El hermano Carlos y hermanita Magdeleine en el Belén de Torre Nazaret

Torre Nazaret es una casa de acogida para enfermos de sida que se encuentra en Santa Ana, Cartagena.                                

Desde 1995 venimos funcionando con un programa que supone la atención integral de los residentes, desde los aspectos sanitarios hasta los sociales y psicológicos. Intentamos que el estilo de Nazaret sea un referente en nuestro trabajo y forma de convivencia.

Como en años anteriores las figuras del hermano Carlos y de hermanita Magdeleine tienen su lugar en el Belén de la casa.




Para más información sobre Torre Nazaret:

Fraternidad Sacerdotal: Carta de Adviento del hermano responsable

Con el  Adviento tenemos un espacio importante para nuestra renovación  personal y comunitaria.                                  

CARTA DE ADVIENTO 2015

FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS

HERMANO RESPONSABLE






Queridos hermanos:

 
Con el Adviento tenemos un espacio importante para nuestra renovación personal y comunitaria de los valores del evangelio que debemos integrar en nuestra vida: esperar al Mesías preparando la casa interior; esperar con los hermanos y hermanas de nuestras comunidades preparando un sitio abierto para la acogida, sin cerrarnos por los miedos, los prejuicios o la sensación de ser únicos en hacer bien las cosas; esperar con alegría porque el Niño de nuevo se hace niño y no adulto; esperar en este Año de la Misericordia, en este año también del Centenario de la Pascua del hermano Carlos, que los hombres sean misericordiosos y que dejen de hacerse daño, muerte, sufrimiento, sea por los fundamentalismos religiosos o por desprecio a la vida de los demás y sus derechos. 
Los valores de la paz, el diálogo, el perdón, la tolerancia, la misericordia, no son los más cultivados en nuestro mundo. Sólo los tenemos en cuenta cuando tenemos el peligro cerca o se recortan nuestros privilegios. Nos da a veces la sensación de que nada puede cambiar, o que todo va a peor. El papa Francisco nos invita a salir de nuestros pesimismos, derrotas, desconfianzas… Que el Mesías nos traiga esa paz, el fin del dolor de los refugiados de guerra, el fin del tráfico de armas, de seres humanos, de droga y de riquezas que hacen pobres a los más pobres. Que el Mesías de Dios nazca en la María de los más pequeños y humildes una vez más, y que se recupere la alegría, los Derechos Humanos, el pan y la sonrisa. Qué triste es ver estos días a familias que se retratan con armas en la mano, incluso niños, para felicitar la Navidad a sus amigos o familiares. Triste y patético, pero real.

 
El Adviento es un tiempo propicio para aprovechar la jornada de desierto para dejarnos llevar por el Señor; tiempo de esperanza y de renovación interior. El desierto nos pone en nuestro sitio a cada uno, siendo conscientes de nuestros límites y miserias. El desierto en el Adviento tiene sabor a espera del amigo o del familiar en la estación del tren, o de autobuses, o en un aeropuerto; veamos a Jesús bajar por la escalerilla, o aparecer con mucha gente con su ligero equipaje y alzando la mano para decir “aquí estoy, gracias por esperarme, por venir a recogerme”. “En ninguna parte se puede escuchar mejor que en el desierto la llamada de Dios a cambiar el mundo. El desierto es el territorio de la verdad. El lugar donde se vive de lo esencial. No hay sitio para lo superfluo. No se puede vivir acumulando cosas sin necesidad. No es posible el lujo ni la ostentación. Lo decisivo es buscar el camino acertado para orientar la vida”. (Comentario de J.A. PAGOLA a Lc 3,1-6) Jesús está cerca.

 
Todas las noticias que llegan acerca del inicio del Centenario del encuentro definitivo con el Padre del hermano Carlos, en tantas partes del mundo, entre la gente sencilla y en las fraternidades de toda la Familia de Carlos de FOUCAULD, me llenan de alegría y de esperanza; todos estamos llamados a vivir profundamente lo que es el Abandono; poder decir con el corazón en la mano “haz de mí lo que quieras”. Quitémonos el miedo a lo inesperado. Abramos la puerta a quien llega. Vivir el Centenario desde el carisma que nos une como Familia es cultivar la amistad con la gente, es estar con quien nos necesita, es vivir según el Evangelio. Como decíamos en la Carta de Perín el equipo internacional, es profundizar en ese mensaje de fraternidad universal de Carlos de FOUCAULD, tan necesario para nuestro mundo y nuestra Iglesia, valorando lo que recibimos de los más sencillos y de los que sufren sea donde sea.

 
Debemos decir en nuestras parroquias que los hombres de Dios, como el hermano Carlos, tienen muchas cosas que decirnos, por encima de los mensajes tristes, de los mensajes superficiales o frívolos, de las llamadas a la seguridad personal o al consumo y ostentación. Carlos de FOUCAULD comenta así Mt 5,3 (“Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos”): “¡Esperemos! La salvación está cerca; el cielo está cerca… Una sola cosa basta: ser pobre de espíritu… Pobre de espíritu es ser verdaderamente pobre en el fondo de nuestra alma; verdaderamente desprendido de todo, no sólo de los bienes materiales, del deseo de los mismos, sino olvidarse de sí mismo, tener el alma vacía de todos los deseos terrenos… Vacía de todo y llena de Dios… Por Dios tendremos estos deseos para los demás… Pero todo por Dios: sólo Él nos llenará”.

