilitar los diálogos en familia, dar alimento y dinero a los que han perdido sus trabajos. Alguien me ha movido para estar con la gente en su desamparo, especialmente porque no podían ir a la Iglesia y orar. La Presencia llevada con mi presencia es un bálsamo que los conforta.

Al mismo tiempo, he sido extremadamente cuidadoso en seguir los protocolos de higiene y distanciamiento para no hacer más daño a la comunidad. Esta mañana, mi amigo Lemuel vino a mi ermita con mucha hambre, ojeroso, pidiendo alimento para sus 4 famélicos hijos. Lemuel quedó sin trabajo. Al pasarle algunas cosas, me sentí bendecido por su alegría, pero también sentí la incertidumbre en sus ojos.

Después de la oración, esta mañana di una larga y amorosa mirada al mapa colocado en mi pared. Mis ojos se fijaron en los 4 continentes: África, Europa, Asia y las Américas. El virus es ciertamente un gran igualador para los países ricos y pobres ya que todos están sufriendo la misma suerte. Veo rostros de doctores, enfermeras, pacientes y sus familias, preocupados, temerosos y, sin embargo, luchando por la vida.

(Mientras escribo esto, me han informado que mi hermana que trabaja como enfermera en los Estados Unidos ha sido diagnosticada como COVID positivo. Su familia está ahora en riesgo).

El mundo está sufriendo su pasión. Veo rostros de desamparo, preocupación, miedo, tristeza, odio y violencia por todas partes, con múltiples disfraces. Me pregunto: ¿Cuál es el mensaje de Cristo Resucitado para nuestro mundo hoy? ¿A qué nos está invitando Dios a ver? ¿Hacia dónde nos está guiando? ¿Significa la Resurrección que El nos va a rescatar de todo esto? ¿Cuál es la respuesta de Dios a su pueblo en pandemia? ¿Cómo debe ser oído el apacible mensaje de la Resurrección en medio de las abrumadoras noticias de muerte, sufrimiento y conflicto? ¿Dónde está la senda de la esperanza y de vida nueva en nuestros difíciles tiempos?

Hermanos, por favor, sufran conmigo estas preguntas. Yo los necesito, nos necesitamos unos a otros, la gente nos necesita. La Resurrección no es una alegría barata ni dulces palabras sonoras para rescatarnos de nuestro sufrimiento. Tenemos que forzar nuestros oídos y estirar nuestros corazones para oír el Mensaje. Luchamos con Dios por respuestas, aún si su respuesta está escondida en su silencio.

Encuentro que la lectura del relato de la Resurrección en la versión de Juan este año, es un Kairós. Algunos detalles de la versión de Juan podrían ayudarnos a ver y oír el Mensaje. Como no soy especialista en hermenéutica bíblica, confío en una reflexión orante del texto. Por favor, sean generosos si suena ingenuo.

Permítanme puntualizar tres cosas.

Primero: Juan habla de que la Resurrección ocurrió “el primer día de la semana cuando todavía estaba oscuro” (Jn 20, 1a). La Resurrección irrumpe de los cimientos de nuestra humanidad y del mundo, en la oscuridad de lo desconocido. Esto nos recuerda el Génesis cuando el mundo estaba oscuro y sin forma y el Espíritu se cernía sobre las aguas oscuras. Entonces dijo Dios: “Que haya luz y hubo luz” (Gen 1,2-3).

Hoy el mundo está en la oscuridad de la pandemia. El futuro parece aún más oscuro para muchos. ¿Cómo se recuperarán los negocios, el gobierno, el pueblo? ¿Es nuestra planificación estratégica, nuestros pronósticos optimistas de encontrar curación, una luz suficiente para darnos un futuro brillante? En medio de la oscuridad total, donde los cimientos del mundo parecen ser sacudidos, estalla la luz de Cristo. ¿Podemos ver? Ver no proviene de nuestra lógica humana porque ésta es fácilmente derrotada por la oscuridad. La luz viene del Cristo Resucitado. ¿Viene Dios a rescatarnos de este mal? En absoluto, porque el mal hace lo que hace. Dios redime. El, en última instancia, reivindica la virtud, la bondad y la fidelidad mientras pasamos por el mal y por el sufrimiento, tal como lo hizo con Jesús. Dios y Cristo Resucitado no controlan, en definitiva, el mal y la muerte. Este es nuestro credo. Simplemente tenemos que confiar en su verdad y vivirla en el día a día.

