Diez
sacerdotes diocesanos, reunidos en la localidad de San Miguel, renuevan
su vocación mediante el estudio, el trabajo, la adoración y
el silencio.
“Todos los días,
por la mañana, hacemos una adoración al Santísimo, después hay un tiempo
de estudio, luego aseo de la casa, trabajos manuales en la tarde; y
esta semana tenemos un retiro en silencio, con dos meditaciones
diarias”, cuenta Fernando Tapia., desde la localidad de San Miguel, en la séptima
región, el Director del Departamento de Espiritualidad del Arzobispado
de Santiago.
En un clima de fraternidad y alegría, diez
sacerdotes diocesanos están compartiendo esta experiencia, provenientes
de distintos puntos del país. Alternan la oración, con el
estudio, el trabajo manual y las celebraciones dominicales en las
comunidades cristianas de los alrededores.
El Mes de Nazaret es una experiencia clave en la
formación de los sacerdotes pertenecientes a la Fraternidad Iesus
Caritas, que se inspira en el Beato Carlos de Foucauld, un hombre que
vivió una conversión profunda a Dios a los 28 años, después de una vida
un tanto turbada.
El Mes de Nazaret intenta ser
una profundización teórica y práctica de su espiritualidad, marcada por
la adoración eucarística diaria, la meditación asidua del Evangelio, la
búsqueda del último lugar y el compartir la vida con los más pobres,
viviendo con sencillez y austeridad, haciéndose hermano de todos,
hermano universal.
“Para los que pertenecemos a esta
fraternidad”, dice el padre Tapia, “significa un momento de renovación
personal, de mayor acercamiento a Dios y de volver con renovado
entusiasmo a la misión pastoral que el querido Papa Francisco está
impulsando hoy en nuestra Iglesia”, concluye.