 
Hemos vivido con preocupación la visita del papa Francisco a África, como mensajero de paz y de misericordia. Hemos compartido su encuentro con otras culturas y con el Islam; este hombre valiente que lleva a Jesús por donde va, aunque sea como jefe de Estado en ocasiones y rodeado de seguridad, nos da esperanza y nos devuelve la alegría de estar en el trabajo por el Reino como presbíteros diocesanos. La misericordia que muestra con su vida, en los pasos que hacen renovar a la Iglesia para que realmente sea la Iglesia de Jesús, las dificultades que encuentra dentro de la misma Iglesia, no cabe duda que es acción del Espíritu. Unamos nuestra oración por él y por todo lo que de él vamos a recibir con su palabra y testimonio en este Año de la Misericordia.

 
Unamos también nuestra oración para que las conclusiones del Sínodo de la Familia abran a la Iglesia a avanzar en la lucha por la vida, la vida de las personas, las que se equivocaron en sus matrimonios, las que son mal miradas por su condición sexual, las personas que se sienten y son cristianas pero que no se amoldan al modelo establecido. Todos conocemos a divorciados, separados, gente de fe, y que hasta ahora se han sentido marginados por la Iglesia. Podríamos pensar: ¿de cuántos hermanos sacerdotes o amigos o amigas estamos divorciados? ¿Por qué a veces tenemos como a enemigos a quienes comparten nuestro ministerio? ¿Qué rompe la comunión eclesial, las ideas o las personas que no nos gustan que tengan esas ideas o actitudes?

 
En el Sínodo de la Familia estuvo presente y no sólo con su voz, sino también con su voto, Hervé JANSON, prior general de los Hermanos de Jesús: tenemos que agradecerle su testimonio de familia de Nazaret y su valentía para romper esquemas “de buena conducta”.

 
Gracias, Hervé, por la sencillez con que expresabas esa fraternidad universal de estar con los más pequeños, en fidelidad al carisma de Carlos de FOUCAULD y como persona que vive el Evangelio en los últimos lugares. Nazaret no es solamente un referente para nosotros; es también el modelo de comunidad doméstica y parroquial, de fraternidad.



Recordando a nuestros hermanos enfermos, recordando a los hermanos en países en guerra, o en situación de extrema pobreza, recordando a todos, os deseo de corazón un Adviento de renovación y una Navidad donde dejemos que Jesús se haga presente en nuestra vida, en las decisiones, en nuestras relaciones, en nuestro trabajo.



Un abrazo de esperanza.

Vuestro hermano





 Aurelio SANZ BAEZA, hermano responsable




Perín, Cartagena, Murcia, España, 8 de diciembre de 2015,

solemnidad de la Inmaculada Concepción de María e inicio del Año de la Misericordia

Fraternidad Sacerdotal: Carta de Perín

Carta del Equipo Internacional al final de su encuentro en España...                                                           

EQUIPO INTERNACIONAL
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS
Queridos hermanos,
 

Emmanuel, Jean-François, Félix, Mark, Mauricio y Aurelio hemos vivido nuestro encuentro anual en Perín, Cartagena, España, en casa de Aurelio, celebrando su 60 cumpleaños, con nuestra mirada puesta en vosotros, en todos los hermanos de la fraternidad, y viviendo en medio de la gente, que nos ha acogido y animado. La alegría de estar juntos y trabajar unidos es un regalo del Señor. Los pasajeros de los aeropuertos de Alicante y Murcia todavía están
encontrando por la zona de llegadas restos de los abrazos que nos repartimos al encontrarnos.


QUÉ HEMOS VIVIDO


Desde la oración en común en Laudes, la adoración y la eucaristía, acompañados por la lluvia y el otoño, nos hemos sentido fortalecidos por vuestra oración, por la ayuda del hermano Carlos, que intercede por nosotros, y por el testimonio profético del papa Francisco en este Sínodo de la Familia, que hemos seguido muy de cerca.
 

Compartimos un encuentro con el obispo de Cartagena, José Manuel LORCA PLANES, y también el almuerzo con la Familia de Carlos de FOUCAULD de Murcia, acogidos por la fraternidad secular, la fraternidad Carlos de Foucauld, las hermanitas de Jesús -con la presencia de Anita, consejera del equipo de Tre Fontane en Roma- y la fraternidad sacerdotal, sintiéndonos en comunión eclesial y unidos en el carisma de un hombre de Dios, nuestro hermano Carlos, que nos llama en su Centenario, coincidiendo con el Año de la Misericordia, convocado por el papa Francisco, a una conversión al diálogo, no sólo entre nosotros, sino también con nuestro presbiterio diocesano, del que formamos parte; un diálogo y encuentro con personas de otras religiones o no creyentes. 
Esto nos llama a una conversión recíproca en el respeto mutuo. Queremos dialogar, pero no imponer. Desde el encuentro de Viviers de julio surge la convicción de esta dimensión tan importante de nuestro carisma.
 