Segundo: Juan enfatiza que lo primero que vio María Magdalena fue la tumba abierta (Jn 20, 1b). Ella estaba triste porque todavía no podía vincular la tumba abierta con la Resurrección. Fue solamente después que lloró que vio al Resucitado (Jn 20, 11 y ss). Esta es una invitación a nosotros para ver nuestra realidad a través del suave lente de lo femenino: en la tristeza y en las lágrimas. Ambas preparan el corazón para ver de verdad. Hay muchas cosas por las cuales estamos tristes en nuestra realidad de hoy. Estamos llorando porque de una forma o de otra, somos parte de este mundo herido, roto y violento y, en muchos sentidos, hemos contribuido a su violencia y heridas.

Finalmente, María informa a Pedro y Juan de lo que vio. Pedro y Juan lo vieron por sí mismos. Pedro vio. Juan vio y creyó. Ellos dos todavía no entendían el significado de la Resurrección (cf Jn 20, 2-9). Este detalle nos invita a que, en orden a experimentar una vida nueva, necesitamos acercarnos unos a otros y caminar juntos como una comunidad de buscadores de la verdad.

Nuestra realidad es una visión compartida y nadie monopoliza el todo ni absolutiza su parte del todo. Cada uno contribuye. Cada uno cree que el otro tiene algo que aportar. La verdad nos humilla porque en lugar de poseerla, ella nos posee a nosotros. Siempre está más allá de nosotros. Por lo tanto, necesitamos el aporte del otro. La verdad es un don gratuito revelado a una vibrante comunidad de peregrinos que busca con esperanza. Es triste decirlo, en nuestro mundo posmoderno, el poder se confunde con la verdad. Así, uno se vuelve arrogante con su parte y absolutiza su parte como si fuera la verdad total. Esta es la misma mentalidad que crea guerra y violencia. La Resurrección ofrece paz y perdón. Necesitamos elegir.

Hermanos, continuamos compartiendo nuestra búsqueda de la verdad en el Señor Resucitado hoy, tanto en la soledad de nuestra oración como en nuestros compromisos fraternos y misioneros. El Hno. Carlos está mostrándonos el sendero y también caminando con nosotros en nuestro anhelo de seguir a Jesús de Nazaret, de ser hermano de todos, vivir Nazaret, estar presente con los pobres, revisar nuestras vidas, gritar el Evangelio con nuestras vidas, oler a oveja en nuestra misión en las periferias, vivir el Evangelio antes de predicar.

Esta es nuestra espiritualidad como sacerdotes diocesanos en las huellas del Hno. Carlos. Este es nuestro regalo a nuestro mundo y a nuestra Iglesia hoy. Como regalo es inmerecido, pero necesitamos constantemente reajustar el regalo a través de la práctica. En esto, todos somos principiantes y compañeros de lucha, pero juntos, nos animamos unos a otros para estar este tiempo volviendo a nuestra práctica.

Mi humilde oración por cada uno de ustedes. Por favor, recen también por mí.






Eric LOZADA

(Traducción de Fernando TAPIA)







Fraternidad Sacerdotal: Carta de Perín

Carta del Equipo Internacional al final de su encuentro en España...                                                           

EQUIPO INTERNACIONAL
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS
Queridos hermanos,
 

Emmanuel, Jean-François, Félix, Mark, Mauricio y Aurelio hemos vivido nuestro encuentro anual en Perín, Cartagena, España, en casa de Aurelio, celebrando su 60 cumpleaños, con nuestra mirada puesta en vosotros, en todos los hermanos de la fraternidad, y viviendo en medio de la gente, que nos ha acogido y animado. La alegría de estar juntos y trabajar unidos es un regalo del Señor. Los pasajeros de los aeropuertos de Alicante y Murcia todavía están
encontrando por la zona de llegadas restos de los abrazos que nos repartimos al encontrarnos.


QUÉ HEMOS VIVIDO


Desde la oración en común en Laudes, la adoración y la eucaristía, acompañados por la lluvia y el otoño, nos hemos sentido fortalecidos por vuestra oración, por la ayuda del hermano Carlos, que intercede por nosotros, y por el testimonio profético del papa Francisco en este Sínodo de la Familia, que hemos seguido muy de cerca.
 

Compartimos un encuentro con el obispo de Cartagena, José Manuel LORCA PLANES, y también el almuerzo con la Familia de Carlos de FOUCAULD de Murcia, acogidos por la fraternidad secular, la fraternidad Carlos de Foucauld, las hermanitas de Jesús -con la presencia de Anita, consejera del equipo de Tre Fontane en Roma- y la fraternidad sacerdotal, sintiéndonos en comunión eclesial y unidos en el carisma de un hombre de Dios, nuestro hermano Carlos, que nos llama en su Centenario, coincidiendo con el Año de la Misericordia, convocado por el papa Francisco, a una conversión al diálogo, no sólo entre nosotros, sino también con nuestro presbiterio diocesano, del que formamos parte; un diálogo y encuentro con personas de otras religiones o no creyentes. 
Esto nos llama a una conversión recíproca en el respeto mutuo. Queremos dialogar, pero no imponer. Desde el encuentro de Viviers de julio surge la convicción de esta dimensión tan importante de nuestro carisma.
 

