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De las tumbas abiertas a los nuevos caminos de esperanza

Carta de Pascua de Eric Lozada, responsable internacional de la Fraternidad Sacerdotal a sus hermanos en el mundo. 

"DE LAS TUMBAS ABIERTAS A LOS NUEVOS CAMINOS DE ESPERANZA”

“Me hiciste pasar por muchas angustias, pero de nuevo me darás la vida,
Me harás subir de lo profundo de la tierra” (Sal 71, 20)

“¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo!
Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las sombras” (Is. 26,19)

“Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna y otros para la ignominia, para el horror eterno” (Dan 12,2)

Como dice el Cardenal Luis Antonio Tagle en uno de sus libros, “somos gente de Pascua”. La realidad de la Pascua nos recuerda que, en medio de la violencia, hay en el mundo de hoy una realidad mucho más grande de paz. Esto no es una especie de fórmula mágica sino una conciencia que se expande y se profundiza y que brota de las profundidades de la tierra desbordándose en cada realidad de nuestro mundo.

La forma de aproximarse hacia esta realidad pascual es ver la humanidad y el mundo a través del lente de Dios, quien resucitó a Jesús de entre los muertos. En Dios, el universo entero está naciendo con la alegría de una vida nueva en Cristo Resucitado, a pesar de todo aquello que trata de sabotear esta vida.

Nosotros caminamos como gente de esperanza, maduros hijos de la luz aun cuando la muerte y la oscuridad parecen ser lo predominante en la realidad de hoy. Continuamos siendo embajadores de esperanza en medio de las realidades de la guerra y de la violencia en Ucrania, Myanmar, Haití y Afganistán, en medio de la pobreza y de la desigualdad en los países de África y Asia, en medio de la destrucción ecológica que pone una pesada carga en los sectores más pobres de la población, en medio de la crisis económica, de las revueltas políticas en que las personas tratan de eliminarse unas a otras, en medio de la pandemia que gravemente afecta a los vulnerables y a los pobres a lo largo del globo. La lista continúa.

La esperanza de vida nueva en Cristo Resucitado es un antídoto contra las actitudes que prevalecen frente a la oscura realidad de hoy, como por ejemplo negar o escapar a la realidad; o estar demasiado enredado en nuestra oscura realidad que llegamos a ser prisioneros de una triste y absoluta impotencia; o hacer todo lo posible para sobrevivir, pensando solo en nuestro bien personal sin mirar el bien común y el cuidado de nuestra Casa Común.

La esperanza no es volarse sino caminar a través del oscuro túnel de la realidad con un salto de confianza en el Dador de Vida y Luz, el Dios que está siempre más adelante y más allá. La esperanza es una entrega amorosa a la verdad de que la muerte no es la última palabra de todo, aun cuando el mal parezca tener la superioridad. El desafío de la esperanza hoy día es construir fraternidades de esperanza, gente que camina junta, que se miran unos a otros de manera positiva, que se escuchan unos a otros con respeto y que disciernen donde la humanidad se ha convertido en parte del problema en vez de ser parte de la solución de las enfermedades de nuestro mundo. Como gente de esperanza, caminamos juntos con nuestros hermanos y hermanas hacia el sueño que Dios tiene para nuestro mundo en Cristo Resucitado. Los esfuerzos individuales no bastan. Nuestro mundo hoy está gimiendo por un nuevo orden mundial compartido por todos, enraizado en el mansaje pascual de la esperanza.

Pero primero es lo primero. Ante todo, reconozcamos juntos donde están las tumbas que Dios en Cristo Resucitado, está dispuesto a abrir con nosotros y a través de nosotros. Guerras abiertas, pobreza, destrucción del medio ambiente, migraciones, división mundial, son síntomas de mala voluntad enterrados en las tumbas de los corazones humanos. Codicia, indiferencia, violencia, resentimiento, odio son disposiciones humanas basadas en la falta de respeto, la desconfianza, la distorsión de los valores, la ceguera ante la bondad del otro y del mundo. Estas disposiciones se convierten en actitudes mentales que fomentan estructuras de violencia, injusticia, abuso de poder que nublan la mente e insensibilizan el corazón de los individuos que están dentro del sistema. Colectivamente, se convierten en una cultura donde la no-verdad se convierte en verdad y la oscuridad se convierte en luz de una manera muy distorsionada. La esperanza tiene su raíz en la firme convicción que solo Dios en Cristo Resucitado puede abrir nuestras tumbas y transformar nuestra mala voluntad en buena voluntad. Dejados a nosotros mismos, somos demasiado ciegos, heridos, quebrados e indefensos.