Nos hemos relacionado y celebrado con mucha gente de Perín: gente amable, cercana y cordial, y hemos aprendido de sus experiencias familiares, y como cristianos, a estar a la escucha del ser humano, en el encuentro y las cosas sencillas. Todo hombre o mujer es nuestro hermano y hermana.
 

Nos han impresionado las eucaristías celebradas en las dos residencias de ancianos en Perín. Los mayores, que son en nuestra sociedad europea y occidental los grandes olvidados y aparcados, nos han dicho que Dios es niño, adolescente, joven, adulto y viejo. En este Nazaret de los ancianos no hemos visto fecha de caducidad.
Los proyectos de la Fundación Tienda Asilo de San Pedro de Cartagena, donde trabaja Aurelio, los hemos vivido de cerca, conociendo a las personas que trabajan, los equipos, el voluntariado, los usuarios. Compartimos en el Hogar Torre Nazaret, de la Fundación, ese Nazaret sencillo y humano de estar con los enfermos de VIH-sida, a quienes la droga, la prisión, la calle, dejó marcados como excluidos sociales, pero que ahora pueden vivir dignamente, recuperar una parte de su salud y normalizar su vida. Es como una gran familia que asume las consecuencias cuando la vida se hace problema. Sentimos que nos quieren casi sin conocernos.
 

QUÉ LLAMADAS HEMOS RECIBIDO
 

Son muchas las llamadas recibidas: una muy importante es vivir el Centenario del hermano Carlos no como un memorial del pasado, sino como la celebración de la actualidad de su mensaje de fraternidad universal. El papa Francisco ha citado varias veces el testimonio de Carlos de FOUCAULD: en el número 125 de Laudato Si como ejemplo de evangelizador, y en la vigilia del Sínodo de la Familia como inspirador del modelo de familia de Nazaret. Sus constantes referencias al hermano Carlos nos llenan de alegría, y nos sentimos en comunión al cien por cien con el papa.
 

Una llamada a profundizar a partir del misterio de Nazaret con la actitud que une la contemplación, la proximidad a los pobres y la experiencia de nuestra fragilidad como lugar de la acogida del poder del Resucitado. Tenemos que vivir la fraternidad universal de un modo real, sin hacer teorías sobre la vida o sobre las personas.
 

Una llamada a dar prioridad al día de desierto, pues constatamos que el desierto mensual es difícil para los curas, tan sobrecargados de trabajo. Absorbidos por la actividad pastoral, y la lógica de funcionarios de lo sagrado, dejamos para otra ocasión el desierto, y esto deriva en una mala costumbre. Siempre pensamos en hacer, hacer y hacer, pero poco en escuchar y dejarnos buscar por el Señor.
 

Sentimos la llamada de estar o ir a las periferias, las geográficas y existenciales (situaciones de personas con problemas) No podemos eludir nuestra vocación sacerdotal como llamados a anunciar la Buena Noticia, no para hacer experimentos de laboratorio pastoral o turismo espiritual, sino para
estar con los últimos. Desde Nazaret el Señor Jesús nos invita a ser su vecino, con su problema de salud, o de soledad, o de pobreza. Él vivió en un pueblo pobre, oprimido y olvidado. Si no estamos con los pobres, no sabemos qué nos quiere decir Jesús. Demos una nueva lectura a Laudato Si y a la Misericordiae Vultus (número 15).
 

Una llamada a la conversión, renovando nuestro concepto de Misericordia: ser testigos del amor de Dios. Recordemos el texto de San Pablo 2 Co 12, 9: “Te basta con mi gracia, la fuerza se realiza en la debilidad”, que tanto gustaba al
hermano Carlos.
 


QUÉ COSAS HEMOS PREPARADO O ESTUDIADO
 

Hemos trabajado sobre la próxima Asamblea Panamerica en Cuernavaca, México, del 15 al 20 de febrero de 2016: las regiones de Québec – Acadie, Estados Unidos, México, República Dominicana, Brasil, Argentina y Chile, más un representante de la fraternidad que se está formando en Haití, y otro hermano de Guatemala, se van a encontrar por primera vez fuera de una asamblea mundial.
 

Valoramos muy positivamente el trabajo de coordinación de Fernando TAPIA, responsable de Chile, que ya ha recogido casi todos los cuestionarios previos preparados por las regiones, y agradecemos a los hermanos mexicanos la acogida que nos prestarán. No podemos contactar con los siete hermanos de Cuba, que junto a los hermanos de Jesús forman fraternidad, a causa del control del gobierno.
 

La próxima Asamblea de Asia será en Filipinas, en julio de 2016: Arthur, responsable de Asia, está trabajando en ello con los hermanos de allá. El Mes de Nazaret de Myanmar en julio pasado, ha hecho posible el contacto entre muchos hermanos de Asia, y reforzado los vínculos y la pertenencia a la fraternidad. Hay fraternidades, como Malasia, Indonesia y Australia de las que tenemos pocas noticias. A Arthur le hemos pedido, como responsable, que contacte con estos hermanos.
 

Bastante tiempo hemos dedicado al estudio de la próxima asamblea mundial, del 15 al 30 de enero de 2019 en Bangalore, India. Tenemos tres años para definir objetivos, metodología y contenidos.

