
CARTA DE ADVIENTO 2013
HERMANO RESPONSABLE
Queridos hermanos:
Cuando tengáis
esta carta en vuestras manos estaremos celebrando el aniversario de la Pascua
del hermano Carlos, inicio también del Adviento, o ya lo habremos celebrado. La
actualidad de su mensaje para nuestra Iglesia hoy es indiscutible. No es
solamente un mensaje espiritual, una forma de vivir la fe: es una manera de
vivir. Vivir Nazaret junto a creyentes y no creyentes, en la propia cultura o
participando de otra totalmente distinta, ser presencia de Jesús vivo no tanto
por los signos religiosos, sino por la cercanía a las personas, sin ser nadie
especial. Coincidiendo con el carisma del hermano Carlos, el papa Francisco
dice que tenemos que ir a las periferias, adonde no se oye hablar de Dios, donde
está la gente más abandonada, que ni siquiera expresa su deseo de conocer a
Dios, o vive su fe desde religiones distintas a la nuestra, o donde el dios del
dinero impone sus normas y su “liturgia”. Cada uno de nosotros sabemos cuáles
son esas periferias. El lenguaje y el testimonio del papa llegan de verdad a
los pobres, y sabemos que es incómodo para muchos eclesiásticos y poderosos.
Otros piensan que es un demagogo y un populista… Las reformas no siempre gustan
a todo el mundo, porque nos sacan de nuestra comodidad o instalación. Es una
llamada a revisar también nosotros si queremos ser reformados, reciclados,
convertidos, y qué resistencias encontramos en nosotros mismos. Volver a
Nazaret, hacerse peregrino, aunque vivamos siempre en la misma casa…
Cuando tengáis
esta carta en vuestras manos estaremos celebrando el aniversario de la Pascua
del hermano Carlos, inicio también del Adviento, o ya lo habremos celebrado. La
actualidad de su mensaje para nuestra Iglesia hoy es indiscutible. No es
solamente un mensaje espiritual, una forma de vivir la fe: es una manera de
vivir. Vivir Nazaret junto a creyentes y no creyentes, en la propia cultura o
participando de otra totalmente distinta, ser presencia de Jesús vivo no tanto
por los signos religiosos, sino por la cercanía a las personas, sin ser nadie
especial. Coincidiendo con el carisma del hermano Carlos, el papa Francisco
dice que tenemos que ir a las periferias, adonde no se oye hablar de Dios, donde
está la gente más abandonada, que ni siquiera expresa su deseo de conocer a
Dios, o vive su fe desde religiones distintas a la nuestra, o donde el dios del
dinero impone sus normas y su “liturgia”. Cada uno de nosotros sabemos cuáles
son esas periferias. El lenguaje y el testimonio del papa llegan de verdad a
los pobres, y sabemos que es incómodo para muchos eclesiásticos y poderosos.
Otros piensan que es un demagogo y un populista… Las reformas no siempre gustan
a todo el mundo, porque nos sacan de nuestra comodidad o instalación. Es una
llamada a revisar también nosotros si queremos ser reformados, reciclados,
convertidos, y qué resistencias encontramos en nosotros mismos. Volver a
Nazaret, hacerse peregrino, aunque vivamos siempre en la misma casa…Seguimos con preocupación la situación de hermanos con problemas en sus países por diversas causas: Filipinas, Centroáfrica, Honduras… Oramos por ellos y por su gente.
He participado en
el mes de junio con la fraternidad de Argentina en su retiro; en octubre, con
los hermanos de Chile. Estos hermanos latinos son “bravos” y luchadores. Con
esperanza y alegría están dispuestos para colaborar en la preparación de la
próxima Asamblea Panamericana, quizá en 2015. En enero de 2014 me encontraré
por primera vez con la fraternidad de México en su retiro anual y será otro
momento interesante para afianzar nuestros vínculos como hermanos. La
fraternidad de Italia me acogió como peregrino en su asamblea en Loreto,
Ancona, en noviembre, y pude compartir con ellos sus realidades, sueños,
inquietudes: la experiencia de algunos
hermanos mayores que estuvieron en los comienzos de la fraternidad, y
que para mí ha sido una lección de humildad y de sabiduría.En este Adviento, qué momento más adecuado para la reserva de alguna o algunas jornadas para el desierto, en disposición de estar a la escucha, dándole tiempo al Señor en soledad, esperando en él, no en nuestros “montajes” interiores. Giovanni ZANINELLI, hermano de la fraternidad italiana, me confía este pensamiento suyo después del día de desierto en Loreto, durante la asamblea: “El silencio era el lugar de Dios, pero no podía oír su voz. Parecía sentir en mi espíritu una sensación de vacío, pero al mismo tiempo de calma y serenidad: un signo de la cercanía a Dios, de su presencia. Probablemente Dios habla así. Cuando Dios no habla es porque no le damos la oportunidad de hablar. Llenamos todo el tiempo de nuestras peticiones y preocupaciones. Hablamos y no dejamos hablar Entonces te das cuenta de la pequeña oración de Samuel: "Habla, Señor, que tu siervo escucha". Dios no habla porque no sabemos esperar y esperar en su palabra”.
El desierto es
esencial para nuestra vida interior y para la vida de la fraternidad. El
desierto y la adoración nos hacen crecer en la amistad con Jesús y en la amistad
con los demás. Una fraternidad de amigos-hermanos es el pequeño cenáculo donde
no solamente nos reunimos para rezar, sino también para leer nuestras vidas, y
dejar que los demás lean nuestro corazón,
como un momento contemplativo.
En el último fin de semana de
noviembre hemos celebrado el encuentro de la Familia de Carlos de FOUCAULD de
Andalucía y Murcia, en España, y nos ha acompañado Marc HAYET, que fue prior de
los Hermanos de Jesús, con el tema “Hacerse pequeño para hacerse hermano”. La
experiencia de las fraternidades, de las personas, el compartir la oración, la
fiesta y la palabra, y escuchar a Marc, nos ha ayudado a profundizar en la
espiritualidad, el mensaje, las opciones y la visión de futuro del hermano Carlos.
Nos impresionó especialmente el testimonio de un compañero musulmán de trabajo:
“Si quiero perdonar, tengo que cambiar todas mis leyes interiores”. Ahí queda
eso…
Santo y vital Adviento para
todos. Alegre y fraternal Navidad para todos. Que nuestra vida haga feliz a los
demás. Es mi deseo de corazón junto a un abrazo fuerte para cada uno de
vosotros.