Nos hemos relacionado y celebrado con mucha gente de Perín: gente amable, cercana y cordial, y hemos aprendido de sus experiencias familiares, y como cristianos, a estar a la escucha del ser humano, en el encuentro y las cosas sencillas. Todo hombre o mujer es nuestro hermano y hermana.
 

Nos han impresionado las eucaristías celebradas en las dos residencias de ancianos en Perín. Los mayores, que son en nuestra sociedad europea y occidental los grandes olvidados y aparcados, nos han dicho que Dios es niño, adolescente, joven, adulto y viejo. En este Nazaret de los ancianos no hemos visto fecha de caducidad.
Los proyectos de la Fundación Tienda Asilo de San Pedro de Cartagena, donde trabaja Aurelio, los hemos vivido de cerca, conociendo a las personas que trabajan, los equipos, el voluntariado, los usuarios. Compartimos en el Hogar Torre Nazaret, de la Fundación, ese Nazaret sencillo y humano de estar con los enfermos de VIH-sida, a quienes la droga, la prisión, la calle, dejó marcados como excluidos sociales, pero que ahora pueden vivir dignamente, recuperar una parte de su salud y normalizar su vida. Es como una gran familia que asume las consecuencias cuando la vida se hace problema. Sentimos que nos quieren casi sin conocernos.
 

QUÉ LLAMADAS HEMOS RECIBIDO
 

Son muchas las llamadas recibidas: una muy importante es vivir el Centenario del hermano Carlos no como un memorial del pasado, sino como la celebración de la actualidad de su mensaje de fraternidad universal. El papa Francisco ha citado varias veces el testimonio de Carlos de FOUCAULD: en el número 125 de Laudato Si como ejemplo de evangelizador, y en la vigilia del Sínodo de la Familia como inspirador del modelo de familia de Nazaret. Sus constantes referencias al hermano Carlos nos llenan de alegría, y nos sentimos en comunión al cien por cien con el papa.
 

Una llamada a profundizar a partir del misterio de Nazaret con la actitud que une la contemplación, la proximidad a los pobres y la experiencia de nuestra fragilidad como lugar de la acogida del poder del Resucitado. Tenemos que vivir la fraternidad universal de un modo real, sin hacer teorías sobre la vida o sobre las personas.
 

Una llamada a dar prioridad al día de desierto, pues constatamos que el desierto mensual es difícil para los curas, tan sobrecargados de trabajo. Absorbidos por la actividad pastoral, y la lógica de funcionarios de lo sagrado, dejamos para otra ocasión el desierto, y esto deriva en una mala costumbre. Siempre pensamos en hacer, hacer y hacer, pero poco en escuchar y dejarnos buscar por el Señor.
 

Sentimos la llamada de estar o ir a las periferias, las geográficas y existenciales (situaciones de personas con problemas) No podemos eludir nuestra vocación sacerdotal como llamados a anunciar la Buena Noticia, no para hacer experimentos de laboratorio pastoral o turismo espiritual, sino para
estar con los últimos. Desde Nazaret el Señor Jesús nos invita a ser su vecino, con su problema de salud, o de soledad, o de pobreza. Él vivió en un pueblo pobre, oprimido y olvidado. Si no estamos con los pobres, no sabemos qué nos quiere decir Jesús. Demos una nueva lectura a Laudato Si y a la Misericordiae Vultus (número 15).
 

Una llamada a la conversión, renovando nuestro concepto de Misericordia: ser testigos del amor de Dios. Recordemos el texto de San Pablo 2 Co 12, 9: “Te basta con mi gracia, la fuerza se realiza en la debilidad”, que tanto gustaba al
hermano Carlos.
 


QUÉ COSAS HEMOS PREPARADO O ESTUDIADO
 

Hemos trabajado sobre la próxima Asamblea Panamerica en Cuernavaca, México, del 15 al 20 de febrero de 2016: las regiones de Québec – Acadie, Estados Unidos, México, República Dominicana, Brasil, Argentina y Chile, más un representante de la fraternidad que se está formando en Haití, y otro hermano de Guatemala, se van a encontrar por primera vez fuera de una asamblea mundial.
 