Una gran preocupación en estos días es la salud de algunos hermanos muy queridos: Michel, Giuseppe, Tony, Howard… Nos preocupan y nos sentimos en comunión con ellos en estos momentos difíciles. Que no les falte nuestra oración y cariño.


Mark ha hecho un resumen de economía de la fraternidad internacional que enviará a todos los responsables regionales. Pensamos que es necesario que todas las regiones aporten a la caja internacional un 10 % de las cotizaciones de los hermanos, incluso los países con ingresos muy bajos. También algunas regiones occidentales podrían revisar los criterios para el compartir, ya que las necesidades son muchas. Un pobre que da un poco, otro pobre que da un poco… al final es mucho más que lo que da un rico.
 

Es una buena noticia el reconocimiento de derecho pontificio por la Congregación del Clero de los estatutos de nuestra fraternidad sacerdotal Iesus Caritas.
 

Recordamos a todos el medio de comunicación entre nosotros más fácil y rápido, nuestra página www.iesuscaritas.org que está al servicio de todas las fraternidades.
 

Como equipo internacional, como fraternidad de seis hermanos de cuatro continentes, GRACIAS a todos: gracias por la oración, por el compartir económico que viene de varios países y hermanos, por hacernos un sitio en el corazón y en vuestra casa en esta tarea de extender el Reino, la Buena Noticia, la alegría de ser cristianos, y de mirarnos los unos a los otros con los
ojos de Jesús.
 

En Perín, España, hemos vivido cada día pensando en vosotros y las realidades de vuestros países, a veces duras y difíciles, valorando a las personas, no sus capacidades; mirando a los ojos, no sus gafas; arropando su corazón, no su inteligencia. Gracias. Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, María y el hermano Carlos os bendigan.
 

Un gran abrazo de vuestros hermanos Emmanuel, Jean-François, Félix, Mauricio, Mark y Aurelio.

Perín, Cartagena, Murcia, España, 28 de octubre 2015,
fiesta de San Simón y San Judas, apóstoles

Una llamada a la esperanza (encuentro en Viviers)

Impulsados por la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld se reunieron para rezar y reflexionar juntos..                                                                                                                     
Encuentro en Viviers (Francia)
13-18 de julio de 2015

Impulsados por la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld se reunieron una treintena de sacerdotes, un obispo, un diácono y su esposa, para rezar y reflexionar juntos sobre "su ministerio de sacerdote diocesano al servicio del encuentro entre cristianos y musulmanes". Venían de contextos muy diferentes: de Chad, Níger, Burkina Faso, Argelia, Italia, Suiza, Austria y Francia. Juntos hacen este llamada a la esperanza:  
"Mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Ef 4,3). Estas palabras del apóstol Pablo expresan lo que nos esforzamos a vivir en nuestro ministerio, especialmente en las relaciones entre cristianos y musulmanes. Nuestra voluntad de diálogo se basa en la iniciativa de Dios que entró el primero en diálogo con los hombres. (Cf. Pablo VI, Ecclesiam suam).  

Los signos de injusticia, violencia y guerra son cada vez más evidentes. El destino de los cristianos, musulmanes y otras minorías en el Medio Oriente ilustra claramente esta situación. Denunciamos el choque cada vez más visible, en estos primeros años del siglo XXI, entre las potencias occidentales y países que favorecen el desarrollo de corrientes sectarias y violentas en el seno del mundo musulmán.

En esta situación muy tensa parece urgente para nosotros el comprometernos decididamente en el camino de la comprensión mutua y del diálogo. "La ignorancia conduce al miedo y el miedo al odio y el odio a la violencia" (Averroes, siglo XIII).

Frente a la radicalización y el aumento de los extremismos, hacemos un llamado a la fraternidad, que permite el respeto a la libertad religiosa, la lucha por la justicia, la paz y la reconciliación. Esta fraternidad reúne a hombres y mujeres de buena voluntad.

Damos testimonio de que existen relaciones de amistad entre cristianos y musulmanes. Cristianos y musulmanes se comprometen juntos al servicio de los más pobres en nuestras sociedades, especialmente en la acogida de los migrantes. En todo el mundo vemos la creación de grupos donde cristianos y musulmanes viven experiencias concretas de encuentro espiritual y compartir en una búsqueda común de convivencia.

Este clima de amistad permite un diálogo en la verdad y sólo puede enriquecernos mutuamente y apaciguar el miedo y la tensión. Cristianos y musulmanes creen en eso. Como sacerdotes, nos alegramos de eso. Así nos insertamos en el soplo de amor de Jesús, que vino a derribar todas las barreras entre las personas.

Cada vez más, tenemos que aprender a vivir juntos en lo cotidiano. En nuestro ministerio sacerdotal, llamamos a nuestras comunidades cristianas a anunciar el Evangelio viviendo la experiencia del encuentro de amistad con los musulmanes. Esta experiencia es fuente de acción al servicio de la fraternidad universal, querida por Dios y revelada en Jesús. En este espíritu queremos desarmar la violencia que hay en nosotros (cf. Christian de Chergé) y frente a cualquier violencia externa a nosotros mismos, nos mantenemos fieles a nuestro compromiso de "gritar el Evangelio con toda nuestra vida", lema del hermano de Carlos de Foucauld. Así daremos cuenta de la esperanza que está en nosotros. (1 Pedro 3,15-16)." 
Viviers, viernes 17 de julio de 2015 (día del Aíd el Fitr para los musulmanes). 