De esta manera, esperamos juntos como hermanos y hermanas de camino. Partiendo por nuestras fraternidades locales, fieles a nuestras prácticas espirituales de revisión de vida, día de desierto, adoración, reunión de fraternidad, regalamos esperanza a nuestro mundo. Nosotros dialogamos y discernimos juntos a dónde el Espíritu nos está conduciendo, personalmente, comunitariamente, globalmente. Ninguno permanece solo. Cada escucha personal es una escucha global. Pero la acción es principalmente la de Dios en Cristo Resucitado. Lo nuestro es escuchar en profundidad y cooperar con la acción salvadora y reparadora de Dios en nuestro hermoso mundo.

La acción de esperanza se enraíza en el regalo de la pasión de Jesús (de la palabra latina passio, que significa no-actividad). Jesús salva el mundo primariamente desde su pasividad en la cruz más que desde su actividad de sanación y predicación. Cuando nosotros nos sentimos golpeados, mal comprendidos, humillados, sin control, maltratados en nuestro ofrecimiento de amor y bondad a los otros, estamos sufriendo nuestra pasión como amantes de la humanidad. Aquí y solo aquí, somos invitados a colocar la pregunta moral: ¿cómo responderemos al mal? ¿Qué tipo de vida estamos dispuestos a dar a nuestro mundo? ¿la que no perdona o la que perdona? ¿enojada o serena? ¿resentida o amorosa? Solamente cuando Jesús libremente ofrece su perdón a la humanidad que rechaza su ofrecimiento de amor, el Padre le da una vida nueva.

Somos invitados a ser mensajeros de esta vida nueva a nuestro mundo herido, violento y fragmentado. Nosotros mantenemos al mismo tiempo nuestras alegrías y nuestros dolores, nuestra indiferencia y nuestro cuidado, nuestros miedos y nuestra disponibilidad para ser enviados. Que nuestro hermano universal, San Carlos de Foucauld, continúe inspirándonos y acompañándonos en nuestro deseo de gritar el Evangelio con nuestras vidas. Que este reconocimiento de su santidad sea un impulso para nuestra Iglesia que se está imaginando a sí misma como hermana de todos, misionera hacia las periferias y profeta del diálogo y del cuidado de nuestra Casa Común.


Eric Lozada
Responsable Internacional

Canonización del hermano Carlos: un gozo y un compromiso

Carta del Equipo Internacional de la Fraternidad Sacerdotal a los hermanos del todo el mundo

Queridos hermanos:

La noticia tan esperada por fin llegó: el Papa Francisco canonizará al Hno. Carlos el 15 de mayo de 2022 en Roma, junto a otros seis beatos. Esta noticia nos ha llenado de alegría a todos los que nos inspiramos en su espiritualidad: laicos y laicas, religiosos y religiosas, diáconos, obispos y sacerdotes.

Dice el Concilio Vaticano II que “el Espíritu habita en la Iglesia y en los corazones de los fieles como en un templo (…) con diversos dones jerárquicos y carismáticos dirige y enriquece con todos sus frutos a la Iglesia (…). La hace rejuvenecer, la renueva constantemente y la conduce a la unión consumada con su Esposo”

El Hno. Carlos fue un instrumento dócil a la acción del Espíritu Santo, se dejó guiar por El con pasión y gran libertad interior, buscando siempre hacer la voluntad del Padre. No olvidemos que rezaba tres veces al día el “Veni Creator”. Impulsado por el Espíritu entró en la vida monástica, fue sirviente de las clarisas en Nazaret, aceptó ser ordenado sacerdote diocesano y fue misionero entre los musulmanes “abandonados en lo profundo del desierto africano” .

Sin pretenderlo, Carlos de Foucauld renovó profundamente la vida religiosa y sacerdotal, desde una imitación radical de Jesús de Nazaret: obediencia absoluta al Padre y abandono confiado en sus manos, pobreza en el estilo de vida y compromiso con los más vulnerables, búsqueda activa de las periferias donde el Evangelio nunca había sido anunciado, hacerse hermano de todos, como camino privilegiado de evangelización.

Su influencia se ha desplegado en toda la Iglesia, particularmente en América Latina y el Caribe, dando origen a una “iglesia pobre y para los pobres”, como dijo el Papa Francisco a los periodistas luego de asumir su servicio petrino. Una Iglesia misionera que sale en busca de las personas para ofrecerles la perla del Evangelio, movida por la misericordia. Una Iglesia martirial que cree en la fecundidad del grano de trigo que cae en tierra, muere y da mucho fruto. Una Iglesia que, junto a hombres y mujeres de otras religiones y a no creyentes busca caminos de fraternidad y amistad para derrotar la violencia y superar las injusticias.