Valoramos muy positivamente el trabajo de coordinación de Fernando TAPIA, responsable de Chile, que ya ha recogido casi todos los cuestionarios previos preparados por las regiones, y agradecemos a los hermanos mexicanos la acogida que nos prestarán. No podemos contactar con los siete hermanos de Cuba, que junto a los hermanos de Jesús forman fraternidad, a causa del control del gobierno.
 

La próxima Asamblea de Asia será en Filipinas, en julio de 2016: Arthur, responsable de Asia, está trabajando en ello con los hermanos de allá. El Mes de Nazaret de Myanmar en julio pasado, ha hecho posible el contacto entre muchos hermanos de Asia, y reforzado los vínculos y la pertenencia a la fraternidad. Hay fraternidades, como Malasia, Indonesia y Australia de las que tenemos pocas noticias. A Arthur le hemos pedido, como responsable, que contacte con estos hermanos.
 

Bastante tiempo hemos dedicado al estudio de la próxima asamblea mundial, del 15 al 30 de enero de 2019 en Bangalore, India. Tenemos tres años para definir objetivos, metodología y contenidos.

Una gran preocupación en estos días es la salud de algunos hermanos muy queridos: Michel, Giuseppe, Tony, Howard… Nos preocupan y nos sentimos en comunión con ellos en estos momentos difíciles. Que no les falte nuestra oración y cariño.


Mark ha hecho un resumen de economía de la fraternidad internacional que enviará a todos los responsables regionales. Pensamos que es necesario que todas las regiones aporten a la caja internacional un 10 % de las cotizaciones de los hermanos, incluso los países con ingresos muy bajos. También algunas regiones occidentales podrían revisar los criterios para el compartir, ya que las necesidades son muchas. Un pobre que da un poco, otro pobre que da un poco… al final es mucho más que lo que da un rico.
 

Es una buena noticia el reconocimiento de derecho pontificio por la Congregación del Clero de los estatutos de nuestra fraternidad sacerdotal Iesus Caritas.
 

Recordamos a todos el medio de comunicación entre nosotros más fácil y rápido, nuestra página www.iesuscaritas.org que está al servicio de todas las fraternidades.
 

Como equipo internacional, como fraternidad de seis hermanos de cuatro continentes, GRACIAS a todos: gracias por la oración, por el compartir económico que viene de varios países y hermanos, por hacernos un sitio en el corazón y en vuestra casa en esta tarea de extender el Reino, la Buena Noticia, la alegría de ser cristianos, y de mirarnos los unos a los otros con los
ojos de Jesús.
 

En Perín, España, hemos vivido cada día pensando en vosotros y las realidades de vuestros países, a veces duras y difíciles, valorando a las personas, no sus capacidades; mirando a los ojos, no sus gafas; arropando su corazón, no su inteligencia. Gracias. Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, María y el hermano Carlos os bendigan.
 

Un gran abrazo de vuestros hermanos Emmanuel, Jean-François, Félix, Mauricio, Mark y Aurelio.

Perín, Cartagena, Murcia, España, 28 de octubre 2015,
fiesta de San Simón y San Judas, apóstoles

Carta del Equipo Internacional de la Frat. Sacerdotal (2013)


Al terminar su primer consejo internacional en Vernon, Francia, el Equipo Internacional de la Fraternidad Sacerdotal ha escrito una carta a los miembros de su Fraternidad.

En el trabajo hicieron un repaso por continentes, con sus realidades,por países, valorando el testimonio de muchoshermanos, especialmente los más mayores,que aún pueden enseñarnos con su vidadesde el Evangelio el seguimiento de Jesús yel trabajo por el Reino.  

Ante la fecha de 2016, centenario de la muerte del hermano Carlos, piensan que todo aquello que podamos hacer debe estar en la línea de un espíritu de sencillez, haciendo bien patente la universalidad del mensaje de Carlos de FOUCAULD, su actualidad indiscutible en la Iglesia de hoy como Iglesia de creyentes en Jesús y su Evangelio. 

Su mensaje es un refuerzo de la fraternidad universal en el momento actual de nuestro mundo, con sus crisis, injusticias y violencias. El hermano Carlos no fue un gurú ni un líder espiritual: su vida nos habla de Jesús y sus intuiciones ayudan a las fraternidades y a hombres y mujeres a conocer mejor a Jesús desde la importancia del cultivo de su amistad, estar con los pobres y serlo y la lucha por la justicia y la paz.

Para leer la carta:
http://www.carlosdefoucauld.org/Sacerdotal/CARTA-DE-VERNON-2013.pdf