Nuestro hermano Mathieu Sawadogo

El padre Mathieu Sawadogo, de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas de Burkina Faso ha sido llamado a Dios el viernes, primero de mayo de 2015. Sus exequias teuvieron lugar el lunes, 4 de mayo, en Ouahigouya. Ha muerto como consecuencia de un accidente de circulación cuando iba al Monasterio de Santa Clara de Saye (a 7 km de Ouahigouya) para administrar el sacramento de la Reconciliación a las monjas.
 
Nacido en 1958, ordenado sacerdote el 9 de julio de 1988, y fallecido a la edad de 57 años, el padre Mathieu ha ejercido su ministerio sacerdotal en diferentes parroquias e instituciones de la diócesis de Ouahigouya (Ouahigouya, Secretariado episcopal, Kongoussi, Capellanía de Juventud, Titao, Bam) Después de una estancia de estudios y cooperación misionera en México, desde 2008 a 2012, vuelve a Ouahigouya y se hace cargo como director espiritual de los seminaristas menores y confesor de las monjas Clarisas de Saye.
 
El padre Mathieu era uno de los miembros comprometidos de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas de Burkina. Guardamos de él el recuerdo de un hermano muy humilde, muy cariñoso y muy atento con las alegrías y los sufrimientos de los demás. Su muerte es un hecho triste para su diócesis y para la Familia de Carlos de Foucauld en Burkina.
 
Recemos por él para que el Señor lo acoja en la vida eterna.

Tenemos una deuda social inmensa con los pueblos indígenas

Entrevista con Monseñor Edson Tascheto Damián, publicado en http://blogs.periodistadigital.com por Luis Miguel Modeno


Monseñor Edson Taschetto Damian es obispo de São Gabriel da Cachoeira, una de las diócesis más extensas (294.000 Km cuadrados) y pobres de Brasil, desde el 24 de mayo de 2009. En esa circunscripción eclesiástica habitan 23 etnias indígenas diferentes que hablan 18 lenguas, constituyendo el 95% de la población.

Nacido el 4 de marzo de 1948 en Jaguari, estado de Río Grande do Sul, el prelado brasileño sigue la espiritualidad de Charles de Foucauld, lo que le llevó a ser barrendero durante un año o vivir entre los indígenas bolivianos durante otro año. Siempre relacionado con las pastorales sociales y preocupado por la realidad que le rodea, es un hombre austero, que asume en su vida del día a día esa Iglesia pobre y para los pobres que el Papa Francisco desea que sea una realidad cada vez más visible.

Es el primer obispo no salesiano de esta diócesis, cuyo territorio fue encomendado a la Congregación de Don Bosco cien años atrás. Su lema episcopal es: “Con Jesús, amar y servir” y realiza eso cada día entre los indígenas con quienes convive y se identifica. Andar por la calle con él, muestra esa cercanía y complicidad con su gente, a quienes saluda en sus lenguas indígenas, ante la inmensa alegría de aquellos a quienes durante mucho tiempo la propia Iglesia católica les prohibía hablar su lengua materna.

La gran extensión y distancias hasta las diferentes parroquias de la diócesis, a donde se desplaza en lancha, hace que conviva durante semanas con los diferentes pueblos en sus aldeas, participando de su misma forma de vida, compartiendo comidas, bañándose en los ríos o durmiendo en su inseparable red.

Reconoce que, en su día, no fue fácil asumir esta misión que la Iglesia le confiaba, pero hoy muestra cómo ha sido una gracia de Dios el hecho de venir a vivir a esta periferia geográfica y existencial donde se siente en casa y cada día más a gusto.
¿Cómo es la diócesis de São Gabriel da Cachoeira? ¿Cómo son las gentes que habitan estas tierras?

La diócesis de São Gabriel da Cachoeira es original desde varios puntos de vista. En primer lugar es la diócesis más indígena de Brasil, pues el 95% de la población es constituida por pueblos indígenas de 23 etnias diferentes que hoy en día hablan 18 lenguas, lo que supone un laboratorio lingüístico, antropológico y cultural de primera categoría.

Además de eso es una diócesis de un tamaño inmenso, pues tiene 293.000 kilómetros cuadrados (mayor que Italia), sin carreteras, los únicos medios de comunicación son los ríos, el Río Negro, principal tributario del Amazonas, y sus afluentes, a través de los cuáles se accede a las comunidades.

También puede ser destacado que es una de las pocas Iglesias de Brasil que ya ha ordenado padres indígenas. Los salesianos, que están aquí desde hace 100 años, tienen 7 padres indígenas, yo he ordenado otros 2 diocesanos y actualmente tenemos 13 seminaristas estudiando filosofía y teología en el Seminario Regional de Manaos.