El testimonio del Hno. Carlos hoy está más vigente que nunca y puede ser un faro inspirador e iluminador a la Iglesia Universal, para impulsar la profunda reforma que el Papa Francisco está realizando en el Pueblo de Dios. No es entonces casualidad que él culmine su encíclica Fratelli Tutti, mencionando al Hno. Carlos como su principal figura inspiradora.

Para nosotros, sacerdotes de IESUS CARITAS, esta canonización no es solo un don sino también un llamado a colaborar más activamente en el proceso renovador de la Iglesia que el Espíritu Santo está haciendo en ella, a través del Papa Francisco, partiendo por nuestra fidelidad, cada vez mayor, al carisma del Hno. Carlos.

Es también un compromiso de dar a conocer la vida del nuevo santo a los seminaristas y sacerdotes para que lo tengan como figura inspiradora de su ministerio evangelizador, en una cultura cada vez más alejada de los valores del Evangelio e indiferente a los sufrimientos de los pobres y descartados.

También los laicos y laicas de nuestra Familia Espiritual esperan nuestra cercanía para profundizar en el testimonio y los escritos del Hno. Carlos, que les permita sumarse activamente a la “transformación misionera de la Iglesia” que impulsa el Papa Francisco.

Queridos hermanos, les pedimos que, con renovada energía y firme determinación, ¡aprovechemos cada oportunidad y no dejemos que este tiempo de gracia alrededor del 15 de mayo transcurra sin ser utilizado! Por algún tiempo, Carlos de Foucauld estará en el foco de atención tanto de gente religiosa como del público en general. Organicen conferencias, escriban artículos en revistas de Iglesia y en diarios seculares, implementen encuentros con jóvenes, conversen con nuestros obispos y seamos creativos en hacer conocer y fructificar el don que hemos descubierto en el camino del Hermano Carlos. Primero y ante todo tenemos que reavivar nuestro compromiso de caminar juntos en la espiritualidad foucauldiana, especialmente a través de nuestros intercambios personales dentro de nuestras fraternidades locales.

Finalmente, les deseamos a todos una bendecida Navidad. Así como el Emanuel vino bajo la forma de un pequeño niño en un pesebre con María y José, quiera El abrazar a todas las familias que están en los márgenes “a quienes la pandemia marginalizó aún más” , con sus dones de alegría, ternura y renovada esperanza. Que el Dios de la Luz continúe brillando intensamente en los sistemas, estructuras y relaciones de nuestro mundo de hoy, enredado en la mentira y la indiferencia. Con los 3 magos, seamos el Pueblo sinodal de Dios, caminando juntos y escuchándonos unos a otros como hermanos y hermanas que buscamos el Nacimiento de un nuevo comienzo.

Eric, Honoré, Matthias, Tony y Fernando
Equipo Internacional IESUS CARITAS

Diciembre de 2021.

 

Carta de Cuaresma 2021 a todos los hermanos del mundo

Carta de Eric Lozano, responsable internacional de la Fraternidad Sacerdotal Iesus                                                                                                                 

Pero ahora, declara Yahvé, vuelve a mí con todo tu corazón, ayunando, llorando y lamentándote. Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos, y volved a Yahvé, vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, lento para la ira, rico en amor fiel, y se arrepiente de infligir desastres. (Joel 2,12-13)

Todos nosotros, cuando fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte. Por nuestro bautismo en su muerte, fuimos sepultados con él, para que así como Cristo resucitó de entre los muertos por el poder glorioso del Padre, nosotros también debemos comenzar a vivir una nueva vida ... [ ] nuestro yo anterior fue crucificado con él ... [ ] y ahora la vida que vive es la vida con Dios. De la misma manera, debéis verse a vosotros mismos como muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús. (Romanos 6,3-11)

¡Saludos a todos vosotros mis queridos hermanos!

Mientras os escribo, os tengo presentes y las complicadas realidades que cada uno de vosotros enfrenta debido a esta crisis global. Parece que la pandemia nos está revelando nuestras fortalezas y nuestras debilidades, en las relaciones personales, nacionales y globales, en los ámbitos económico, político y religioso.  