Estas son en líneas generales las características de esta Iglesia que está en el corazón de la Amazonia, pudiéndose decir que ésta es la zona mejor preservada de la región amazónica, pues se calcula que menos del 3% de la floresta fue derribada, lo que nos lleva a decir que está prácticamente intacta, pues aquí no llegaron las empresas madereras ni el agro-negocio y los indios saben conservar la naturaleza, como han demostrado a lo largo de centenas de años.

¿Que ha supuesto vivir y realizar su misión en la Amazonia, primero como sacerdote misionero durante diez años en el estado vecino de Roraima y en los últimos seis como obispo de São Gabriel da Cachoeira?

Fui para Roraima porque es la Iglesia hermana de Santa María, mi diócesis de origen en el estado de Rio Grande do Sul, para trabajar con los colonos, muchos de ellos gauchos (nombre con el que se conoce en Brasil a los nacidos en el estado de Rio Grande do Sul) y nordestinos, que están presentes en el sur del estado de Roraima, estado dividido en dos regiones, una de selva amazónica y otra de sabana.

Después de llegar allí, tras haber trabajado durante seis años como asesor de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués), decidieron que debería asesorar al obispo y a la diócesis y me hicieron párroco de la catedral, vicario de pastoral y posteriormente administrador diocesano.

Pero agradezco a Dios por haber vivido esos diez años en Roraima en un momento decisivo, como fue la lucha por la homologación de la Tierra Indígena “Raposa Serra do Sol", participando de los conflictos más intensos y la alegría de estar junto a una Iglesia que asumió y defendió la causa de los pueblos indígenas, enfrentando persecuciones, calumnias y difamaciones, pero que supo mantenerse fiel en esa defensa.

Fui el primero en saber, a través del ministro de la Casa Civil de Lula, Clovis Carvalho, quien me llamó el día 15 de abril al medio día para comunicarme que ese mismo día, a las 3 horas de la tarde, el Presidente Lula iba a firmar el decreto de homologación de la “Raposa Serra do Sol” como los indios siempre habían pedido, en área continua, y pidió que avisase a los líderes del CIMI (Consejo Indigenista Misionero, por sus siglas en portugués) de Roraima para que no hiciesen ninguna manifestación pública, que pudiese ser interpretada por la sociedad de Roraima como una provocación y agredirles y perjudicarles.
Recuerdo que me encontré con Jacir José de Souza, el gran líder del movimiento indígena, y cuando le di la noticia me abrazó, lloró de alegría y me dijo estas palabras que son inolvidables: “así como el pueblo de la Biblia festeja todos los años la liberación de Egipto y la conquista de la Tierra Prometida, este 15 de abril, va a quedar para los pueblos indígenas de Roraima como el día de nuestra Pascua, día en que nuestra tierra fue liberada de las manos de aquellos que la invadieron y ella volvió a ser de nuevo nuestra tierra, nuestra Madre”. Viví esos momentos con gran intensidad. Después llegaron los recursos de todas las autoridades de Roraima ante el Tribunal Supremo Federal, hasta conseguir que el decreto fuese definitivo.
En la última Asamblea de la CNBB, Don Erwin Kraütler, presidente del CIMI y obispo de la Prelatura del Xingú, criticó firmemente al gobierno brasileño delante de la situación de los pueblos indígenas. ¿Cuál es la situación de los pueblos indígenas en esta región en que nos encontramos?

La situación en la Amazonia no es tan crítica. En Roraima los yanomani tienen su tierra demarcada desde 1992, realidad que se repitió posteriormente con los pueblos que habitan la reserva Raposa Serra do Sol. Aquí en São Gabriel, el 93% de las tierras son homologadas. Podemos decir que en esta región los conflictos no son tan intensos.

Sin embargo, la situación en la región donde está Don Erwin es diferente debido a la hidroeléctrica de Belo Monte, que va a suponer una inmensa destrucción, pues va a transformar los ríos, acabando con la pesca y las tierras de los colonos y los pueblos indígenas. Lo mismo se puede decir de los guaraní-kaiowa en Mato Grosso do Sul, cuyas tierras han sido invadidas por el agro-negocio.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la diócesis de São Gabriel da Cachoeira?

Un gran desafío es acompañar a las comunidades que están diseminadas en esta inmensa región, tener una presencia mayor de los padres que son pocos y que tienen que enfrentar altos costos para desplazarse. Para visitar la parroquia de Parí-Cachoeira, que es la más distante, desde São Gabriel, se tarda dos días de viaje y se gastan unos 1.500 euros de gasolina ente ida y vuelta. Por eso, cuando hago esos viajes, suelo pasar dos o tres semanas para poder visitar el mayor número posible de comunidades.

Gracias a Dios en las comunidades están presentes el catequista y el coordinador de la comunidad. El primero prepara a la gente para recibir los sacramentos y dominicalmente preside la Celebración de la Palabra. Pero no sólo eso, pues muchas comunidades tienen celebración todos los días por la mañana para hacer oración, escuchar el evangelio del día con un pequeño comentario, cantos…, para después hacer una refección en común, compartiendo lo que cada uno ha llevado, antes de que los niños vayan para la escuela y los adultos a trabajar en el campo.

Estas aldeas son muy parecidas con las primeras comunidades cristianas, donde todo era puesto en común, se reunían cada día para escuchar la Palabra de Dios, rezar, distribuir las tareas, pudiendo decir que los indios conservan valores tradicionales que son profundamente cristianos.

Uno de ellos es el “ayurí”, trabajo comunitario al que dedican al menos un día por semana, haciendo aquello que la aldea necesita, después de haber sido decido en común. Inclusive, esos días, también pueden ser dedicados a ayudar a alguna familia que por motivo de enfermedad necesita de ese trabajo común.

Otro elemento es la “quinhapira”, que es el nombre de un alimento hecho con pescado y picante, pero que es sinónimo de las refecciones en común, de compartir los alimentos. A ellos les gusta tener conmemoraciones. Cuando llega el sacerdote o el obispo, todos traen alimentos para comer en común después de la celebración, permaneciendo durante horas conversando con alegría, contando noticias, chistes, deseosos de que el obispo cuente cómo está la vida de la Iglesia, haciendo muchas preguntas. Podríamos decir que la “quinhapira” es la puesta en común de los alimentos, que ellos realizan con la mayor naturalidad, dando lo que cada uno tiene de mejor.

Cuando saben que el padre o el obispo van a visitar la aldea, aquella noche los hombres van a pescar o a cazar para tener alimento abundante. Para ellos es motivo de tristeza no tener lo que ofrecer en estos momentos de refección en común.

Otra cosa interesante, y que desde mi punto de vista es original de los pueblos del Río Negro, son los matrimonios interétnicos, lo que amplía las relaciones de parentesco y hace que los niños conozcan dos culturas y lenguas diferentes, en los primeros años con la madre y más tarde con el padre. El hecho de vivir en la frontera con Colombia y Venezuela hace que aprendan español a partir del contacto con los parientes que viven del otro lado. Nuestros indígenas son políglotas, y de hecho en el municipio de São Gabriel existen tres lenguas indígenas que son cooficiales junto al portugués, la lengua tukano, baniwa y nheengatu.

A partir de lo que usted está diciendo, existen muchas cosas que la Iglesia de São Gabriel da Cachoeira puede aportar a la Iglesia universal, como es el sentido de comunidad, la predisposición para compartir, de valorar lo sagrado cada día ¿Qué más puede aportar la diócesis y la Iglesia de la Amazonia a la Iglesia universal?

Un padre indígena salesiano, originario de nuestra diócesis, ordenado hace 21 años está escribiendo un libro cuyo título adoptamos como principio de práctica pastoral: “La Buena Nueva de las culturas indígenas acoge la Buena Nueva de Jesús”. El Concilio Vaticano II nos dice que el Espíritu Santo llega antes que el misionero y cada cultura tiene la “Semina Verbi”, la Semilla de la Palabra de Dios que está allí, pues todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Cada pueblo con su lengua, cultura y tradiciones muestra algo de esa imagen y semejanza de Dios.

Últimamente hemos realizado jornadas intensivas de catequesis indígena para rescatar esos valores y mostrar la relación que ellos tienen con el Evangelio. Los indígenas tienen los “pajés” y aquellos que bendicen a los niños recién nacidos y que ponen un nombre indígena a aquel que acaba de nacer. Antiguamente los misioneros prohibieron esa práctica, pero ellos clandestinamente continuaron haciéndolo. Ese gesto tiene un gran valor, pues al recibir el nombre, el niño asume su identidad indígena, con las características propias de cada etnia. Después en el momento del bautismo entra a formar parte del Pueblo de Dios, la Iglesia que engloba todas las razas y culturas. Actualmente, en el momento de la confirmación estamos recuperando el nombre indígena junto con el nombre del bautismo, haciéndoles ver que en ese momento están asumiendo su identidad indígena y que al mismo tiempo participan de una comunidad mayor, que es la Iglesia, la familia de los hijos de Dios, pero sin perder su originalidad, su identidad, su cultura.

Las prácticas propias de los indígenas como el trabajo en común, la “quinhapira” o momento de compartir los bienes, la solidaridad que existe en la comunidad es una expresión de la forma de vida de los primeros cristianos, estableciendo una relación entre esas prácticas tradicionales y el Evangelio, a partir de la cual se preparan los textos para la catequesis en los que se recuperan esos valores que son iluminados por el Evangelio, percibiendo que siempre estuvieron muy próximos de Dios y de los valores del Evangelio, que no fueron los misioneros quienes trajeron esos valores. A veces los propios misioneros dificultaron la vivencia de esos valores, llegando incluso a demonizar esas prácticas. Ahora estamos viviendo otra época y ellos se sienten felices cuando perciben que son valoradas sus originalidades y cómo esto tiene que ver con la Buena Nueva de Jesús.

Usted habló sobre los catequistas y los coordinadores de las comunidades. ¿En una diócesis de 293.000 km cuadrados, con tantas comunidades diseminadas en lugares tan distantes, cuál es el papel de los laicos en la vida del día a día en las comunidades?

Es fundamental, pues si no fuese por esos catequistas que evangelizan las comunidades, el cristianismo no se habría mantenido. Hubo una época en que la presencia de los salesianos aquí fue muy grande. Hoy tenemos 19 padres y ellos llegaron a ser 60, pero siempre se preocuparon con la formación de los catequistas. Hoy en día los sacerdotes consiguen llegar a las comunidades cuatro veces por año, y a veces ni eso, pero cuando visitan la comunidad son los catequistas los que dicen quien está preparado para recibir los diferentes sacramentos.