La pandemia es un momento de gran revelación, como dice el P. Richard ROHR y como parece  dar a entender el Papa Francisco mientras se involucra en una reconstrucción  sistemática de nuestras estructuras globales en Fratelli Tutti. No deseo agregar nada a su magnífico trabajo. Más bien pretendo situar nuestra celebración de la Cuaresma con lo que la pandemia revela y enseña a nuestro mundo. Me gustaría visualizar la celebración de la Cuaresma como un viaje en espiral descendente: cuanto más nos adentramos, más vemos lo que se esconde en los corazones humanos y en las subculturas de nuestro mundo que nos retienen como rehenes en la mazmorra del pecado, el miedo, la indiferencia, violencia.
Si todos emprendemos este viaje juntos con honestidad y firme resolución, llegaremos al fondo del que se originan todas las mentiras del pecado, los engaños y distorsiones de este mundo. Éste es nuestro sepulcro con Cristo, como dice San Pablo, donde nuestro hombre viejo es sepultado con Cristo para que el Padre pueda dar a luz una nueva vida en nosotros en Cristo. Es mi esperanza que al final de nuestro viaje de Cuaresma de 40 días a través de la Pascua, como los apóstoles después de la resurrección, todos caminemos con renovada alegría y coraje clamando el mensaje del amor y el gozo de Dios para nuestro mundo.

Nuestro viaje comienza con lo que propone el profeta Joel: "Vuelve", "vuélvete a Dios con todo tu corazón". Comenzamos el viaje con una pregunta: ¿De quién soy? ¿A quién se dirige el mundo? Si echamos una mirada larga y amorosa al mundo y a nosotros mismos, parece que el mundo, nosotros, tenemos muchos dioses falsos (manifiestos u ocultos) a los que adoramos, atendemos, damos todo nuestro tiempo y energía. Nuestra sociedad adictiva parece tener formas de idolatría profundamente arraigadas, reemplazando al verdadero Dios de nuestro más profundo anhelo por los falsos dioses de la vida superficial. Por eso, el Profeta recomienda ayunar, llorar y lamentar.

Necesitamos ayunar de lo que alimentamos nuestras mentes y corazones todos los días que son tóxicos y no provienen de los valores del Evangelio. Necesitamos llorar por la violencia, la injusticia, la indiferencia, la codicia de este mundo porque, de manera muy sutil, hemos estado operando bajo su hechizo.  Lamentamos los errores del pasado y aprendemos a no repetirlos. San Pablo llama a esto un bautismo en Cristo, que es también un bautismo en su muerte. Nuestro bautismo es nuestra iniciación y nuestra comunión en el Misterio Pascual. ¿A qué estamos dispuestos a morir por Jesús y el Evangelio? Necesitamos dar nombre a nuestra muerte. Y en la pasividad de nuestra muerte en Cristo, la obra redentora del Padre en nosotros y en nuestro mundo nos restaura a la vida original de gracia. Cuando morimos conscientemente al viejo yo, el yo que está esclavizado por el pecado, nos volvemos libres y vacíos de nosotros mismos, pero vivimos plena y auténticamente en la nueva vida de Cristo y en Cristo
 
Y así, queridos hermanos, que todos nos comprometamos en este viaje de la esclavitud a la libertad, del miedo a la confianza, de la oscuridad a la luz, del pecado a la gracia. Que este camino sea nuestro humilde pero sincero regalo a las personas que se nos han confiado y a nuestro mundo angustiado, fragmentado y violento.
 
Permitidme expresar también mi profundo agradecimiento por vuestro humilde testimonio del Evangelio y el celoso cuidado por los pobres en los propios lugares de trabajo, especialmente en este momento de la pandemia. Mi agradecimiento a nuestros hermanos que escribieron los cinco textos y a los traductores de esos textos. Tenían el propósito de prepararnos espiritualmente para la canonización del hermano Carlos. Permítaseme invitar a quienes no hayan leído y reflexionado sobre esos textos a acceder a ellos en nuestra página ww.iesuscaritas.org. Y para aquellos que lo han hecho, continuad volviendo a estos textos.
 
Complementando nuestro viaje de Cuaresma, pensé en introducir el proceso de renovación. En mi correspondencia con el cardenal STELLA de la Congregación para el Clero, me ha estado planteando importantes preguntas sobre cómo somos en términos de nuestra fidelidad al carisma del hermano Carlos y cómo estamos creciendo en misión como sacerdotes diocesanos inspirados por su espiritualidad. De estas conversaciones nace la idea de elaborar una encuesta global. En lugar de responder a estas preguntas solo, pensé en todos nosotros juntos en una aventura de encontrar y recuperar nuestras preciosas gemas que pueden estar ocultas para nosotros, pero que continúan inspirándonos. Propongo un proceso en dos fases.
 