También se debe a los salesianos la educación escolar, pues el estado estuvo prácticamente ausente hasta 1990, y ellos cuidaron de la educación y la sanidad. De hecho, São Gabriel da Cachoeira, a pesar de ser el municipio más distante del estado de Amazonas, es el que tiene un menor índice de analfabetos. Los indígenas fueron despertados para la cultura y el saber.
En un pequeño homenaje que escribió tras la muerte de su predecesor, Monseñor José Song Sui Wan, firmaba como “obispo de la mata”. ¿Qué significa la selva amazónica en la vida de la gente, de la Iglesia, de un obispo de la Amazonia?

Considero una gracia inmerecida poder estar aquí en la selva amazónica e vivir con los pueblos indígenas. Me resistí mucho a ser obispo de aquí, pero si por fin acepté fue porque creo que tenemos una deuda social inmensa con los pueblos indígenas. Yo soy blanco, ¿y qué hicieron los blancos cristianos con los pueblos indígenas? Masacre, genocidio, robaron, fueron tratados como salvajes, esclavizados y hasta hoy existen enormes prejuicios contra los pueblos indígenas.

Me siento como alguien que está aquí para pagar una deuda histórica, social, inmensa con los pueblos indígenas. Para mi es una gracia el hecho de ser acogido por ellos, lo que hace que me sienta en casa, a gusto, y percibo que hay una gran sintonía entre nosotros. Me siento feliz de poder prestar ese servicio a los pueblos indígenas.

Aquí uno tiene que hacer un poco de todo, buscando objetivos comunes con todos los que están aquí. En este sentido, cabe destacar que nació aquí en la diócesis el Fórum Interinstitucional, del que participan las diferentes instituciones y organismos que se hacen presentes en la región para enfrentar los problemas. A partir de una reflexión común se buscan salidas, cada uno dentro de su campo de actuación.

También se puede destacar a la FOIRN (Federación de Organizaciones Indígenas del Río Negro, por sus siglas en portugués), que agrupa más de 90 asociaciones indígenas y es considerada una organización ejemplar, al ISA (Instituto Socio Ambiental) con profesores que vienen de la USP (Universidad de São Paulo), antropólogos, lingüistas, agrónomos que pasan meses investigando en las comunidades con el objetivo de rescatar los valores, revitalizar las lenguas, habiendo publicado más de cien libros sobre diversos asuntos de nuestra región.

También hay gente que viene para ayudar en la mejora de la alimentación. Se piensa equivocadamente que la Amazonia es muy rica, cuando en realidad el suelo de esta región es arenoso y árido y no produce mucho más que mandioca, que es el producto que los indios saben cultivar, conociendo más de 300 especies de mandioca y las propiedades que cada una tiene. De hecho ese es el pan de cada día de los indígenas. También se producen muchas frutas como açai, graviola, cupuaçu, piña, plátano, papaya… y que también son la base del alimento de los indios, pues el pescado en esta región es poco, de hecho el Río Negro es llamado el “río del hambre”, pues la acidez de sus aguas y la abundancia de rocas y rápidos disminuyen la presencia de peces.

En los próximos meses debe ser publicada la nueva encíclica del Papa Francisco sobre la ecología. ¿En qué medida eso puede ayudar a la Iglesia y al mundo, pues el Papa se ha convertido en una referencia a nivel mundial, a descubrir la importancia de la preservación del medio ambiente y en especial de la Amazonia, considerada el pulmón del mundo?

Estamos felices por el hecho de que Don Erwin Kräutler haya sido invitado por el Papa a dar su aportación. En una visita al Papa, sabiendo que estaba preparando este texto, Don Erwin pidió al Papa que los diferentes pueblos de la Amazonia fuesen escuchados, a lo que el Papa accedió inmediatamente. Nadie está mejor preparado y autorizado que Monsenhor Kräutler, que está desde hace más de 40 años en la Amazonia, que ha sido presidente del CIMI (Consejo Indigenista Misionero, por sus siglas en portugués) durante cuatro mandatos, para dar esa contribución.

Los pueblos indígenas son maestros de ecología, pues viven desde hace milenios en esta región y se adaptaron a este lugar donde la sobrevivencia es muy difícil, asumiendo una forma de vida que ha preservado la naturaleza y les convierte en ejemplo de ecología.

Hace tres años, el IPHAN (Instituto de Patrimonio Histórico Artístico Nacional, por sus siglas en portugués) declaró la forma de cultivar de los pueblos indígenas como patrimonio inmaterial de Brasil, pues la forma como ellos cultivan y consiguen su sobrevivencia desde hace tantos años, sin devastar el medio ambiente, es un ejemplo de preservación ambiental.

Está encíclica del Papa va a servir para que sea enfrentado el problema de la ecología, de la justicia social, de la pobreza, que son los más alarmantes del mundo de hoy. En relación con la Amazonia va a ayudar a que el mundo reconozca la importancia de esta reserva que todavía existe y que no puede ser destruida, pues ya se destruyó más de la cuenta.