La primera fase se centrará más en los hechos. Aquí, hago una llamada a los hermanos responsables locales, nacionales o regionales y continentales para que realicen la obra principal. Vosotros, hermanos responsables locales, debéis proporcionarnos datos de vuestra fraternidad local sobre cuántos son los miembros regulares y otra información importante. Cuando llegue el formulario de la encuesta, leedlo detenidamente. Tened en cuenta que los datos que está proporcionando a nuestra fraternidad global sean ciertos. Una nota sobre los miembros regulares. Son hermanos que han estado asistiendo regularmente a la reunión mensual durante al menos un año o se han estado conectando digitalmente con vosotros o con alguno de los hermanos de la fraternidad local. Si el hermano está en un lugar remoto pero se conecta regularmente, aún podría ser un miembro regular. Hermanos que están interesados en nuestra espiritualidad pero que no pudieron comprometerse a asistir regularmente a las reuniones o mantener correspondencia regular, se les llama "simpatizantes". La clave es el compromiso. El formulario de la encuesta vendrá del su responsable nacional o del país. Hay un plazo de dos semanas para que llenéis el formulario y lo devolváis a vuestro responsable nacional o regional. Os agradezco sinceramente vuestra generosidad.

La segunda fase será unos meses o un año después. El proceso será más una revisión comunitaria de nuestras vidas sobre cómo estamos creciendo en términos de nuestra fidelidad al carisma del hermano Carlos y cómo estamos creciendo en nuestro celo misionero como sacerdotes diocesanos inspirados por el hermano Carlos.

Muchas gracias, queridos hermanos. Por favor, sabed que continúo teniendo a vuestro continente y a vuestro país en mi oración. Tened la bondad de sostenerme también en vuestra oración. Eso necesito.
 
Con gozo fraterno,
 

Eric LOZADA, responsable internacional
Dumaguete, Filipinas, febrero 2021

Carta de Eric a los hermanos del mundo

Carta de Eric Lozano, responsable intercontinental de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas.                                                 
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS
 
CARTA DE ERIC A LOS HERMANOS DEL MUNDO

 
Dumaguete Cuty, Filipinas, 15 de octubre de 2020
 

Queridos hermanos,
 
¡Paz y amor fraterno para todos en este momento de pandemia! 
 
Como María de Magdala al anunciar la resurrección de Jesús a los once, me siento humilde pero lleno de gran alegría por las cosas que estoy a punto de contarles. Cristo Resucitado, al preparar a los hermanos para la buena nueva, instruyó a María que “vaya y diga a mis hermanos que deben partir hacia Galilea. Allí me verán". (Mt.28: 10) Galilea es el lugar elegido por Jesús para ser visto en su apariencia serena pero gloriosa después de su dolorosa travesía. También es un lugar de encuentro transformador y de compromiso renovado para seguirlo más allá del evento de la pasión. Mientras se contaban el uno al otro su ansiedad por el futuro, su confusión y culpa por todas las cosas que habían sucedido, Jesús vino en medio de ellos. Pacientemente los guio a ver con nuevos ojos sus pequeñas historias de desilusión y dolor a la luz de la historia más grande del Reino de Dios. Sólo después de experimentar el perdón y la paz de Dios en Cristo resucitado, los hermanos quedaron marcados permanentemente por una alegría renovada y un coraje intrépido para gritar el Evangelio con la propia vida hasta el propio martirio.
 
De la misma forma, Jesús nos invita a ir a la Galilea de nuestra comunión fraterna -local, nacional, regional e internacional- y volver a ver el acontecimiento de Cristo en nuestro mundo y en nuestra historia. Con el mismo espíritu, permítanme compartir con ustedes algunas propuestas, llamadas a la reflexión y a la acción frente a nuestras actividades de preparación, celebración y post celebración en relación a la canonización del H. Carlos. Estas propuestas provienen de nuestras reuniones “on line” con el equipo internacional. Es nuestra esperanza que todos vayamos colectiva e individualmente a un espacio de gratitud, alegría y asombro por este regalo. Que el mismo don también engendre renovación, fundamento y nuevo compromiso para nosotros que hemos sido inspirados por la vida y el testimonio del Hno. Carlos. Es importante señalar que estamos celebrando este regalo con los demás miembros de la familia espiritual.
 
Entonces, ¿cómo vamos a celebrar la canonización del hermano Carlos? Aunque la fecha aún no se ha fijado, sentimos que es importante planificar y organizar nuestra gratitud y alegría. Antes que nada, permítanme plantearles esta pregunta: ¿Qué importancia tiene la canonización del H. Carlos para ti que sigues su espiritualidad? ¿Cómo la entiendes? Permítanme invitarles a mantener esta pregunta por algún tiempo y escuchar muy bien su inspirada valoración del evento. Su discernimiento personal y el de los demás, cuando se comparte y escucha, serviría como una fuente de la cual nuestra planificación creativa del evento podría inspirarse.

Tenemos la firme convicción de que esta canonización no se trata de glorificar al hermano Carlos. Esto es muy contrario a lo que él vivió. Más bien, se trata de afectar y efectuar una renovación en la Iglesia, en nuestro mundo, en el clero construyendo sobre el carisma, la intuición, el mensaje, el legado del hermano Carlos. Hoy nuestra Iglesia, a través del valiente liderazgo del Papa Francisco, avanza hacia la misión en las periferias, la evangelización renovada, el cuidado de
nuestra casa común, forjando fraternidades humanas para la paz mundial. La pandemia ha dejado al descubierto un virus más complejo que está infectando una división mayor entre ricos y pobres, aumentando las tensiones entre los líderes clave de nuestro mundo, una economía de mercado que bordea la responsabilidad humana y ecológica, una cultura que se ha vuelto más rápida y volátil con la información digitalizada de alta velocidad. El clero diocesano necesita un icono que inspire una mayor radicalidad en la vivencia del Evangelio y una espiritualidad que fundamente nuestro ministerio en las formas no convencionales de Jesús en Nazaret. El hermano Carlos siempre ha sido y siempre será un testigo apuntando a Jesús. Después de vivir lo que creía apasionadamente, se nos invita a emprender el camino que él recorrió con el mismo amor e intensidad hasta nuestro último aliento.

Entonces, aquí están nuestras humildes propuestas:

Que la canonización no sea meramente un evento de un día, sino un proceso prolongado en el cual distinguimos tres fases diferentes: PREPARACIÓN; CELEBRACION; PERÍODO DESPUÉS DE LA CANONIZACIÓN;

Que invitamos a todo laico, religioso, religiosa, diácono, sacerdote, obispo a participar en nuestros procesos locales, nacionales, regionales e internacionales de reflexión, oración y acción, y, si es posible, junto con los demás miembros de la familia espiritual;

Que en nuestra Fase de Preparación, nos guiemos por los siguientes temas para la
  • Reflexión y el discernimiento personal y comunitario: La situación de los pobres en nuestro mundo de hoy (por Fernando Tapia); 
  • La biografía del hermano Carlos y su vigencia hoy (por Honore Savadogo); 
  • Elementos esenciales de la espiritualidad inspirada en el hermano Carlos su actualidad (por Tony Llanes); 
  • Nuestra manera de evangelizar inspirada en el testimonio del hermano Carlos (por Fernando Tapia); 
  • Diálogo interreligioso en la vida e intuiciones del hermano Carlos (por Francois Berjonneau). 
Estos temas estarán disponibles semanalmente en nuestra página de internet www.iesuscaritas.org. Leemos, reflexionamos, oramos y somos movidos a la acción por estas joyas del Hermano Carlos. Permítanme hacer un humilde llamado a los Responsables Continentales a motivar a los Responsables Nacionales y Locales que consulten estos documentos en nuestra página, de tal modo que todos podamos beber juntos del mismo pozo.

Que nuestras reflexiones den a luz liturgias creativas y acciones misioneras y solidarias en las periferias a nivel local, nacional, regional o continental que se podrían hacer, si es posible, en colaboración con los demás miembros de la Familia Espiritual;

Que la Asociación de la Familia Espiritual del Hno. Carlos organice una vigilia en la víspera de la canonización en Roma y que en el día después de la canonización en San Pedro, haya una Misa de acción de gracias presidida por Mons. John MacWilliam, obispo del Sahara. Más detalles serán anunciados tan pronto como la fecha sea fijada.

Que en el período posterior a la canonización, nosotros celosamente anunciemos al Hno. Carlos y su espiritualidad, organizando Semanas de Nazaret para jóvenes y para sacerdotes que estén interesados y facilitando Meses de Nazaret internacionales, por lengua.

Muchas gracias. Que nuestro Hermano Universal, San Carlos de Foucauld, interceda por nosotros para que podamos ser renovados como sacerdotes diocesanos misioneros y valientes discípulos de Jesús de Nazaret hoy.

Les envío el fraternal afecto de los miembros del Equipo Internacional.
 

Su hermano servidor,
 
 
 
 
 
Eric LOZADA







Carta de Pascua a todos los hermanos alrededor del mundo


Carta de Eric, responsable internacional de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas.                                                                         

FRATERNIDAD SACERDOTAL
IESUS CARITAS

CARTA DE PASCUA
A TODOS LOS HERMANOS ALREDEDOR DEL MUNDO


Filipinas, 12 de abril de 2020

“Estoy resucitado, y todavía estoy con ustedes, aleluya” (cf. Ps 139:18)



Amados hermanos,

les escribo desde mi ermita, tal como muchos de ustedes, en cuarentena. Este enclaustramiento impuesto es una excelente invitación para la adoración diaria, la meditación del Evangelio, el día de desierto, la revisión de vida, orando por el mundo, especialmente por los pobres, con fidelidad, intensidad y concentración. Una vida de soledad y de oración de calidad es nuestro humilde acto de caridad para nuestro mundo en pandemia.

Mirando a través de mi ventana estoy observando signos de vida nueva en la naturaleza. Aquí está seco y húmedo pero los pájaros están tocando y cantando su único repertorio de canciones, las mariposas están volando suavemente de flor en flor buscando néctar, los árboles se ven verdes y dan sombra a pesar del golpeante calor. Es asombroso como la naturaleza tiene su propia forma de anunciar la Resurrección. Sin preocupaciones y en completo abandono en Dios que los cuida.

Se supone que nosotros los humanos, somos de una especie superior por nuestra razón, pero ésta ha expulsado sistemáticamente nuestra confianza en Dios en el día a día y confiamos más en nuestro pensar egoísta. Este mismo pensar ha sido la causa de la violencia, el odio y la desconfianza. La Resurrección está ofreciéndonos perdón, amor y confianza. El mundo tiene que elegir.


Estamos en cuarentena hasta el 3 de mayo, pero a los sacerdotes se les ha dado salvoconductos para las labores litúrgicas y caritativas. Los he estado usando cada día para visitar las personas que me han invitado a acompañar a los moribundos y a las familias en sus pérdidas, para facilitar los diálogos en familia, dar alimento y dinero a los que han perdido sus trabajos. Alguien me ha movido para estar con la gente en su desamparo, especialmente porque no podían ir a la Iglesia y orar. La Presencia llevada con mi presencia es un bálsamo que los conforta.

Al mismo tiempo, he sido extremadamente cuidadoso en seguir los protocolos de higiene y distanciamiento para no hacer más daño a la comunidad. Esta mañana, mi amigo Lemuel vino a mi ermita con mucha hambre, ojeroso, pidiendo alimento para sus 4 famélicos hijos. Lemuel quedó sin trabajo. Al pasarle algunas cosas, me sentí bendecido por su alegría, pero también sentí la incertidumbre en sus ojos.

Después de la oración, esta mañana di una larga y amorosa mirada al mapa colocado en mi pared. Mis ojos se fijaron en los 4 continentes: África, Europa, Asia y las Américas. El virus es ciertamente un gran igualador para los países ricos y pobres ya que todos están sufriendo la misma suerte. Veo rostros de doctores, enfermeras, pacientes y sus familias, preocupados, temerosos y, sin embargo, luchando por la vida.

(Mientras escribo esto, me han informado que mi hermana que trabaja como enfermera en los Estados Unidos ha sido diagnosticada como COVID positivo. Su familia está ahora en riesgo).

El mundo está sufriendo su pasión. Veo rostros de desamparo, preocupación, miedo, tristeza, odio y violencia por todas partes, con múltiples disfraces. Me pregunto: ¿Cuál es el mensaje de Cristo Resucitado para nuestro mundo hoy? ¿A qué nos está invitando Dios a ver? ¿Hacia dónde nos está guiando? ¿Significa la Resurrección que El nos va a rescatar de todo esto? ¿Cuál es la respuesta de Dios a su pueblo en pandemia? ¿Cómo debe ser oído el apacible mensaje de la Resurrección en medio de las abrumadoras noticias de muerte, sufrimiento y conflicto? ¿Dónde está la senda de la esperanza y de vida nueva en nuestros difíciles tiempos?

Hermanos, por favor, sufran conmigo estas preguntas. Yo los necesito, nos necesitamos unos a otros, la gente nos necesita. La Resurrección no es una alegría barata ni dulces palabras sonoras para rescatarnos de nuestro sufrimiento. Tenemos que forzar nuestros oídos y estirar nuestros corazones para oír el Mensaje. Luchamos con Dios por respuestas, aún si su respuesta está escondida en su silencio.

Encuentro que la lectura del relato de la Resurrección en la versión de Juan este año, es un Kairós. Algunos detalles de la versión de Juan podrían ayudarnos a ver y oír el Mensaje. Como no soy especialista en hermenéutica bíblica, confío en una reflexión orante del texto. Por favor, sean generosos si suena ingenuo.

Permítanme puntualizar tres cosas.

Primero: Juan habla de que la Resurrección ocurrió “el primer día de la semana cuando todavía estaba oscuro” (Jn 20, 1a). La Resurrección irrumpe de los cimientos de nuestra humanidad y del mundo, en la oscuridad de lo desconocido. Esto nos recuerda el Génesis cuando el mundo estaba oscuro y sin forma y el Espíritu se cernía sobre las aguas oscuras. Entonces dijo Dios: “Que haya luz y hubo luz” (Gen 1,2-3).

Hoy el mundo está en la oscuridad de la pandemia. El futuro parece aún más oscuro para muchos. ¿Cómo se recuperarán los negocios, el gobierno, el pueblo? ¿Es nuestra planificación estratégica, nuestros pronósticos optimistas de encontrar curación, una luz suficiente para darnos un futuro brillante? En medio de la oscuridad total, donde los cimientos del mundo parecen ser sacudidos, estalla la luz de Cristo. ¿Podemos ver? Ver no proviene de nuestra lógica humana porque ésta es fácilmente derrotada por la oscuridad. La luz viene del Cristo Resucitado. ¿Viene Dios a rescatarnos de este mal? En absoluto, porque el mal hace lo que hace. Dios redime. El, en última instancia, reivindica la virtud, la bondad y la fidelidad mientras pasamos por el mal y por el sufrimiento, tal como lo hizo con Jesús. Dios y Cristo Resucitado no controlan, en definitiva, el mal y la muerte. Este es nuestro credo. Simplemente tenemos que confiar en su verdad y vivirla en el día a día.

Segundo: Juan enfatiza que lo primero que vio María Magdalena fue la tumba abierta (Jn 20, 1b). Ella estaba triste porque todavía no podía vincular la tumba abierta con la Resurrección. Fue solamente después que lloró que vio al Resucitado (Jn 20, 11 y ss). Esta es una invitación a nosotros para ver nuestra realidad a través del suave lente de lo femenino: en la tristeza y en las lágrimas. Ambas preparan el corazón para ver de verdad. Hay muchas cosas por las cuales estamos tristes en nuestra realidad de hoy. Estamos llorando porque de una forma o de otra, somos parte de este mundo herido, roto y violento y, en muchos sentidos, hemos contribuido a su violencia y heridas.

Finalmente, María informa a Pedro y Juan de lo que vio. Pedro y Juan lo vieron por sí mismos. Pedro vio. Juan vio y creyó. Ellos dos todavía no entendían el significado de la Resurrección (cf Jn 20, 2-9). Este detalle nos invita a que, en orden a experimentar una vida nueva, necesitamos acercarnos unos a otros y caminar juntos como una comunidad de buscadores de la verdad.

Nuestra realidad es una visión compartida y nadie monopoliza el todo ni absolutiza su parte del todo. Cada uno contribuye. Cada uno cree que el otro tiene algo que aportar. La verdad nos humilla porque en lugar de poseerla, ella nos posee a nosotros. Siempre está más allá de nosotros. Por lo tanto, necesitamos el aporte del otro. La verdad es un don gratuito revelado a una vibrante comunidad de peregrinos que busca con esperanza. Es triste decirlo, en nuestro mundo posmoderno, el poder se confunde con la verdad. Así, uno se vuelve arrogante con su parte y absolutiza su parte como si fuera la verdad total. Esta es la misma mentalidad que crea guerra y violencia. La Resurrección ofrece paz y perdón. Necesitamos elegir.

Hermanos, continuamos compartiendo nuestra búsqueda de la verdad en el Señor Resucitado hoy, tanto en la soledad de nuestra oración como en nuestros compromisos fraternos y misioneros. El Hno. Carlos está mostrándonos el sendero y también caminando con nosotros en nuestro anhelo de seguir a Jesús de Nazaret, de ser hermano de todos, vivir Nazaret, estar presente con los pobres, revisar nuestras vidas, gritar el Evangelio con nuestras vidas, oler a oveja en nuestra misión en las periferias, vivir el Evangelio antes de predicar.

Esta es nuestra espiritualidad como sacerdotes diocesanos en las huellas del Hno. Carlos. Este es nuestro regalo a nuestro mundo y a nuestra Iglesia hoy. Como regalo es inmerecido, pero necesitamos constantemente reajustar el regalo a través de la práctica. En esto, todos somos principiantes y compañeros de lucha, pero juntos, nos animamos unos a otros para estar este tiempo volviendo a nuestra práctica.

Mi humilde oración por cada uno de ustedes. Por favor, recen también por mí.






Eric LOZADA

(Traducción de Fernando TAPIA)